No alcanza
La columna de Mattias Meragelman | 25 de MARZO de 2018 | 08:03

No alcanza

El aumento salarial anunciado por el Gobierno no cubre las expectativas inflacionarias y golpea de manera directa el poder adquisitivo de los estatales riojanos. Las razones oficiales y la comparación con otros números de la economía son el eje de este texto. 

El incremento anunciado por el Gobierno de la provincia para la Administración pública no cubre el proceso inflacionario que vive el país, provocando una sensible pérdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores estatales y marcando que el ajuste del gasto pase por los propios empleados.

La Provincia determinó una suba del 8% al básico, pero tomando en cuenta el total que perciben los trabajadores. Es decir, que para calcular ese 8% también se considera el adicional de la “quincenita” que no es remunerativo.

La medida implicará que de bolsillo los trabajadores públicos cobrarán en abril el sueldo de marzo con un incremento que oscile entre los 1000 pesos y los 2100 pesos en las categorías más altas, llevando el salario mínimo estatal a los 13.600 pesos aproximadamente, según la información que detalló la administración provincial.

Desde la Casa de las Tejas se argumenta que la cifra respeta el Pacto fiscal firmado con la Nación a finales del año pasado y que por ello no pueden superar el 15% anual, que es la pauta inflacionaria de este año. En este sentido, se anunció una segunda etapa del aumento será en el mes de junio, en donde se completaría el 7% restante para llegar al 15% y mantener el “gasto constante” que se rubricó con el Gobierno nacional.

“El esfuerzo económico del Gobierno provincial suma a los gastos fijos mensuales unos 110 millones de pesos; el dinero invertido en sueldos, funcionamientos y demás ítems, absorben el 95% de los ingresos que tiene el Estado, por lo que se priorizará la atención de los servicios esenciales”, explicaron oficialmente desde la Provincia.

Mientras que en el caso de los contratados o beneficiarios de diferentes programas sociales del Gobierno provincial el aumento es de 300 pesos. Extraoficialmente se estima que este grupo supera los 30.000 trabajadores.

El problema no es el 8%, ni la modalidad de la medida ni el Pacto Fiscal. El problema es que este incremento salarial no alcanza.

La última modificación salarial a los estatales riojanos fue en julio del año pasado. En los ocho meses que pasaron desde aquella suba, la inflación acumulada superó el 15%. Es decir, el doble de la cifra anunciada el viernes en conferencia de prensa.

En los últimos tres meses tres servicios esenciales aumentaron: la energía eléctrica un 50%, el servicio de Aguas Riojanas un 60% y los colectivos un 50%. En todos los casos muy por encima de la pauta salarial anunciada por el Gobierno.

En este punto, es importante señalar que EDELaR y Aguas Riojanas son empresas estatales y que en el caso de la empresa San Francisco fue la Provincia la que permitió como concesionante el aumento del 50%, más el subsidio mensual de tres millones de pesos que aporta el Estado.

Para ser más claros: el Gobierno aplicó en estas empresas un criterio de aumento que en los sueldos no.

El otro elemento a considerar es que seguir hablando de una pauta inflacionaria para este año del 15% es falso. Según el INDEC en los primeros dos meses del año la inflación en La Rioja fue del 4%.

Esa cifra índica que creer en el anuncio oficial del 15% es pecar de ingenuo o no tomar real dimensión que la promesa de la Casa Rosada de bajar el índice inflacionario no se cumplirá. Ni los propios informes de las consultoras que miden para el Banco Central hablan de un 15%, ya se menciona un 19% anual.  

En la misma semana, el ministro de Hacienda Ricardo Guerra dijo: “Tenemos mucha preocupación porque hay una economía que no está funcionando, hay variables que no están funcionando, presentan números para generar optimismo, pero para mí no es así. La Provincia de La Rioja está fuera de la agenda del Gobierno nacional".

La afirmación del titular de la cartera de Hacienda de la Provincia tiene fundamentos.

El Plan Belgrano que se anunció por parte de la Nación como la recuperación del Norte argentino es sólo un rótulo en algunos carteles de obra (en dos años de Gobierno macrista no se hizo una sola escuela ni un Hospital en La Rioja), para 2018 solamente están presupuestados fondos para solamente 300 viviendas en el territorio provincial y esta semana se conoció que el nivel de endeudamiento externo del país creció 52 mil millones de dólares únicamente el año pasado.

La Nación no controla la inflación, se endeuda de manera sistemática y peligrosa, mientras que no existen fondos para obras públicas en las provincias como existieron en la gestión anterior.

Sin embargo, ese diagnóstico nacional es complementado a nivel provincial con un incremento salarial que implica de manera directa una pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores estatales.

Un párrafo aparte merece la situación de los gremialistas. En redes sociales y en las conversaciones informales que mantienen los riojanos, queda claro que el aumento no cayó bien, pero ese malestar no se traslada a acciones directas de los trabajadores.

Uno de los referentes de la CGT, Carlos del Giorno, en diálogo con Radio La Red afirmó: “El problema es que los gremialistas no somos creíbles, y nosotros tenemos la obligación de que si hay una acción directa le informemos la medida y la gente tendrá que decidir si va o no va. Tienen que decidir si les conviene o no este aumento".

La CGT se reunirá el lunes y es muy probable que convoque a movilizarse, pero la falta de legitimidad ante sus representados es un condicionante que anticipa el fracaso de sus reclamos.

En los dos años de gestión del presidente Mauricio Macri, que coinciden con los dos primeros de Sergio Casas en la Provincia, la inflación acumulada superó el 75% y los salarios estatales riojanos aumentaron un 64%. Existió una pérdida de poder adquisitivo que superó los 11 puntos porcentuales.

El anuncio del aumento viene a profundizar esa brecha, potencia la pérdida de poder adquisitivo y ratifica que en Argentina el ajuste siempre pasa por el mismo lado.   

andina
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