La columna de Mattias Meragelman | 22 de JULIO de 2017 | 19:07

Al don pirulero

La crisis del transporte, los problemas económicos en las empresas industriales y los despidos en el comercio, expresan una crisis de responsabilidad en la cual nadie se hace cargo de sus propias competencias. 

En los cursos relacionados con el trabajo emocional de las personas, una expresión que se repite es la necesidad de que el individuo asuma sus propios problemas, pero no desde un lugar descriptivo, sino desde la aceptación de nuestra cuota de responsabilidad en aquello que nos preocupa o angustia.

Pasando de lo individual a lo colectivo. Uno de los principales problemas de nuestra sociedad en materia económica, política y social, es la incapacidad de asumir la cuota de responsabilidad que nos cabe. La dirigencia riojana juega un eterno “Al don pirulero” sin que nadie atienda su juego.

En la semana que pasó la crisis del transporte público fue una clara expresión de esta forma de actuar.

La empresa San Francisco está funcionando con un servicio de emergencia porque no está percibiendo el cupo de gas oil subsidiado correspondiente al mes de julio, según los términos que establece la resolución 890/2016 de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT).

Los subsidios que recibe la empresa por cada kilómetro recorrido impacta en el precio que pagan de gas oil pero también en recursos que reciben de manera directa para pagos de salarios y obras social de los empleados que tiene la prestadora del servicio de transporte.

La limitación de los recursos nacionales implicó que haya menos colectivos en la calle, pero lo más preocupante es lo que puede llegar a pasar dentro de 24 horas cuando comience a funcionar a pleno la ciudad luego de las vacaciones de invierno. Los estudiantes, los empleados públicos y los ciudadanos en general que usan a diario el servicio del transporte público, deberán enfrentar la presencia limitada de colectivos, con todo lo que ello implica.

La Municipalidad asegura que existió un error de la Provincia en el envío de la información, pero desde  la subsecretaria de Transporte de la provincia, Carlos Varas, responsabilizó a la comuna de manera directa. “Si tienen personas ineptas e incapaces para manifestar o informar lo que corresponde, es problema del municipio", aseveró en radio La Red el funcionario provincial.

En medio de esa disputa de obligaciones, la empresa ya le había elevado una nota al Ministerio de Infraestructura  de la Provincia el pasado 13 de julio. La misiva de la concesionaria- firmada por su apoderado Martín Álvarez- advertía lo que estaba pasando y le informaba a las autoridades provinciales lo que podría ocurrir.  

Lo cierto es que la Provincia, el municipio (la comuna también estaba al tanto del conflicto) y la empresa sabían una semana antes lo que iba a pasar y quedaron atrapados en una disputa de competencias que no aportó soluciones y dejó a miles de usuarios sin el servicio.

Por estas horas, funcionarios municipales gestionan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ante el Gobierno nacional la llegada de los subsidios cortados y piden una urgente recomposición plena del beneficio a la principal empresa de colectivos de la ciudad, esperando que el impacto en el regreso de las vacaciones sea el menor posible.

 


En la semana se conoció la cantidad de despidos en el comercio, los cierres de locales y también la pérdida de empleo privado en el último año y medio. 


 

Los colectivos no son la única expresión de este juego de no hacerse cargo.

En la semana se conoció que se perdieron 405 puestos de empleo en el sector del comercio riojano entre enero y septiembre de 2016, mientras que la Cámara Empresaria Riojana advirtió que la baja del empleo en el sector privado llegó al 9 % en un año y medio, el Centro Comercial denunció que cerraron el 10 % de los comercios de la Provincia y la empresa Kalpakian confirmó siete nuevos despidos.

Como ante cada expresión de la crisis económica que se viene manifestando a nivel país con la baja del consumo, todo el mundo juega a echarse culpas.

El Gobierno nacional y "Cambiemos- Fuerza Cívica Riojana" a nivel local, siguen hablando de la pesada herencia y ahora le suman que la economía se estanca por el temor a que la ex presidenta Cristina Fernández se imponga en las próximas elecciones legislativas en Buenos Aires.

Mientras que el peronismo local remarca los desaciertos de la economía nacional, insiste en culpar a la baja del consumo y la apertura de las importaciones de ser las principales responsables de lo que está pasando.

El cruce tuvo su máxima expresión en las solicitadas que el Gobierno provincial publicó en los medios nacionales, afirmando que La Rioja es el territorio en el cual se licitaron menos recursos en materia de obras públicas, mientras que el Gobierno nacional dejó trascender en el diario Clarín que “La Rioja lidera el ranking de recursos por habitante que destina Nación a las provincias”.

En esa maraña de acusaciones cruzadas, la realidad es que el empleo en la provincia de La Rioja bajó sensiblemente (los comercios y las industrias textiles los más afectados), que los costos de producción aumentaron mucho después del tarifazo de 2016 y su secuela de 2017 y que la economía provincial no arranca a pesar de todos los anuncios realizados.

Sin dudas que existe una responsabilidad primaria de “Cambiemos” en esta realidad, su política económica está afectando directamente la situación de los riojanos y por el momento no se pueden hablar de beneficios. Pero al mismo tiempo, no se debe dejar de mencionar que el Gobierno provincial no genera alternativas propias y sigue atado a los vaivenes que la economía nacional disponga.

“Al don al don al don pirulero, cada cual cada cual atiende su juego, y el que no y el que no, una prenda tendrá”. Por ahora nadie atiende su juego y los únicos que pagan la prenda son los ciudadanos.  

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