La columna de Mattias Meragelman | 10 de SEPTIEMBRE de 2017 | 07:09

Más desorientados que Sampaoli

La lucha política en la Provincia no está relacionada con ideologías diferentes sino con ocupar espacios de poder. Entonces cualquier cosa puede pasar.

Un imperativo categórico es una afirmación que Immanuel Kant consideró clave en su filosofía. En su planteo esta idea funcionaba como una definición que pudiera regir la vida de un ser humano en cualquier circunstancia, sin importar la coyuntura o el momento.

La política riojana tiene una dinámica en la cual ninguna afirmación es concluyente, nada es definitivo y no se concoce de imperativos categóricos. 24 horas es un día en la vida de un humano, es un siglo en el devenir de nuestra clase dirigente.

El conflicto del Transporte público, la auditoría que la Provincia lleva adelante sobre las cuentas municipales, la causa por la denuncia de los empresarios Igualada y la llegada de los funcionarios del Ministerio del Interior para controlar los recursos, le dieron el marco a un proceso que tiene más desorientada a nuestra clase dirigente que a Jorge Sampaoli pensando en qué once poner frente a Perú en octubre. 

El primer dato concreto es que el paredismo cambió de postura y el motivo principal fue que le quedan dos años de gestión.

El Intendente y sus principales asesores analizan que no podrán soportar dos años más enfrentados directamente con la Casa de Gobierno. El Jefe comunal cree que el embate judicial derivado de la denuncia de los Igualada, sumado a la presión del Concejo Deliberante (todas las semanas surge la versión de una nueva posibilidad de un juicio político) y la necesidad permanente de recursos, conforman un combo insostenible en el tiempo.

En este punto al paredismo se le presenta una contradicción central: cómo construir su futuro político sin pelearse con nadie. El espacio aspira a tener una buena relación institucional con la Provincia y también con la Nación, al mismo tiempo que intentará diferenciarse de ambos para construir su propio proyecto.

El sector quiere cruzar un óceano pero sin mojarse, quieren ser impermeables a los conflictos pero corren el riesgo que el Tsunami de la interna peronista los arrastre. En ese juego oscilante se deben entender declaraciones en los medios de comunicación o posteos en las redes sociales que a veces van en un sentido y otras veces en otro.

Lejos quedó la marcha contra Luis Beder Herrera de hace diez días, tan lejos como queda diciembre de 2019.

Por su parte, esta semana el Consejo de abogados dijo públicamente que las instituciones de la Provincia están quedando “rehenes de la interna política” y que algunos miembros del Poder Judicial se están extralimitando en sus funciones.

Esas declaraciones se conocieron antes que la denuncia de los empresarios Igualada contra el concejal Oscar Luna y el secretario general Heber Sirerol tuviera novedades judiciales. El fiscal le pidió al juez interviniente que separe de sus cargos a los denunciados para no entorpecer la investigación.

En este punto es importante dejar algo claro: Sirerol es un funcionario municipal que solamente puede ser sacado de su cargo por una decisión del Intendente y Luna es un representante elegido por el pueblo de la Capital, únicamente lo puede remover de su función el propio cuerpo de concejales.

El pedido del Fiscal parece más una medida para motivar el apartamiento por decisión propia de los involucrados en la denuncia que un hecho del proceso judicial, porque el Juez no tiene facultades para remover a estos funcionarios públicos de sus cargos. Habrá que estar atento a los testimonios de los Igualada en este tema y ver cómo sigue la causa.

 


En el Gobierno provincial hay dos posturas frente al paredismo y por ahora ganan los que proponen enfrentarlo. 


 

Mientras tanto en el Gobierno provincial hay dos posturas con respecto al paredismo: los que consideran que Paredes Urquiza debe volver al oficialismo y los que entienden que no lo necesitan.

En la Casa de las Tejas cayó muy mal la movilización del miércoles 30, no tanto por las agresiones al diputado nacional Luis Beder Herrera como por la acción de “sacar la gente a la calle”.

El gobernador Sergio Casas cree que la principal virtud de su Gobierno es la mesura y el equilibrio, una Plaza con miles de personas reclamando está muy lejos del modelo de Provincia que imagina el mandatario provincial.

En ese marco, hay un grupo de dirigentes que está tratando de bajar los decibeles, de unir a las partes bajo la premisa de que el rival es “Cambiemos”.  Por ahora son minoría y no están teniendo poder de decisión. 

"Cambiemos” confía en que ganará las elecciones de octubre. Ese razonamiento toma como punto de partida la profundización de la interna peronista, que los ocho puntos de agosto no son definitivos y que a nivel nacional el espacio del presidente de la Nación obténdrá más votos en las generales que en las PASO.

Lo interesante es que Julio Martínez sigue basando su campaña en el “no hacer”, Martínez construyó su carrera política en la Provincia de mano del no ser: no es Beder Herrera y no es el peronismo que gobierna hace 30 años. El candidato a senador recolecta todo el voto anti y cree que con eso alcanzará para ganar.  

La Rioja está profundizando su perfil unitario en materia institucional, detrás de cada conflicto queda como principal consecuencia que las autonomías municipales se deterioran y la injerencia del Estado provincial crece. 

Estamos en un proceso donde nada es definitivo y nadie se mantiene en la misma postura a lo largo del tiempo. 

 

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