La columna de Mattias Meragelman | 02 de SEPTIEMBRE de 2017 | 20:09

Culpa concurrente

El transporte público puso en evidencia una nueva fase de la interna peronista, con empresarios que usan al Estado y el fracaso de la gestión municipal en el tema colectivos como escenografía. 

La jurisprudencia argentina en materia civil incluye el uso del concepto de la culpa concurrente. Esa figura - que se usa especialmente en el caso de los accidentes de tránsito- hace referencia a cuando el daño se puede imputar tanto al autor como a la víctima, pudiendo tener ambos el mismo nivel de responsabilidad o no.  

Esta semana los capitalinos quedamos prisioneros de una serie de errores e irracionalidades, que sumados a una interna feroz, terminaron por dejarnos sin transporte público por un par de días y con la ciudad cautiva de diferentes protestas. 

El conflicto se desató luego del anuncio de la empresa San Francisco de abandonar el servicio concesionado por la Municipalidad. Los Igualada –titulares del grupo empresario- hicieron pública su salida en una conferencia de prensa extraña, en la cual varias veces parecieron más atentos a dejar en claro para quién jugaban dentro de la interna del peronismo que en especificar por qué supuestamente se iban. 

La situación se profundizó el miércoles, una hora antes de que el paredismo saliera a la calle a protestar contra el bederismo y el oficialismo provincial, decenas de colectivos cercaron los accesos al microcentro de la ciudad y provocaron una especie de sitio de los alrededores de la Plaza 25 de mayo.

Sin embargo, el viernes todo se resolvió, porque el Gobierno provincial firmó el decreto que provincializa el servicio, al mismo tiempo que las unidades volvieron a circular bajo la conducción del mismo grupo empresarial que 72 horas antes  había anunciado que se iba porque llevaba 20 meses consecutivos de pérdidas económicas.

La protesta de los choferes de colectivos tuvo su origen en la posibilidad concreta de perder el empleo, pero después fue usada dentro de la interna del oficialismo. Tres datos confirman esta afirmación:

# La protesta con los colectivos en la Plaza principal arrancó una hora antes del comienzo de la marcha paredista y terminó exactamente media hora después que la gente se fue de la zona de Tribunales. Después no volvieron a cortar las calles de la ciudad en ningún momento de la semana, salvo para una audiencia con el gobernador Sergio Casas y el anuncio de la solución del conflicto.

# La empresa anunció que se iba, la Municipalidad no pudo incautar los colectivos y 12 horas después los choferes tuvieron acceso a las unidades con la posibilidad de sacarlos a las calles para protestar. No existen antecedentes en la historia del sindicalismo mundial que los obreros dispongan de los bienes de capital de la patronal para protestar.

# San Francisco decidió quedarse 72 horas después del anuncio de irse, y se hizo cargo nuevamente del servicio, sin que la tarifa cambie ni la cantidad de pasajeros aumente. Es decir, los dos motivos principales por los cuales se iban no se modificaron.

A esta altura queda claro que la Cámara de Diputados ratificará el decreto de Sergio Casas y el Estado provincial se hará cargo plenamente del servicio del transporte público.

La semana próxima los diputados provinciales sancionarán una ley que dará el marco normativo al nuevo escenario y que tomará como punto de partida el decreto que se hizo público en la noche del jueves, pero que los legisladores ya conocían desde la tarde del miércoles.  

Todavía no se saben los detalles de cómo será la nueva modalidad de concesión, pero los diputados ya tienen algunas certezas. 

La ley incluirá al transporte público de pasajeros de la ciudad Capital y también al transporte del interior provincial, que actualmente enfrenta una crisis quizás peor que el capitalino.

En ese esquema el grupo empresarial sanjuanino que maneja la empresa San Francisco continuará teniendo a su cargo el transporte en la ciudad y aunque quedan algunos aspectos legales no menores por resolver, San Francisco seguirá existiendo ahora bajo la órbita de la competencia provincial.

Dentro del Gobierno no está claro qué pasará más allá de esta emergencia, algunos funcionarios ya trabajan en la posibilidad de otra empresa con los mismos empleados, pero sin los Igualada. Por ahora es solamente una opción.

En este conflicto hay culpas de todos lados y todas son concurrentes a la realidad que vivimos.

La gestión del intendente Alberto Paredes Urquiza fracasó en el tema transporte público. Si la empresa concesionaria se va y después de 20 meses de gestión no se pudieron resolver los reiterados inconvenientes del servicio, hay un fracaso.

En ese punto también se debe incluir un error político: la incapacidad del paredismo de conseguir dominar el Concejo Deliberante también debe ser considerado en las cuentas pendientes de la gestión.

El espacio del Intendente pecó de soberbia en relación a los ediles y los subestimó, lo que provocó que en algunos casos no tuviera la capacidad suficiente para contenerlos y hoy depende de qué harán los ediles de "Cambiemos".

El quintelismo cometió el pecado original. Le brindó a los empresarios sanjuaninos un informe sobre la realidad del transporte en la ciudad que no era real, hablaron de más de 40 mil boletos diarios, y esa cifra no existía.

A eso le agregaron que a los pocos meses de llegar San Francisco crearon Munibus, una empresa estatal que competía de manera directa con la concesionaria privada. 

Mientras que el Gobierno provincial priorizó la interna por sobre la solución. El conflicto se podría haber resuelto hace muchos meses si los concejales bederistas no llevaban al extremo su posición  negativa con respecto a la necesaria modificación de la tarifa.

En ningún momento de esta semana la Provincia aportó calma al problema, por el contrario, por momentos pareció “fogonear” el fracaso paredista para aparecer como quien encuentra en la provincialización del servicio la “solución mágica” al inconveniente. 

Tampoco se puede pasar por alto que fueron los ediles paredistas quienes denunciaron que supuestamente la empresa se llevaba el gasoil a San Juan o que tendría colectivos que recibirían subsidios pero no circulaban por las calles de la ciudad. Aquellas denuncian hoy parecen lejanas en el tiempo.

Desde Fuerza Cívica Riojana tampoco sumaron. El Gobierno nacional del cual forman parte nunca brindó una solución en el tema subsidios y en el Concejo Deliberante no avanzaron en posturas intermedias que hubieran significado los votos necesarios para poder aumentar la tarifa. 

Por su parte, los empresarios jugaron a todas las internas posibles y usaron a los trabajadores en esa estrategia.  La denuncia del supuesto pedido de coima apareció en un momento crucial del conflicto, sin que antes nadie hubiera hecho mención al tema.

Más allá de que los colectivos volvieron a circular, la única posibilidad de que procesos como el de esta semana no se repitan es que la Justicia actúe. Existen denuncias de supuestos pedidos de coimas que involucran a concejales y funcionarios municipales, hubo denuncias de empresarios que habrían desviado gasoil a otras provincias y de unidades que cobrarían subsidios pero no circularían en las calles.

Es tiempo de que la Justicia nos brinde algunas certezas, o estaremos en un par de meses hablando de lo mismo.

Entre todos llegamos a esta realidad, una realidad que nos expone en nuestra peor cara. Con miles de internas, con empresarios que se aprovechan del Estado y con representantes del pueblo que no nos representan.

Hay una culpa concurrente.   

 


El paredismo apostó a la marcha del miércoles como el hito fundacional de un espacio antibederista. 


 

La larga marcha:
La historia está hecha de movilizaciones que buscan plantear nuevos escenarios, acciones que pretenden sentar un precedente. El paredismo intentó el miércoles pasado instalar el hito fundacional de un Frente antibederista para el año 2019. 

El espacio del intendente de la Capital congregó un grupo importante de gente en las calles riojanas (no llegó a los 15 mil que auto promocionaron, pero hubo más gente de la que se pensaba en los días previos).

Más allá de lo cuantitativo, en lo político lo más significativo fueron las presencias de los dirigentes de “Fuerza Cívica Riojana-Cambiemos” Inés Brizuela y Doria, Julio Sahad y hasta el concejal Khalil Aleua, que sumadas a la de los dirigentes peronistas Carlos Luna y Mario Guzmán Soria, más algunos referentes sindicales, habla de una posibilidad política impensada hace un par de meses.

La conformación de ese Frente está hoy bastante lejos de concretarse, pero las necesidades políticas de todos los integrantes van en el mismo sentido, dependerá de que declinen varios egos individuales que este espacio pueda alcanzar la unidad. 

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