La columna de Mattias Meragelman | 06 de MAYO de 2018 | 07:05

Verde que te quiero verde

La semana económica que pasó también traerá consecuencias en La Rioja. Mientras tanto, el peronismo transita un proceso extraño y de señales confusas.

El Gobierno nacional atravesó una de las semanas más difíciles en materia monetaria desde su llegada al poder en diciembre de 2015. La corrida cambiaria encontró a “Cambiemos” expuesto a una incertidumbre económica que lo llevó a tomar decisiones para tratar de alivianar la presión sobre el dólar y la consecuente devaluación del peso. Una serie de medidas que en La Rioja tendrán su impacto.

La moneda extranjera aumentó en las últimas semanas más de un 15%, un proceso que se vio en otros mercados emergentes de la región, pero no en la magnitud que los argentinos presenciaron en el mercado financiero nacional.

El dólar llegó a los 23 pesos el jueves, y el viernes cerró en 22,20, luego de una serie de determinaciones que tomó el Banco Central coordinadamente con otras que introdujo el Ministerio de Hacienda. Fue un intento combinado de enviar señales positivas al mercado y provocar una baja en la tensión cambiaria.

Las principales decisiones fueron aumentar la tasa de referencia del Central y llevarla al 40% para intentar tentar a los inversores de llevar el dinero al sector financiero y no comprar dólares, y reducir la meta de déficit fiscal, bajándola del 3,2% al 2,7% del PBI, traducido en pesos implica que el Estado nacional gastará este año 30 mil millones de pesos menos en obras públicas.

En La Rioja esta nueva situación económica tiene por lo menos tres consecuencias directas:

# Los trabajadores estatales riojanos van a perder mucho poder adquisitivo en los próximos meses. Todos los economistas del país coinciden en un único punto: el aumento del dólar se trasladará a precios.
El último aumento del 8% al básico de los empleados públicos provinciales fue el primero desde julio del año 2017, la inflación acumulada que midió el INDEC en estos 10 meses superó el 23%, con lo cual triplicó la suba salarial. A esa cifra se le debe sumar que este nuevo proceso inflacionario golpeará aún más a los trabajadores.

# La decisión de reducir el gasto del Estado, especialmente en obra pública, impactará de lleno en la realidad económica riojana. El Estado es el gran ejecutor de obras en la Provincia, la disminución en 30 mil millones de pesos de los recursos destinados a ejecutarse en el presupuesto nacional 2018 provocará una nueva paralización de la obra pública nacional en todo el país.
En el Gobierno provincial el viernes ya hacían estimaciones del impacto que esta medida tendrá especialmente en las viviendas que se esperaban construir este año.

# El Bono verde está tomado en dólares. La Provincia contrajo el año pasado una deuda por 200 millones de dólares para desarrollar el Parque Eólico, ese empréstito (del cual en los próximos dos años se deben pagar intereses y desde 2020 intereses y capital) tiene como garantía los propios recursos del Estado provincial.
Es cierto que el Parque Eólico tiene su producción vendida en dólares, pero si mantiene los niveles actuales de generación no está en condiciones de pagar esa deuda y el garante es el Estado provincial. En este sentido, se debe pensar que los ingresos del Gobierno riojano son en pesos, y que en pesos hace cuatro meses esos 200 millones de dólares equivalían a 3.600 millones de pesos, pero hoy son casi 4.500 millones de pesos. 

El Gobierno nacional no está controlando el proceso inflacionario y la pauta del 15% anual es una mentira en la cual ya nadie cree. A éso se suma la aplicación de recetas de la más rancia ortodoxia económica que solamente profundizarán la retracción del consumo que ya se viene observando. Una película que ya vimos demasiadas veces en Argentina.

En la provincia de La Rioja este escenario tiene algunos componentes locales que potencian esa realidad y que generan problemas a corto y a largo plazo. Los salarios bajos y el endeudamiento del Estado en dólares son una combinación no muy alentadora.

Por estos días el verde no es el color de la esperanza.

 


La semana quedó marcada por un Congreso peronista que no fue y por la creciente tensión en la relación entre las aspiraciones de Martínez y Paredes Urquiza. 


 

El Congreso que no fue

El peronismo provincial enfrenta un momento de incertidumbre, señales equívocas y algunas declaraciones que provocan un distanciamiento aún mayor de ciertos sectores sociales.

El viernes se debía reunir el Congreso provincial del peronismo y ratificar su cuestionamiento a la intervención del Partido Justicialista a nivel nacional. Sin embargo, no se alcanzó el quórum necesario y el encuentro no tuvo el carácter formal que se había promocionado.

El dato no pasaría de ser una mención más a la vida interna del partido de Gobierno, si no fuera por la presencia de los dos principales referentes del espacio en esa reunión: el gobernador Sergio Casas y el diputado nacional Luis Beder Herrera fueron despreciados por sus propios congresales.

Mucho se especuló que el casismo había vaciado el encuentro como una forma de marcarle territorio al bederismo, pero la presencia del propio Sergio Casas desarticuló esa presunción y dejó nuevamente la sensación de que ambos dirigentes mantendrán la alianza política que tienen hasta llegar a las elecciones de 2019.

Está claro que existen dirigentes de mucho peso dentro del peronismo que comienzan a pensar un futuro político que no incluiría como figura central al diputado nacional Luis Beder Herrera y lo demostraron dejando sin quórum al Congreso. La duda es si el Gobernador es parte de ese espacio o no. 

Más allá de ausencias y presencias, el encuentro de dirigentes dejó la certeza de que el peronismo realizará internas y que de ese proceso interno saldrá el candidato a gobernador en 2019.

El dato más fuerte del evento fueron las declaraciones del propio Sergio Casas: “Dios no permita que venga un resentido a gobernar La Rioja porque nos mete presos a todos”, dijo el mandatario provincial. Desde el Gobierno se apresuraron en aclarar que se trató de una referencia a una supuesta persecución judicial que llegaría a la Provincia en caso de un triunfo de “Cambiemos” el próximo año. 

Sin embargo, para aquellos sectores que ven en las tres décadas de Gobierno peronista y en la intención de permanecer en el poder una búsqueda de impunidad, esa frase viene a caer como una clara expresión de todos sus prejuicios sobre para qué quiere el peronismo quedarse en el poder.

La oposición ya tomó nota, y en las próximas horas las memes y viralizaciones con este tema serán numerosas.

El juego de la silla
El intendente Alberto Paredes Urquiza y el senador nacional Julio Martínez ya tienen claro que solo uno de los dos alcanzará su objetivo político y el otro deberá guardarse para próximas contiendas electorales.

El paredismo comenzó un lento proceso de instalación en el interior provincial, porque están convencidos que la Casa Rosada definirá a finales de este año su candidato a Gobernador mirando las encuestas y que el trabajo del actual Intendente debe ser posicionarse para llegar de la mejor manera a ese momento.

Por su parte, “Cambiemos La Rioja” sigue recorriendo el interior y planteando que la campaña sólo tenga temas provinciales, para evitar que los problemas del Gobierno nacional taladren las chances electorales de Martínez.

Se vendrán tiempos de declaraciones ambiguas y fotos que den margen a múltiples interpretaciones.

Martínez y Paredes Urquiza son dos personas con el mismo objetivo. Los dos necesitan vencer al otro para quedarse con el premio mayor, pero al mismo tiempo esa victoria debe tener la sutileza de no dejar heridos graves que rompan el espacio que están conformando. Se vienen tiempos de una relación agitada.    

 

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