La columna de Mattias Meragelman | 13 de MAYO de 2018 | 08:05

Todos contra todos

Cada foto, cada reunión y cada posteo en redes sociales son parte de un proceso de definiciones. Mientras tanto, el Gobierno provincial cree que se vienen tiempos de ajuste del gasto público y hay preocupación.

La dinámica de la política riojana tiene un solo paradigma vigente: el pragmatismo.

Todos los analistas políticos creíamos que la campaña comenzaba luego del mundial de fútbol y nos equivocamos, se adelantó. Desde hace un par de semanas existe un intenso proceso de instalación de candidaturas, buscando posicionarse para que cuando comience el tiempo electoral el dirigente ya cuente con un alto nivel de conocimiento social.

Todas las fotos, reuniones de intendentes, visitas de funcionarios nacionales y hasta posteos tomando café en un bar céntrico, esconden el único objetivo de ubicarse de la mejor manera en la línea de largada. La decisión de quiénes serán candidatos responderá a una conjunción entre encuestas y opinión de la dirigencia, con toda la arbitrariedad que ambos criterios presentan.

En el peronismo hay dos sectores en pugna: los que creen que Luis Beder Herrera debe tener un rol central en la campaña que se viene y los que consideran que su sola presencia termina perjudicando las chances electorales del peronismo.

El bederismo ortodoxo apuesta a una interna a finales de este año o en los primeros meses del 2019. En ese esquema, cerca del diputado nacional se ilusionan con una candidatura de la intendenta de Chilecito Silvia Gaitán o del jefe del bloque Justicialista en Diputados, Marcelo Del Moral. En el espacio se debería incluir al ministro de Hacienda Ricardo Guerra, que también podría tener un rol en el armado que se viene.

Mientras tanto, el peronismo renovador desconfía de la interna. El principal temor es que no creen en un escenario de igualdad de condiciones, porque saben que el aparato estatal jugará un rol clave al momento de enfrentarse en las urnas. 

En este sector que comienza a mostrar autonomía política de quien fuera su referente, se deben incluir a los diputados provinciales Teresita Madera y Ricardo Quintela, al ex operador político del bederismo Ariel Puy Soria, al ministro Fernando Rejal y a sus pares Juan Luna Corzo y Judit Díaz Bazán, además de una importante cantidad de intendentes que conforman grupos como el de “Llanos más uno” o los del “Norte provincial”.

Esa interna tendrá una de sus primeras escaramuzas en la Cámara de Diputados.

La conducción del  diputado provincial bederista Marcelo Del Moral es fuertemente cuestionada por los legisladores que se referencian en Teresita Madera y Ricardo Quintela. A pesar de lo que se diga públicamente, la falta de quórum del jueves pasado fue una señal.

Por ahora Del Moral cuenta con una mayoría que le responde, pero hay otros que cuestionan sus declaraciones públicas. “Tiene que hablar por él, no por el bloque peronista. Hay cosas en las que no todos pensamos igual y Del Moral las dice como si fueran el pensamiento del bloque”, dijo uno de los ausentes de la última sesión.

La principal duda es qué rol jugará en este proceso el propio gobernador Sergio Casas. El Gobernador dejó que se quede sin quórum el Congreso del peronismo de hace 15 días, mientras que minutos después ingresaba en la Casa de Todos y se abrazaba con Beder Herrera.

El mandatario provincial tiene a más de medio gabinete conspirando contra su aliado político, mientras él públicamente dice que se debe dejar la interna de lado. Casas juega a estar y no estar, habrá que ver cómo termina esa estrategia y cuánto desgaste provoca en el poder político del hombre que ni propios ni extraños pueden descifrar.  

A esta altura del almanaque hay menos certezas en la interna peronista que en la lista de 23 jugadores que el técnico Jorge Sampaoli presentará esta semana.

 


El anuncio del Gobierno nacional de ajustar el gasto público, firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y al mismo tiempo subir las tasas, tendrá un impacto negativo en el nivel de actividad económica.


 

¿Está todo bien?
Son numerosas las versiones que mencionan un posible regreso del intendente Alberto Paredes Urquiza a las huestes del peronismo. En este sentido, todas las fuentes consultadas dentro del Palacio municipal Juan Ramírez de Velasco niegan cualquier posibilidad de un acercamiento.

“Si nosotros volvemos y aparecemos con Beder Herrera en la foto, todo lo que construimos se desvanece en ese instante”, dicen alrededor del Jefe comunal capitalino.

Sin embargo, en el paredismo admiten que por primera vez en meses existieron contactos con la Casa de Gobierno provincial. “Siempre nos dicen lo mismo, que Casas está construyendo un poder autónomo y que todos los peronistas tenemos que estar unidos, pero al peronismo de Beder Herrera nosotros no volvemos”,  agregan en el municipio.

¿Está todo bien en la alianza entre el Intendente y Cambiemos La Rioja? Sí y no.

Paredes Urquiza tiene claro que el senador nacional Julio Martínez no aceptará jamás una interna para definir quién será el candidato de “Cambiemos”. La elección del postulante será una decisión consensuada con la Casa Rosada, en un acuerdo político que incluya la intendencia de la Capital, la vicegobernación y varios ministerios.

Si esa determinación se tomara hoy, el candidato sería Martínez y Paredes Urquiza lo sabe.

Entonces la duda es qué puede cambiar de aquí a fin de año.  En el Gobierno del presidente Macri cada vez gana más espacio el Pro puro del jefe de gabinete Marcos Peña (quien respalda a Julio Martínez), y pierde fuerza el peronismo del ministro del Interior Rogelio Frigerio (que apuesta por Paredes Urquiza).

Es por ello que el intendente capitalino comenzó a recorrer el interior, quiere llegar a diciembre y que las encuestas que realiza la Casa Rosada lo muestren por encima de Julio Martínez.

Al fondo 
La administración de Sergio Casas cree que la situación económica se complicará en los próximos meses.

El anuncio del Gobierno nacional de ajustar el gasto público, firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y al mismo tiempo subir las tasas, tendrá un impacto negativo en el nivel de actividad económica.

“Lo que intentaron garantizar fue el pago de la deuda externa, pero lo van a hacer a costa de enfriar todavía más el mercado interno. La recaudación va a bajar y la pauta inflacionaria del 15% anual ya no existe”, dicen en los pasillos de la Casa de Gobierno.

Hoy la Provincia destina el 95% de los fondos nacionales al pago de los compromisos salariales en cualquiera de sus formas flexibilizadas y de planta permanente. Si la actividad económica disminuye y por ende baja la recaudación nacional, la Provincia tendrá que echar mano a los recursos propios de la Coparticipación provincial para pagar sueldos.

Hoy no corre peligro el pago de haberes ni el empleo de nadie dentro de la Administración Pública provincial, pero si la situación de retracción de la economía nacional se profundiza el escenario será otro.

Viejos fantasmas recorren la economía nacional y en la Provincia hay temor.

andina
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