La columna de Mattias Meragelman | 29 de OCTUBRE de 2017 | 07:10

Tsunami

El triunfo de la oposición en las legislativas del domingo pasado provocó un sacudón político dentro del peronismo. Cómo evitar repetir la derrota en 2019 es la pregunta que se repite puertas adentro del Gobierno.

El que gana conduce y el que pierde acompaña, dice el apotegma más verticalista del peronismo. El problema empieza cuando pierden todos.

El resultado del domingo mostró una fuerte derrota del oficialismo. El peronismo logró imponerse en 17 departamentos, pero la debacle de caer por 18 puntos en la Capital (más de 17 mil votos) provocó que el esfuerzo del interior no alcanzara y se produjera un resultado no tan amplio en las cifras totales de la Provincia, como impactante en la estructura interna.

Puertas adentro del Gobierno provincial reconocen cuatro problemas fundamentales:

# Hay un desgaste muy fuerte del peronismo luego de 34 años de gestión en la Provincia (ese proceso de horadación política se expresa concentrado especialmente en la figura del diputado nacional Luis Beder Herrera, pero no termina en él).

# Hay una ola nacional que puso a “Cambiemos” en un lugar de expectativa social que por el momento no se ve afectado por ninguna de las políticas de ajuste del gasto que se vienen realizando desde hace dos años.

# El Justicialismo riojano no presenta ante la sociedad figuras de renovación, que suenen como nombres nuevos no desgastados por la gestión y tampoco hay estrategias políticas novedosas.  Las caminatas por los barrios -al igual que hace 30 años- fue la principal herramienta de la campaña en la Capital.

# Fue un error forzar a que se baje la lista de la senadora nacional Teresita Luna, porque todo indica que la mayoría de sus votantes fueron a “Cambiemos” y le sumaron votos a la oposición.

Con ese diagnóstico – en el que todas las fuentes consultadas para este texto coinciden casi sin matices- la pregunta principal que surge es cómo evitará el peronismo volver a perder en las generales del 2019.

El oficialismo provincial no piensa jubilar a Luis Beder Herrera y sin lugar a dudas continuará siendo en los próximos dos años el principal referente del PJ riojano, pero dentro del espacio hay quienes reclaman algunas modificaciones y comenzar a pensar en nuevas opciones.

“Nadie se va a suicidar políticamente, hay que discutir nuevamente y pensar”, sostuvo uno de los dirigentes que más enojado estaba en la semana previa y que por estas horas está reclamando volver a discutir quién es quién dentro de la Casa de Todos.

En el PJ tampoco pasan por alto un dato: el aparato les garantizó un piso del 45 % de los sufragios y perdieron solamente por tres puntos en senadores nacionales y por uno en diputados, todo ello en medio de una debacle nacional del peronismo. “Con ese piso y pensando que en el 2019 habrá 14 intendentes que deben buscar su reelección, la cosa no es tan grave. Hay que corregir, pero dos años es mucho tiempo”, sentencian en la Casa de Gobierno provincial.

En ese contexto apareció la masiva presentación de renuncias a sus cargos de funcionarios del gabinete provincial.

En ese sentido, se debe aclarar que el gobernador Sergio Casas todavía no aceptó la dimisión de nadie y tampoco está claro qué pasará con la primera línea de sus funcionarios. Casas sigue siendo Casas, nada será brusco, todo ocurrirá en sus tiempos y con mucha cautela.

Lo que sí está pasando es que los propios funcionarios casistas se están pasando facturas de todo tipo. Si había algunas internas previas al 22/O, hay muchas más en los días posteriores. Los medios de comunicación se han convertido en el escenario de numerosas operaciones de prensa que sólo responden a los intentos de unos y otros por posicionarse.

Ni los ministros ni los secretarios saben quién se va y quién se queda, Casas está más hermético que nunca.

 


“Cambiemos” no ganó solamente en el Centro, triunfo en barrios pobres y ricos, tuvo una victoria policlasista que habla de un proceso cultural y político más complejo de lo que se advierte a primera vista.


 

Las luces de la Capital
A las 18.00 del domingo el paredismo y “Cambiemos” no sabían que ganaban la elección. Tenían claro que en Capital habían hecho un muy buen comicio pero no había certezas si alcanzaba para ganar en el territorio provincial.

La Capital le dio un espaldarazo muy fuerte al proyecto “Cambiemos”, el mapa de la ciudad muestra en color amarillo la mayoría de las escuelas, pero especialmente algunas tradicionalmente peronistas como las del Este del principal centro urbano de la Provincia.

“Cambiemos” no ganó solamente en el Centro, triunfo en barrios pobres y ricos, tuvo una victoria policlasista que habla de un proceso cultural y político más complejo de lo que se advierte a primera vista.

Mientras tanto, en el paredismo hace siete días que nadie les puede sacar la sonrisa de la cara, porque su decisión de acompañar a Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria se tradujo en su territorio político en más de 17 mil votos de diferencia con el PJ.

Está claro que no todos esos sufragios son paredistas, pero no existe la posibilidad fáctica de diferenciar cuáles sí lo son y cuáles no, y entonces en el Palacio municipal Juan Ramírez de Velasco pasaron de pensar cómo sobrevivir a los embates del bederismo en el Concejo Deliberante a imaginar si pelean por la Provincia o el municipio en 2019.

El enfrentamiento con el Gobierno provincial sumó en las últimas horas un nuevo motivo: 15 millones de pesos. El lunes el Gobierno nacional le depositó al municipio un Aporte del Tesoro Nacional (ATN) por esa cifra y con el objetivo de paliar el problema del pago a los Programas de Empleo Municipal (PEM).

Esos fondos son depositados en la cuenta del Gobierno provincial y desde allí se deben girar a las arcas municipales, pasaron las horas y ese giro no se concretó. En ese marco se debe entender el estallido en redes sociales que tuvieron algunos funcionarios comunales en las últimas horas del viernes.

Por su parte, en el radicalismo se produjo un cambio impensado hace dos años: Julio Martínez está seguro que será el próximo gobernador, pero que no llegará solo y que necesitará del propio Paredes Urquiza, la senadora Teresita Luna y de algunos intendentes que hoy son oficialistas.

“Fuerza Cívica Riojana” abandonó en los últimos meses cierto “purismo” y “principismo” político y adoptó un pragmatismo que les permite compartir espacio con algunos dirigentes que en su momento denunciaron en los medios de comunicación por supuestos hechos de corrupción. 

¿Perdurará en el tiempo este Frente anti-bederista? Es imposible responder esa pregunta de manera contundente, porque dependerá de los egos y las aspiraciones de todos los protagonistas de ese espacio.

Esta campaña también deja otro dato: “Cambiemos La Rioja” está aplicando todas las estrategias mediáticas de sus pares nacionales y el manejo de la comunicación los está mostrando con un mensaje muy claro. Se puede compartir o no los métodos de la oposición, pero no se puede negar que son estrategias comunicacionales que a nivel país tienen éxito y en La Rioja todo indica que pasa lo mismo.

“Cambiemos” centró toda su campaña en no ser Beder Herrera, en hablar de transparencia y en reclamar que la Provincia no se quede afuera de la “ola nacional”. Esos axiomas se repitieron hasta el cansancio y evidentemente calaron hondo en el electorado, especialmente en el de la Capital.  

En agosto de este año algunos funcionarios paredistas se sacaban fotos en el cuarto oscuro votando a Carlos Menem para senador nacional. Si tanto cambiaron las cosas en 60 días, pensar qué puede pasar en los próximos dos años sería de una temeridad digna de un valiente o de alguien que no sabe que en La Rioja nada es para siempre.     

El tsunami llegó hasta aquí, el tema será ver cuando las aguas bajen qué lección aprendió cada uno.  

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