Opinión | 26 de ABRIL de 2016 | 09:04

Una de cal y otra de arena: Exposiciones y ferias

Desde esta columna abordaremos muchos temas que tienen un denominador común: nuestra cultura. Los riojanos tuvimos una cultura de la palabra, de la honestidad, de la hospitalidad solidaria, del trabajo y de la digna humildad; lamentablemente la “harina” nos ha hecho creer que es más moderno y piola relativizar y disimular nuestras faltas en la ley del menor esfuerzo. 

Las Exposiciones y Ferias son en todo el mundo, eventos donde convergen y colaboran  para su realización, instituciones públicas y privadas, productores, empresas, artistas, intelectuales, docentes etc. También asiste su destinatario, el público, que atraído por la propuesta u oferta instalada por la propaganda y el marketing, se vuelca entusiasta y ávido para ver, escuchar, comprar y disfrutar lo que se le prometió, en los pocos días de su duración y en un lugar adecuado para su desarrollo.

 Conocemos y tal vez hemos visitado ferias y exposiciones de todo tipo; de la moda, ganaderas, de agro industrias, decoración, construcción etc.

 En nuestra provincia la que más continuidad ha tenido es la Feria del Libro Riojano originada oportunamente por el organismo oficial de cultura de la provincia(Agencia, Dirección o Secretaría, según el humor político del gobierno de cada momento)y que, con sus altibajos presupuestarios, siempre estuvo acompañada por libreros, expositores, docentes y artistas gozando en todas sus ediciones de una notable afluencia de público. Esta continuidad y permanencia la han posicionado como el acontecimiento cultural más notorio y esperado del calendario oficial de la Secretaría de Cultura de la Provincia.

 Hasta aquí la de cal y veamos la de “harina”….

 Hasta hace pocos años, los funcionarios del área ensayaban nuevos lugares cada vez, para montar la Feria del Libro, pasando del Teatro al Sussex y de la Plaza principal al Teatro hasta que por último,  se conformaron con el Paseo Cultural como premio consuelo a lo ya padecido.

 La verdad es que no tenemos en La Rioja un Predio Ferial diseñado a tal efecto, para el montaje de Exposiciones y Ferias de distinta naturaleza y tamaño. Y me pregunto; ¿es posible conformarse con la falta de infraestructura adecuada para estos y otros eventos?

Analicemos un poco la realidad del llamado (después de varios intentos) Paseo Cultural. Más allá de gustos y pareceres respecto de la desafortunada idea de cambiar un Monumento Histórico (violando toda normativa) por un Shopping, éste lugar de hecho funciona como un ámbito de usos múltiples y la gran mayoría de las actividades que allí se desarrollan, deben conformarse con el “más o menos”.

 El reciclado edificio de la vieja Escuela Normal está más o menos refrigerado, más o menos calefaccionado y más o menos iluminado; la Sala “Coty” Agost Carreño no tiene un escenario cómodo, tampoco camarines ni parrilla de luces, no cuenta con una instalación eléctrica segura y no hay cabina ni equipamiento de luces y sonido a medida de las necesidades de la sala.

Todo esto nos hace pensar que no hubo un diseño, ni la intención de satisfacer las demandas propias de la actividad artístico-cultural, o lo que es casi peor, el diseño y la ejecución de la obra civil fue una chantada. ¿Adónde se vio y a quien se le ocurre un Centro Cultural o un Predio Ferial sin entrada para camiones, ni plataformas de descarga para bajar stands, esculturas, escenografías, obras de arte o equipos de iluminación y sonido? No hablemos de playa de estacionamiento ni de depósitos para evitar el deterioro de alfombras, tarimas y otros materiales que vemos pudrirse a la intemperie, por no mencionar lo insuficiente de las instalaciones sanitarias del pretendido predio(o sea baños).

No hace falta viajar a Buenos Aires o a París ni a Nueva York para ver un Predio Ferial con sentido funcional y estético; alcanza con ir a Catamarca, donde para hacer la Fiesta del Poncho, construyeron uno de verdad.

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