No respetarás las instituciones
La columna de Mattias Meragelman | 15 de ABRIL de 2018 | 08:04

No respetarás las instituciones

El conflicto en el Concejo Deliberante y la no asunción del diputado electo Felipe Álvarez expresan (nuevamente) que en la política riojana el desprecio por el funcionamiento institucional parece un mandamiento, un dogma que nadie quiere violar.

Los mandamientos funcionan como verdades, como dogmas indiscutibles que tienen por objetivo regir la vida de las personas y marcar los comportamientos esperables. En la política riojana el desprecio por el funcionamiento institucional que muestra nuestra clase dirigente aparece como un imperativo que todos cumplen y nadie está dispuesto a modificar.

La semana que pasó el Concejo Deliberante volvió a ser prisionero de su eterna interna que no lo deja funcionar con normalidad desde mediados del año pasado y el diputado provincial electo por la Capital, Felipe Álvarez, fue “inhabilitado” por el cuerpo legislativo para asumir en su banca.

Otra vez las instituciones centrales de la democracia riojana quedaron atrapadas en un proceso que solamente es la expresión de peleas por espacios de poder.

Felipe Álvarez fue electo como diputado provincial por la Capital el 4 de junio del 2017 y “Encuentro por La Rioja” ocupó el espacio de segunda fuerza política en aquellos comicios legislativos. Sin embargo, cuando se presentó a asumir su banca en diciembre del año pasado, se encontró con una serie de cuestionamientos por parte de sus pares.

Originalmente se le planteó que no había realizado las rendiciones de cuenta de su paso por el Concejo Deliberante como vice intendente ante el Tribunal de Cuentas provincial, luego se lo denunció por haber irrumpido en la sesión de ese 14 de diciembre en el cual debía asumir y finalmente por supuestamente haber cobrado incorrectamente una parte del salario de vice intendente.

Por su parte, Álvarez respondió por escrito ante la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara y argumentó que había rendido cuentas ante el Tribunal de Cuentas municipal, que había devuelto la plata que le habían liquidado equivocadamente de su salario y que ratificaba que no dejarlo asumir era una forma de “funcionamiento mafioso”.

En ese marco, el jueves pasado la Comisión determinó que no estaba habilitado moralmente para asumir como legislador y el ex vice intendente adelantó que recurrirá ante la Justicia (el proceso terminará en la Corte Suprema de Justicia de la Nación dentro de un tiempo) para impugnar la resolución tomada por el cuerpo de diputados.  

Este caso va más allá de Felipe Álvarez, porque el antecedente creado hiere profundamente al sistema democrático.

En lo institucional la Cámara aplicó a este legislador un criterio que no tuvo para los otros diputados. Se consideró que debía rendir cuentas ante un organismo que otros legisladores no lo hicieron al momento de asumir y se lo excluyó del cuerpo por una denuncia en la cual Álvarez ni siquiera se encuentra imputado. Se lo condenó políticamente por hechos que todavía no fueron juzgados por la Justicia.

En lo político, los legisladores que hoy no dejan a asumir a este diputado, son los mismos que el año pasado reclamaban para que el candidato a senador nacional Carlos Menem fuera parte de un proceso electoral a pesar de contar con una condena judicial. Es decir, en el caso del ex presidente era antidemocrático no dejarlo ser candidato y en el de Álvarez no estaba habilitado moralmente a pesar de ya haber sido electo.

En este punto del texto se debe hacer una aclaración. El ex vice intendente de la capital y el paredismo como espacio político, están probando de su propia medicina.

Felipe Álvarez fue ministro de Gobierno bederista durante varios años y Alberto Paredes Urquiza fue el secretario general de la gobernación del mismo proceso político.

Durante todos aquellos años no cuestionaron en público el funcionamiento del oficialismo, no vieron los mismos atropellos que comenzaron a descubrir a medida que se fueron transformando en opositores a la gestión peronista. Sin olvidar que llegaron al Palacio municipal Juan Ramírez de Velasco en el marco de una alianza política con el mismo Partido Justicialista que hoy denuncian.

Esta transformación política no invalida el reclamo ni la validez de los argumentos que esgrimen, pero si les quita legitimidad.

Los diputados se interpusieron como autoridad intermedia entre la voluntad del pueblo (18 mil capitalinos votaron a “Encuentro por La Rioja”) y la asunción del representante electo. Y aplicaron un criterio diferente a un legislador que al resto de sus pares, no hubo igualdad jurídica.  

Es una mancha grave la que provoca este proceso en el sistema democrático riojano.

 


Los ediles llevan semanas sin sesionar y en lo que va del 2018 el cuerpo estuvo virtualmente paralizado en su funcionamiento.


 

¿Y si prueban trabajando?

Lo del Concejo Deliberante de Capital ya llegó a un punto en el cual se hace difícil explicar hasta para los propios concejales el por qué no sesionan.

El conflicto en el organismo deliberativo tiene tres ejes: existe una denuncia judicial porque se puso en duda si es correcto que Oscar Luna sea vice intendente, algunos entienden que debe ser vicepresidente primero del cuerpo; la Justicia Electoral indicó que la banca de Luna debe ser ocupada por el dirigente quintelista/bederista Alfredo Menem, pero el paredismo interpreta que ese escaño le corresponde a la vecinalista/paredista Cristina Orquera y además no hay acuerdo sobre la continuidad o no de los actuales secretarios deliberativos.

En ese contexto, los ediles llevan semanas sin sesionar y en lo que va del 2018 el cuerpo estuvo virtualmente paralizado en su funcionamiento.

En lo político el problema es que están siete a siete, porque el acercamiento del vice gobernador Néstor Bosetti a la oposición, derivó en la llegada del concejal bosettista Gonzalo Brizuela al espacio paredista, y entonces ahora están igualados al momento de cualquier votación.

Esta semana hubo dos intentos de sesión fallidos. El primero fue el miércoles, cuando no se presentaron a sesionar los ediles del quintelismo/bederismo, y el segundo el viernes, cuando los concejales del paredismo/radicalismo/pro no se hicieron presentes porque consideraron que la sesión estaba mal solicitada y el vice intendente no habilitó el recinto para sesionar. En 48 horas dos fracasos.

Más allá del paredismo, el bederismo, el concejal número 15 y el Tribunal Electoral, la realidad es que el cuerpo deliberativo capitalino está paralizado. Y esa paralización no tiene que ver con discusiones sobre políticas públicas o con analizar cómo se puede construir una ciudad mejor, es un debate que solamente se limita a ocupar espacios de poder.

La democracia representativa se basa en que el representante elegido por el pueblo sea quien exprese las necesidades de sus representados (el pueblo). Lo que estamos viviendo en el Concejo Deliberante y lo que pasó en la Cámara de Diputados son manifestaciones de un proceso de destrucción de esa idea.

Esta semana se conoció que durante el año 2017 las ventas en los supermercados riojanos bajaron un 8%, mientras que el índice inflacionario del primer trimestre del año superó el 6% y queda claro que “Cambiemos” no cumplirá con la pauta del 15% anual.

Mientras el modelo económico del Gobierno nacional golpea de manera directa a miles de riojanos y compromete el futuro de otros tantos por su política de endeudamiento indiscriminado, nuestros representantes siguen atrapados en peleas que solo son la expresión de sus propios intereses. 

 

 

andina
sidiunlar