La columna de Mattias Meragelman | 03 de JUNIO de 2018 | 03:06

Declaración de Guerra

El ministro de Hacienda, Ricardo Guerra, denunció al secretario de Relaciones institucionales, Ariel Puy Soria, por supuesta incitación a la violencia. La pelea de fondo es otra y el gobernador Sergio Casas enfrenta el momento más difícil desde que comenzó su gestión.

Los españoles tienen una expresión que dice: “La cosa se salió de madre”. Salirse de madre, es excederse extraordinariamente de lo acostumbrado o regular, aclara el diccionario de eufemismos españoles. La frase parece ideal para expresar la semana que vivió el Gobierno provincial de la mano de su propia interna.

El martes el sitio Riojapolítica.com anticipó que el ministro de Hacienda, Ricardo Guerra, había denunciado al secretario de Relaciones institucionales y encargado del programa “Compartiendo el Pan”, Ariel Puy Soria, por supuesta incitación a la violencia en los incidentes ocurridos en el acto por el aniversario de la Policía provincial.

Durante 48 horas la información no era confirmada por nadie. Un silencio atroz se había apoderado del Gobierno provincial y las especulaciones estaban a la orden del día. Sin embargo, en el mediodía del jueves, el titular de la cartera de Hacienda realizó la presentación oficialmente y rápidamente se viralizaron las copias de la acción judicial.

La denuncia precisa que "habiendo tomado conocimiento del actuar atentario contra el orden público efectuado por un funcionario del Gobierno de la Provincia", el ministro de Hacienda se presenta ante los tribunales.

Guerra le pidió a la Justicia que investigue si Puy Soria estuvo vinculado en los hechos que los vecinos del asentamiento 1° de diciembre protagonizaron. En el escrito solicita que se realice una investigación para conocer si el Secretario de Relaciones Institucionales y otros sujetos actuaron "como organizadores y/o instigadores" de maniobras delictivas.

Habiendo pasado cuatro días, desde que el tema tomara estado público, ninguno de los dos protagonistas hablaron ante la prensa ni hicieron mención a las denuncias en las redes sociales.

Mientras el conflicto crecía minuto a minuto, la dirigente barrial del asentamiento 1° de diciembre, Soledad Miranda, negó que haya existido una incitación por parte de Puy Soria para llevar adelante los incidentes. “Los chateos son inventados”, dijo la referente en una entrevista que también contó con una rápida viralización. 

En un Gobierno que optó por el silencio, fue el propio gobernador Sergio Casas quien conversó con Radio Universidad en el marco de la colación de grados de la Casa de Altos Estudios.

“No voy a opinar, son dos funcionarios míos, de este Gobierno. Yo apuesto a la unidad, tiene que clarificarse ya que tengo mis respetos por todos. Seguramente intervendrá la Justicia, voy a respetar todo éso”, aseguró el mandatario provincial.

Mientras que el diputado provincial Ricardo Quintela dijo en Radio La Red: "Me parece que no es una denuncia con sustentabilidad, para mi no tiene sustento y sé que Ariel Puy Soria no tiene nada que ver. Creo en la buena fe de ambos, pero creo que fue inoportuna la denuncia".

Finalmente, este domingo el diario El Independiente informó que el fiscal de la causa habría desestimado la denuncia presentada por Guerra. Aunque ése no es el final de esta historia, quizás solamente el comienzo. 

 


La denuncia del ministro Guerra debe ser entendida como la expresión más visible del malestar del bederismo con ciertos sectores del Gobierno provincial.


 

La verdad de la milanesa
En Argentina también tenemos expresiones que caben para este momento. La verdad de la milanesa es un refrán que sirve para dar a entender que uno cononce lo que realmente se esconde detrás de lo visible.

La denuncia del ministro Guerra debe ser entendida como la expresión más visible del malestar del bederismo con ciertos sectores del Gobierno provincial que comienzan a conformar un espacio que no tiene de referente al diputado nacional Luis Beder Herrera.

Existe un sector político que se imagina un oficialismo provincial que no cuente con el diputado nacional Luis Beder Herrera como líder. Ese espacio incluye al propio Puy Soria, a los diputados provinciales Teresita Madera y Ricardo Quintela, al secretario general de la gobernación Gastón Mercado Luna, al ministro Fernando Rejal y a un grupo de dirigentes cercanos al Gobernador. 

Esa construcción política quiere llegar al próximo año con un candidato/a instalado/a y que sea el rival del postulante del bederismo en la interna del peronismo.

Del otro lado y referenciados politicamente en Beder Herrera, claramente está Guerra, pero también la mayoría de los legisladores provinciales encabezados por Marcelo Del Moral y algunos dirigentes del propio Gobierno provincial.

Es por ello que los cuestionamientos a Puy Soria tendrán su continuidad en la Cámara de Diputados y también en el Tribunal de Cuentas Provincial. El bederismo dejó trascender que el programa “Compartiendo el Pan” tiene un presupuesto que supera los 70 millones de pesos anuales y que habrá reclamos sobre el manejo de esos fondos públicos.

Pero la historia no termina allí, porque en los despachos más cercanos a Sergio Casas cada vez son más los funcionarios casistas que piden la renuncia de Guerra y hasta advierten que habrá denuncias cruzadas. 

Un importante dirigente peronista de la Capital comentaba esta semana: “En el peor momento del Gobierno nacional, con Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria votando un tarifazo que no tienen cómo justificar, nosotros nos estamos matando entre nosotros. Se las estamos dejando servida para el año que viene”. Muchos piensan lo mismo dentro del peronismo.

Los medios nacionales hablan del peor momento político de la gestión del presidente Mauricio Macri, y en ese sentido las declaraciones de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, sobre las universidades públicas y la pobreza sumaron un elemento más de distanciamiento con la sociedad.

Sin embargo, el peronismo riojano no pudó aprovechar políticamente nada de éso.

Es interesante pensar a Ariel Puy Soria como un símbolo de lo que le pasa al Justicialismo. Más allá de los diferentes cargos institucionales que le tocó ocupar, siempre fue más importante su rol político como el principal operador del por entonces gobernador Luis Beder Herrera. Hoy distanciado del famatinense, aparece como objeto de una grave denuncia.

En el Gobierno no son pocos los que apuestan a la teoría del hecho consumado, a que las semanas pasen y nada ocurra, las aguas se calmen y el peronismo construya nuevamente su unidad luego de las elecciones internas. El correr de las horas y la falta de repercusiones juega a favor de esa idea.  

Mientras tanto, Sergio Casas enfrenta el peor momento político desde que asumió en la Casa de las Tejas en diciembre de 2015.

Las encuestas ya no muestran esa inquebrantable buena imagen que lo acompañó en los primeros dos años de gestión. Fue objeto de una intensa campaña de desprestigio en los últimos dos meses y tiene a medio gabinete conspirando para un lado, mientras que la otra mitad conspira para el otro.

En una pelea política generalmente hay un ganador y un perdedor, quedarse en el medio implica el riesgo de estar expuesto a los enojos de unos y otros. Casas se mantuvo estos dos años navegando en la siempre difícil ola de la interna peronista, encontrando un extraño equilibrio que lo llevó hasta este callejón político. Hoy no es tan sencillo seguír con ese esquema de funcionamiento del Gobierno

La Guerra ya está declarada, todos tendrán que definirse.

andina
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