La columna de Mattias Meragelman | 04 de MARZO de 2018 | 07:03

En sus marcas, listos, ya

Los tiempos políticos se aceleraron y después del mundial de fútbol comenzará la campaña para la gobernación. Las elecciones se desdoblarán de las nacionales y se votará en el primer semestre del próximo año.

Los tiempos políticos no coinciden nunca con los del almanaque y la velocidad que toma la dinámica de las relaciones entre los actores del mapa dirigencial no tiene una relación directa con los cronogramas o fechas que un proceso electoral puede tener.

Ese fenómeno se repite en la previa de cada año que incluye elecciones y en tiempos de redes sociales, imaginarios colectivos tan volátiles y operaciones de prensa constantes, ese mecanismo se presenta a una mayor intensidad y con menores pruritos.

Y la particularidad de este 2019 es que por primera vez desde el retorno de la democracia en La Rioja no se sabe quién ganará las elecciones. Ningún dirigente político ni analista mediático puede afirmar con seguridad saber quién vencerá en los comicios del próximo año.

Esa incertidumbre acelera todos los tiempos políticos y al mismo tiempo potencia las intrigas y las dudas sobre qué puede pasar. Ese escenario se ve enmarcado en un dato no menor: está en juego el poder político provincial, se definen la Gobernación, 18 intendencias con sus Concejos Deliberantes y 18 diputaciones provinciales.   

En ese cuadro de situación, el oficialismo provincial ya tomó la decisión de que las elecciones para gobernador e intendentes del 2019 se realicen en el primer semestre de ese año. Eso implica diferenciarlas de las presidenciales de octubre e intentar evitar que los comicios locales queden “prisioneros” del arrastre de votos nacional.

El peronismo "aprovechará" la facultad legal de convocar a los comicios de manera autónoma y lo "usará" para jugar con aquellos tiempos que favorezcan a sus postulantes.  

“Nosotros necesitamos que las elecciones se provincialicen y que no se nacionalicen, porque si se vota el mismo día que para presidente 'Cambiemos' va a tener el efecto arrastre de su candidato a presidente, y nosotros ni siquiera tenemos un presidenciable todavía”, reconocen todas las fuentes consultadas en el peronismo.

En el Gobierno provincial manejan varias encuestas que hablan de una baja de la imagen presidencial, caída que viene de la mano del escándalo con el ministro de Trabajo Jorge Triaca, la persistencia del proceso inflacionario y la crisis de empleo que algunas plantas del Parque Industrial vienen expresando desde hace tiempo.

Sin embargo, en el oficialismo reconocen que ese “malestar” todavía no se traduce en votantes peronistas y que siguen existiendo amplios espacios sociales decepcionados del macrismo pero que no están dispuestos a correr a arroparse a la sombra de un peronismo que identifican con más aspectos negativos que positivos.

Candidato se busca:
En ese contexto el peronismo enfrentra hoy otro problema más grave: no tiene un candidato ya instalado en la opinión pública.

En algún momento de finales del año pasado cerca del gobernador Sergio Casas varios funcionarios se ilusionaban con modificar la Constitución provincial y permitir un nuevo mandato del sauceño, pero esa opción fue desechada por el propio mandatario provincial.

En ese marco el nombre que surge como figura ineludible es el ex gobernador y actual diputado nacional Luis Beder Herrera. El famatinense dijo públicamente que no pretende ser candidato, pero sus principales colaboradores trabajan en algunas mediciones y estrategias comunicacionales que no serían señales de un retiro.

Pero Beder Herrera choca con un inconveniente central: todas las encuestas (las propias y las ajenas) lo marcan con una muy mala imagen ante grandes grupos sociales, especialmente en el departamento Capital. 

Si las elecciones fueran en este semestre Beder Herrera no sería candidato, pero si después de junio el humor social con respecto a su figura se modifica, su negativa a postularse podría ser revisada.  

Sin Casas ni Beder Herrera (por ahora) en carrera, empieza la danza de nombres.

La lista de postulantes incluye a: la diputada provincial Teresita Madera, el presidente del bloque Justicialista Marcelo Del Moral, la intendenta de Arauco Florencia López, la jefa comunal de Chilecito Silvia Gaitán, el ministro de Hacienda Ricardo Guerra y el legislador provincial Ricardo Quintela.

Todos ellos son parte de un juego con tres variables: lo que la propia dirigencia cree de cada postulante, la imagen que tienen ante la sociedad y su presencia en los medios de comunicación (obviamente incluyendo las redes sociales).

Un analista político de peso explicaba hace un par de semanas que de esa tríada surgirá la imagen que estos dirigentes vayan construyendo en los próximos meses y determinará quién será quién en 2019.

Aunque existen múltiples ideas sobre cómo elegir al candidato, la opción que más consenso tiene es una interna abierta, similar a la que en marzo de 2015 consagró a Sergio Casas como postulante.

“Una interna te deja un ganador, te instala un candidato y activa todo el movimiento interno. Si logramos que la pelea no deje grandes heridas, podemos empezar a construir un fórmula que tenga chances reales de que el peronismo mantenga el poder”, sentencian en la Casa de Todos. 

Inclusive es una posibilidad cierta que alguno de los los perdores de esa interna se transforme en compañero de fórmula del ganador, tal como ocurrió en 2015.

En este punto hay que marcar un error que el peronismo profundiza semana a semana, siguen enfrascados en discutir nombres y viejas estrategias políticas, sin entender que una parte de la sociedad les reclama cambios en las formas.

La semana pasada implementaron el aumento del boleto del transporte público sin ningún aviso previo y en los últimos días vendieron la SAPEM "Granjas Riojanas" sin mayores informaciones. Nunca se supo el monto de la operación y mucho menos los márgenes de ganancia o pérdida que tuvo el Estado provincial durante los años que la gestionó.

La SAPEM se transformaron con los años en  un ícono del reclamo de transparencia en el manejo de los fondos públicos que algunos sectores sociales -especialmente los urbanos de Capital y Chilecito- le vienen reclamando al oficialismo.

Esos grupos son los que el peronismo debe convencer para ganar en 2019, pero las señales hacia ese "target político" siguen siendo equivocadas y profundizan la crisis de legitimidad que provoca que los comicios del 2019 sean los más impredecibles desde el retorno de la democracia. 

 


Entre el intendente de la Capital, Alberto Paredes Urquiza, y el actual senador nacional Julio Martínez estará el candidato a gobernador de “Cambiemos”. 


 

El preferido de la Rosada:
Entre el intendente de la Capital, Alberto Paredes Urquiza y el actual senador nacional Julio Martínez estará el candidato a gobernador de “Cambiemos”.

En el paredismo ya nadie habla de volver al peronismo oficial. Cada nueva pelea con la Provincia, la no asunción del diputado provincial electo Felipe Álvarez, el conflicto del transporte público y hasta la intención de la Provincia de avanzar sobre el control de taxis y remises, se transforman en señales que alejan al Palacio municipal Juan Ramírez de Velasco de la Casa de las Tejas.

En este sentido, tampoco existe ningún funcionario provincial de peso que esté trabajando para el regreso del actual Intendente. Tiempo atrás existían halcones y palomas dentro del propio peronismo, hoy solamente se escuchan críticas hacia quien fuera Secretario General de la Gobernación.  

Mientras tanto Paredes Urquiza cree que la palabra que mejor define al macrismo es pragmatismo y que el postulante en La Rioja será quien esté mejor posicionado a finales de este año. En ese sentido, especula que la definición de quién será el candidato del oficialismo nacional en La Rioja 2019 saldrá de una encuesta que realizará la Casa Rosada en los próximos meses.

“Nosotros tenemos que llegar a diciembre con una gran gestión, nosotros tenemos la posibilidad de gestionar y Martínez no porque tiene un cargo legislativo. Si llegamos bien con la gestión al último trimestre del año tenemos chances de ser los elegidos”, comentan en el cuarto piso del nuevo edificio municipal.

En el radicalismo piensan todo lo contrario, creen que el senador nacional Martínez está instalado en todo el territorio provincial y que su principal virtud es que nadie lo puede acusar de “bederista o de tener un pasado bederista”.

Sin embargo, hay un gran cambio en el radicalismo riojano: tienen menos pruritos para conformar una alianza política. Tiempo atrás hubiera sido imposible pensar en que conformaran un espacio político con un dirigente que denunciaron tantas veces como Paredes Urquiza.

“Solos no llegamos, y lo entendimos. Tenemos que trabajar para fortalecer la alianza con el municipio y en eso va a ser clave que ellos sientan el respaldo del Gobierno naciona. El eje es que somos nosotros o Beder Herrera”, afirman dentro de “Cambiemos La Rioja”.

El paredismo sabe que si no consigue encabezar la lista para gobernador, peleará por la intendencia y “Cambiemos” no ve con malos ojos esa idea. Habrá que ver como juegan los egos personales de cada dirigente en este proceso.

Nombres como los de la senadora nacional Inés Brizuela y Doria, el ex viceintendente Felipe Álvarez y el concejal Sebastián Cutrona comienzan a ser parte de un armado que necesitará completar varios casilleros en diferentes estamentos y mantener un equilibrio interno que no rompa la novel alianza.

Se viene un tiempo de instalación de nombres y candidaturas, 2018 será el año de los posicionamientos.  

andina
sidiunlar