La columna de Mattias Meragelman | 04 de NOVIEMBRE de 2017 | 21:11

Knock-out

La renuncia del ex concejal Khalil Aleua marcó la semana política. Un hecho policial, con impacto político y utilizado por el oficialismo. Mientras tanto, los medios de comunicación nos debemos un profundo debate sobre qué es noticia.

 

 

La renuncia del concejal de "Cambiemos" Khalil Aleua expone al paredismo y a “Cambiemos” a una situación impensada semanas atrás. Sin dudas fue un hecho de la vida privada, que cruzó la línea de lo público al volverse una acción ilegal y terminó impactando políticamente cuando nadie lo esperaba.

Aleua fue denunciado por un empresario gastronómico como el autor, junto a dos personas más, de una serie de agresiones en un local comercial del centro de la ciudad Capital.

La denuncia policial tomó estado público en el comienzo de la semana y el miércoles sumó la viralización de tres videos, en los cuales se puede observar al edil del Pro participando activamente del incidente.

La primera intención de Aleua era no renunciar al cargo y en el cuerpo deliberativo existían fuertes pujas sobre cómo votaría cada concejal, pero en la noche del jueves llegó la orden de detención por parte del juez de instrucción Gustavo Farias y todo se precipitó.

En este sentido, en los pasillos de tribunales comentan que es casi un hecho que Aleua será citado a indagatoria en esta semana y que la denuncia se ampliará a un hermano y el padre del ex concejal, quienes son las otras dos personas que aparecen en el video en el momento en el cual se produce la agresión al empresario.

Promediando la semana ya se sabía que en el Concejo eran pocos los ediles dispuestos a pagar el costo político de "salvar" a Aleua. Inclusive el paredismo no tenía siete votos firmes y el bederismo cada vez estaba más cerca de contar con los dos tercios necesarios para expulsar al dirigente del cuerpo deliberativo.

Ahora el problema se llama Renzo Ramón González, quien ocupaba el cuarto lugar en la lista original del Pro pero se sumará en los próximos días al cuerpo deliberativo. González llegará a ese lugar por las renuncias de Aleua y Enrique Cabrera (en marzo de 2016 quedó en el centro de la escena por la famosa grabación con la concejal Alcira Brizuela, en donde se conversaba sobre la posibilidad de cambiarse de bloque).

González está vinculado al espacio político de Joaquín Medina, un dirigente del Pro enfrentado con la conducción del electo diputado nacional Julio Sahad y quien mantuvo contactos meses atrás con el ex intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, para conformar un frente.

En "Cambiemos" aseguran que el nuevo edil les responde políticamente, al mismo tiempo que tienen claro que lo necesitan como agua en el desierto por la debilidad política que tiene el intendente Alberto Paredes Urquiza dentro del Concejo Deliberante. 

Lo público y lo privado
Está claro que Aleua puede hacer de su vida privada todo aquello que le plazca, pero al mismo tiempo todo aquello que la ley no prohíba.

El problema radica en este último punto: el edil está denunciado por agresiones y por provocar lesiones en el empresario gastronómico. Es decir, cometió acciones que califican dentro de lo que la ley condena, y allí su accionar pasa del ámbito de lo privado a lo público.

En Tribunales aseguran que es habitual que las personas denunciadas por agresiones y que se constata su autoría sean detenidas, en tanto que son liberadas apenas se presenta la eximición de prisión. En este sentido, se debe recordar que al dirigente del Pro se le acusa por un delito excarcelable. 

En “Cambiemos” no piensan lo mismo. Aseguran que la lógica judicial en este caso no funcionó como en otras situaciones análogas, que vieron más premura que en otras oportunidades y aseveran que la decisión del concejal se precipitó por la orden del juez de detenerlo.  

Aleua quedó expuesto y debió renunciar por sus propias acciones contra el empresario, por un video que no amerita muchas interpretaciones y que lo expone en una situación no correcta para un representante del pueblo. Tampoco se puede ser inocente y no percibir que existió un peronismo que no iba a dejar pasar la oportunidad de aprovechar el grave error que cometió el ex edil.

Medios
Los párrafos finales de este texto son para el periodismo y los medios de comunicación. Este caso nos mostró nuevamente a los medios de comunicación y a los periodistas en nuestro rol más polémico: el de hacer noticia cosas que no lo son.

La vida privada de Aleua, la del autor de este texto o la del propio presidente de la Nación, corresponden al ámbito de lo privado, nadie tiene derecho a informar aspectos que son de la inimidad de las personas.

La posibilidad de que un concejal sea detenido es noticia, la vida íntima del edil no lo es, porque en esta causa lo único que importaba periodísticamente era contar los hechos. Está claro que el limite es difícil de establecer y que todos lo cruzamos una y otra vez. 

No exponer lo íntimo cuando no tiene sentido o no aporta nada, quizás ese deba ser el paradigma.

sidiunlar