La columna de Mattias Meragelman | 27 de AGOSTO de 2017 | 08:08

Cavando trincheras

La pelea entre el bederismo y el municipio capitalino suma elementos, reagrupa tropas y modifica varios escenarios. 

En el mayor momento de tensión de la sesión del miércoles pasado en el Concejo Deliberante, un viejo empleado del ente deliberativo -de ésos que a los años le sumaron sabiduría- le comentó a uno de sus compañeros de trabajo: "El Concejo Deliberante es siempre la muestra de la interna provincial, mirá cada concejal, fijate en qué lugar político se ubica y entendés cómo viene la interna, no votan por ellos, votan por sus jefes políticos".

El Concejo Deliberante de la Capital continuó otra semana sin resolver la situación del incremento o no de la tarifa del transporte público, al mismo tiempo que quedó conformada la comisión investigadora que promovió el bederismo para controlar el manejo financiero de la gestión de Alberto Paredes Urquiza.

Mientras tanto, el Intendente de la Capital brindó una tensa conferencia de prensa, en la cual denunció un plan para destituirlo, una confabulación de concejales y dirigentes peronistas encabezada por el diputado nacional Luis Beder Herrera y el dirigente Ariel Puy Soria, confabulación que según las expresiones de Paredes Urquiza tiene como objetivo difamarlo públicamente y no permitirle gobernar.

Cuando parecía que la semana ya había tocado su momento más intenso, se conoció que el Boletín Oficial del pasado martes incluyó la entrada en vigencia de la ley 9.871 de agosto de 2016.

Esa norma establece en su artículo 1: "El Tribunal de Cuentas de la provincia controlará la legitimidad en la percepción e inversión de caudales en el municipio de la Capital, al igual que en todos los municipios de la Provincia, en un todo de conformidad con los artículos 163, 165, 168 y 172 de la Constitución provincial". Pasando en limpio, la Provincia va a controlar la ejecución de los fondos municipales.

Esa normativa provincial fue sancionada hace un año, y ni el más inocente de los ciudadanos de la tierra de la chaya y el calor puede creer que es casual que su publicación en el Boletín Oficial y entrada en vigencia se produjo en la peor semana de la relación entre bederistas y paredistas. 

El viernes el conflicto subió un escalón más, porque ese día se confirmó que los Programas de Empleo Municipales (PEM) no podrían cobrar sus salarios y que recién se solucionaría su situación en los primeros días de la semana que comienza.

La pelea ya está desatada, y tiene diferentes frentes institucionales y políticos.

Alberto Paredes Urquiza comienza a creer que su única alternativa política es  aliarse a Fuerza Cívica Riojana. El Jefe comunal entiende que el bederismo avanzará desde el Concejo Deliberante contra su gestión y que solamente podrá sostenerse en lo institucional si cuenta en el deliberativo con por lo menos seis concejales.

Hoy el Intendente no tiene esa cantidad de ediles, únicamente los podría alcanzar si los concejales del Pro y el radicalismo le garantizan no acompañar las embestidas bederistas.

"Necesitamos seis concejales, porque si ellos tienen 10 nos pueden rechazar los vetos y avanzar con la destitución de quien quieran", reconocían esta semana en el Palacio Juan Ramírez de Velasco varios funcionarios y sin ocultar su preocupación.

En ese sentido, el paredismo no piensa en una alianza con "Cambiemos" que se concrete ya, pero si evalúan un "blindaje" en el Concejo Deliberante que funcione como el primer paso hacia un acuerdo político mayor y que les garantice gobernabilidad por los próximos meses. 

Desde el bederismo tienen claro que van por todo.

Los concejales que responden al oficialismo provincial aseguran que quieren ejercer más controles y que el Tribunal de Cuentas es solamente el primer paso.

Internamente, el oficialismo provincial admite que las condiciones políticas actuales no están dadas como para avanzar sobre la figura del propio Jefe comunal, pero tienen en la "mira" a algunos funcionarios del gabinete.

Si el Gobierno municipal cree que la Comisión que conformaron los concejales para investigar los fondos comunales tendrá un bajo perfil, se equivoca. La cosa recién comienza.

Mientras tanto, el radicalismo mirá y calcula.

En el entorno del candidato a senador nacional Julio Martínez se ilusionan con una nueva etapa de la interna peronista, se animan a sumar los votos que Paredes Urquiza obtuvo en la Capital y entonces no ven tan difícil revertir los ocho puntos de la derrota en las PASO.

Sin embargo, tienen claro que la dinámica de la interna Justicialista también los puede fagocitar y arrastrar en la pérdida de identidad y credibilidad. "Nuestro único capital es la credibilidad, no podemos dejar que sus internas nos dejen pegados y nos quiten ese valor", creen en el Comité.

 


La marcha del próximo miércoles por la tarde a la Plaza 25 de mayo será la primera expresión del intento de instalar un Frente político antibederista. Son horas de intensas negociaciones.


 

Se vienen semanas intensas, cada uno moverá diferentes fichas.

El paredismo evalúa que el viceintendente Felipe Álvarez no asuma como diputado provincial (fue electo el pasado 4 de junio). La cuestión es numérica y política, si Álvarez se va como legislador nadie garantiza a quién elegirán los concejales como vicepresidente primero en marzo del año que viene.  

Mientras tanto, el radicalismo se ilusiona con la llegada de algunos funcionarios nacionales en los próximos días y con nacionalizar la campaña, sumándose al  exitismo que se apoderó de la Casa Rosada y los medios de comunicación nacionales después de los resultados de las PASO.

En ese sentido, la idea de que las elecciones en La Rioja se polaricen bajo el axioma Luis Beder Herrera sí o Luis Beder Herrera no, une los próximos pasos de “Cambiemos” y del paredismo. Ahí está la clave que definirá si los próximos años de la política riojana tendrá dos o tres grandes sectores en pugna. 

La marcha del próximo miércoles por la tarde a la Plaza 25 de mayo será la primera expresión del intento de instalar un Frente político antibederista. Son horas de intensas negociaciones, suenan más teléfonos de los que uno se puede imaginar.

Más allá de que todos los protagonistas de esta historia digan en público que este proceso de enfrentamiento es definitivo, creerles sería no recordar que en la política riojana lo único que a través de los años se mantuvo coherente y constante en el tiempo fue el orden del cronograma de pagos de los empleados públicos riojanos.

Cada espacio acomoda fichas y alista sus tropas. Por ahora están cavando trincheras, la verdadera pelea todavía no empezó.

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