La columna de Mattias Meragelman | 01 de OCTUBRE de 2017 | 07:10

Esto recién empieza

El Concejo Deliberante fue la excusa para un nuevo cruce en la interna peronista. Ahora se suman elementos legales y una foto de la oposición anti bederista que podría ser el comienzo de un Frente Cívico. Por su parte, Macri pasó por La Rioja poco tiempo pero dejó una frase muy fuerte.  

“Hegel dice en alguna parte que la historia se repite dos veces. Le faltó agregar: primero como tragedia y después como farsa”, la frase de Karl Marx sobre su admirado Hegel dio origen a múltiples interpretaciones y valoraciones. Llevado a nuestros tiempos riojanos, parece marcar que somos prisioneros de una calesita eterna en la cual todo se repite y cada vez de manera más torpe y obvia.

El escándalo de esta semana lo protagonizó el Concejo Deliberante de la Capital, repitiendo protagonistas, cambiando las excusas, pero con un mismo trasfondo: el desprecio por la calidad institucional.

El cuerpo deliberativo debía sesionar el miércoles pasado para tratar el orden del día  y la interpelación al secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Alejandro Buso, por la situación del transporte. A las 9.00 comenzó a sonar el timbre, tocaron tres veces y ante la ausencia de quórum el viceintendente Felipe Álvarez levantó la sesión.

Esa situación derivó en una “sesión especial” convocada por el bederismo, que denunció una maniobra del presidente del cuerpo y de sus funcionarios para evitar sesionar, con lo cual determinaron remover a los tres secretarios de Álvarez y designar tres nuevos funcionarios, a los cuales hicieron jurar en ese mismo momento.

Entonces Álvarez determinó desconocer la “sesión especial” mediante un decreto interno y ahora el cuerpo tiene seis personas para tres cargos, en una escena que se parece más al juego de la silla que a un organismo deliberativo de la democracia argentina.

De esta manera, llegamos a la pelea legal.

El Fiscal de Estado municipal, Raúl Galván, presentó en el cierre de la semana una denuncia penal contra los concejales bederistas. La acción tendrá como eje el artículo 74 de la Ley orgánica municipal, en donde determina que “es una atribución del Concejo Deliberante nombrar sus secretarios y prosecretarios a propuesta del Viceintendente y remover los mismos por mal desempeño”.  

Desde el paredismo argumentarán que los tres nuevos designados no fueron propuestos por Álvarez. En este sentido, en caso de que cualquiera de ellos se presente en la oficina que les correspondería ocupar habrá nuevas denuncias penales y un momento de mucha tensión.  

Del otro lado no se quedaron atrás.

Los concejales bederistas también realizaron una presentación judicial porque argumentan que el intendente Alberto Paredes Urquiza se encontraba en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el miércoles pasado y que el Viceintendente no podía presidir la sesión. En ese marco, también piden la aplicación de la figura de “usurpación de cargo” en contra de Álvarez.

Son muy interesantes las derivaciones que este paso de comedia tiene, porque los ediles bederistas denunciaron que en dos años de gestión Álvarez y Paredes Urquiza solamente realizaron una vez el traspaso de mando.

Es más, llegaron a advertir en una conferencia de prensa que las ordenanzas por ellos sancionadas podían no ser válidas porque el Viceintendente presidió sesiones que no le correspondían conducir.  

Si esta presentación judicial se comprueba, los ediles fueron cómplices del supuesto delito que denuncian, porque sesionaron y sancionaron normas de manera ilegal.

Por otra parte, el viernes por la mañana decenas de empleados que trabajaban en los bloques bederistas y quintelistas fueron notificados que debían dejar sus afectaciones y volver al Ejecutivo municipal para cumplir tareas en donde estaban designados originalmente.

Cuando el paredismo descubre el viernes -después de 22 meses de gestión- que hay trabajadores que no deberían estar en el Concejo por el motivo que fuere, también están reconociendo su propia impericia. ¿Qué cambió entre el jueves y el viernes para que decenas de afectados deban dejar sus tareas y sean trasladados? O antes estaban mal designados o es una revancha política.

Ahora llegará el tiempo de la Justicia y de las denuncias cruzadas. Serán semanas intensas las que se vivirán en el Concejo, y nada se puede descartar porque la tensión crecerá en un juego de estímulo/respuesta entre los diferentes sectores en pugna.

Un párrafo aparte merece el quintelismo. La principal virtud política que mostró el espacio del ex intendente y actual diputado provincial, Ricardo Quintela, fue la defensa de las competencias municipales durante 12 años. Una bandera que el quintelismo levantó en soledad (cuando el paredismo estaba del otro lado del mostrador).

Hoy es incomprensible ver a dirigentes y concejales quintelistas ser parte de los avances contra la autonomía del municipio (como en el caso del transporte público). Verlos repetir las mismas estrategias de las que fueron víctimas en el pasado, es un elemento más que se suma a la crisis de representación que vivimos y que distancia a la comunidad de su dirigencia.

El problema principal de este escándalo es que en el afán de todos los protagonistas de esta historia de mostrar valentía política (en el peor sentido de la palabra que el lector le pueda dar), se están llevando puestas las instituciones.

No se trata de paredismo o bederismo, se trata de entender que las leyes están por encima de las personas, que la ciudad Capital sólo saldrá adelante con más democracia, con más instituciones, con más respeto y menos atropellos. 

Un fantasma recorre los pasillos del Concejo Deliberante: es el de la vergüenza. 

 


“Yo le quiero decir al Gobernador que hay que trabajar en equipo. Basta de mafias y drogas. Eso nos llevó a la pobreza”, dijo el presidente de la Nación. 


 

Frente anti Beder
No hay ninguna duda que el dato político de la semana fue la foto del viernes en el Concejo Deliberante.

Los candidatos a senadores de “Cambiemos” Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria, junto a la senadora Teresita Luna y la fórmula municipal Alberto Paredes Urquiza y Felipe Álvarez, posaron todos juntos bajo el paraguas de la defensa de las instituciones y la situación que se vive en el cuerpo deliberativo.  

Las negociaciones son muchas y las diferencias también, porque lo único que une a este espacio es el enemigo político: Luis Beder Herrera. “Nos une más el espanto que el amor”, se sinceraron varios después del viernes.

La clave para saber si esta foto será solo una imagen más o el comienzo de un proyecto político a largo plazo, estará en que cada uno encuentre su posicionamiento político de cara al 2019 y que la comuna capitalina tenga en la Casa Rosada el respaldo financiero que hoy no tiene en la Provincia.

Actualmente la totalidad de la obra pública que se ejecuta en la ciudad es financiada con recursos nacionales (se estima que son más de 450 millones de pesos). En ese mismo marco, en el Palacio Municipal Juan Ramírez de Velasco se ilusionan con también poder financiar en el tiempo el pago de los Programa de Empleo Municipal (PEM) con fondos nacionales.

No solo de fotos vive la Municipalidad, parece que la Nación entiende ese juego y habría nuevos gestos hacia la comuna.    

Macri y la visita que no fue
Nuevamente el presidente de la Nación Mauricio Macri pasó por La Rioja menos de una hora y realizó un desplante institucional que no suma a la construcción de la nueva Argentina que pregona “Cambiemos”.  Más allá del acto que compartió con el intendente Paredes Urquiza, el presidente de la Nación no se reunió con ningún funcionario provincial.

Se puede coincidir o no con las políticas económicas del Gobierno nacional o del Gobierno provincial, pero ambos no pueden pasar por alto la responsabilidad institucional que les cabe. No contribuye en nada que el presidente de la Nación visite La Rioja sin reunirse con el Gobernador.

El mandatario nacional tampoco hizo referencia a la situación de los fondos extra coparticipables, pero dejó una frase fuerte: “Yo le quiero decir al Gobernador que hay que trabajar en equipo. Basta de mafias y drogas. Eso nos llevó a la pobreza”.

La frase en si misma es muy grave dicha por cualquier persona, puesta en palabras de la máxima autoridad política e institucional del país adquiere una dimensión difícil de mensurar.  

La relación entre la Provincia y la Nación pasa por su peor momento desde diciembre de 2015, la visita del propio presidente de la Nación lo dejó muy claro.

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