La columna de Mattias Meragelman | 08 de OCTUBRE de 2017 | 07:10

¿Es definitiva?

La pelea interna del peronismo no es novedad en la historia política provincial, la duda es si esta vez ya no hay punto de retorno. Mientras tanto, los abogados están preocupados. 

En La Rioja pocas cosas son constantes en el tiempo. Se podría mencionar que los lapachos florecen en agosto, que en febrero se Chaya y que el peronismo tiene muchas internas.

Gregorio Cavero y Lázaro Fonzalida por ver quién era el vice de Carlos Menem, Ángel Maza contra Jorge Yoma, el mismo Maza contra Ricardo Quintela, o el mismo Quintela contra Luis Beder Herrera, son ejemplos que se repiten en la historia del peronismo provincial. En ese sentido, este nuevo enfrentamiento del paredismo con el bederismo no trae nada nuevo a la política riojana y parece un hito más dentro de esa línea del tiempo.

Hoy la distancia entre el Gobierno provincial y su par municipal es mucho más grande que las cinco cuadras que separan a la sede física de uno y otro. El principal dato es que ya no existe diálogo.

Pocas horas antes del fuerte cruce que mantuvieron por el último pago a los beneficarios del Programa de Empleo Municipal (PEM), existían varios canales de diálogo abiertos. Diputados, funcionarios provinciales y municipales mantenían reuniones en las cuales se buscaba un acuerdo que no llegó y hoy ninguno de esos interlocutores hablan entre sí.

A diferencia de otras etapas del enfrentamiento entre paredistas y bederistas, en este momento no existen halcones y palomas. Las palomas ya no dialogan más y hasta la relación entre varias de ellas se rompió por el desgaste lógico de meses de no poder llegar a un acuerdo.

"No tenemos diálogo, ellos ya juegan abiertamente para Cambiemos", reconocen en el primer piso de la Casa de Gobierno provincial.  

Quizás la única diferencia entre esta interna y las anteriormente mencionadas, es que por primera vez el escenario es diferente en relación con el rol de la oposición.

Desde la victoria en las PASO de agosto de 2013, “Fuerza Cívica Riojana” -hoy “Cambiemos”- logró construir un espacio y consolidar un piso electoral interesante. En ese sentido, sus buenos resultados en la Capital son un ejemplo.

Y es ahí donde el juego eterno de la interna peronista toma otro cariz, porque la decisión que tome el paredismo puede inclinar parcialmente la balanza. Para ser más claros, las chances electorales de Julio Martínez en la pelea política de 2019 crecen con el respaldo del paredismo en la Capital.

En este punto se debe ser preciso, el único elemento que une a “Cambiemos –Fuerza Cívica Riojana” con el espacio del intendente Alberto Paredes Urquiza es el enemigo político en común: el diputado nacional Luis Beder Herrera. No hay coincidencias ideológicas de fondo y la desconfianza de unos con otros son permanentes.

Sin embargo, el paredismo repite fuera y dentro lo mismo: “Al bederismo no volvemos más, podrá existir una mejor o una peor relación institucional, pero no hay vuelta atrás en lo político”.

En “Cambiemos” hacen números y creen que los resultados del 4 de junio son claves para leer la realidad política provincial. Los 19 mil votos que sacó Felipe Álvarez como candidato a diputado provincial seducen a la oposición, que se ilusiona con un suma matemátiva que en la política no suele ser tan lineal.

“Ni ellos ni nosotros podemos ser Gobierno sin el otro, creemos que todos lo entendimos. Estamos cerca de un acuerdo para 2019”, se entusiasman en el entorno del ex ministro de Defensa de la Nación Julio Martínez.

No todo “Cambiemos” piensa igual, existen quienes no pasan por alto el pasado bederista de Paredes Urquiza y ven una fuerte contradicción política en compartir espacio con quien fuera durante varios años funcionario de primera línea del Gobierno provincial. Esos sectores por ahora son minoritarios en la fuerza opositora.

Los escenarios de batalla de esta nueva interna del peronismo serán varios, pero la primera de ellas estará en el Concejo Deliberante de la Capital.

El recinto del cuerpo deliberativo está tomado, con lo cual los ediles bederistas (que tienen la mayoría de ocho miembros) no pueden sesionar y los funcionarios que ellos designaron tampoco pueden asumir. El paredismo no puede retomar las sesiones porque solamente tiene siete ediles dispuestos a sentarse en sus bancas y no alcanza el quórum necesario. 

El conflicto está trabado, como en esas partidas de ajedrez donde ninguno gana y parece que el destino es la igualdad de las tablas. Sin embargo, los teléfonos de algunos concejales suenan mucho más de lo habitual por estas horas.

Qué pasará cuando la concejal bederista Gabriela Amoroso asuma como diputada provincial y deje su banca en el Concejo empieza a ser un tema clave. Su reemplazante es el actual funcionario municipal Matías Soria y el paredismo debería retomar el control del cuerpo, pero en esta historia nada es tan sencillo.

Todas las fuentes consultadas para esta nota fueron tajantes en asegurar que la relación entre paredismo y bederismo está terminada.

Sin embargo, los riojanos ya vimos peleas que se presentaban como definitivas y acampes en la Residencia oficial que parecían marcar un punto de no retorno. El poeta rosarino ya dijo hace mucho tiempo que “nada es para siempre”.

 


“No podemos dejar de expresar nuestra indignación creciente ante una conducta que se generaliza en algunos dirigentes y funcionarios: la falta de respeto a la ley", dijo el Consejo de abogados esta semana. 


 

Vacantes
El Consejo de Abogados de la Provincia emitió un duro comunicado sobre la situación de la Justicia riojana y al mismo tiempo le elevó una nota al gobernador Sergio Casas solicitándole que complete la integración del Tribunal Superior de Justicia.

“No podemos dejar de expresar nuestra indignación creciente ante una conducta que se generaliza en algunos dirigentes y funcionarios: la falta de respeto a la ley. Vemos azorados que las disputas electorales están por encima de la ley”, afirma el texto que se conoció en el comienzo de la semana y que hace mención explícita a la situación del Concejo Deliberante y lo que pasó en su momento en la Legislatura.

El jueves los letrados completaron sus planteos con una nota en la cual le pidieron al mandatario provincial que cubra las dos vacantes que existen en el máximo organismo judicial. Esa misiva se conoció luego de que el diputado nacional Luis Beder Herrera planteara públicamente que quería guardarle un lugar en el Tribunal Superior al senador nacional Carlos Menem para evitar que “termine preso”.

Dentro del foro local existe mucha preocupación por el desarrollo de los acontecimientos políticos, algunos entienden que la disputa interna del peronismo está llegando más lejos que en otras oportunidades y se está llevando puesto el rol del Poder Judicial. 

Por ello existieron en las últimas semanas algunos contactos informales dentro de la propia Función Judicial y el intento de mostrar la mayor solidez jurídica posible, especialmente en aquellas causas que involucran temas políticos.

“La sociedad está requiriendo a los actores que formamos parte de la Función Judicial que dejemos en claro cuál es la función del Tribunal Superior de Justicia, es el que vela por la administración de Justicia en toda la Provincia”, dijo claramente el presidente del Consejo, Martín Sotelo, en Radio La Red.

Mientras tanto, un nombre comienza a sonar fuerte dentro del futuro del TSJ: es el del actual funcionario de la Legislatura provincial Juan Manuel Ártico, que podría ser propuesto antes de fin de año por el oficialismo para sumarse al máximo organismo judicial de la Provincia.

Hay dos vacantes, pero en juego está mucho más que eso, está en disputa qué mensaje se le quiere dar a la sociedad sobre el funcionamiento de la Función del Estado que debe garantizar la igualdad civil.   

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