Flor de lío
La columna de Mattias Meragelman | 14 de JULIO de 2018 | 21:07

Flor de lío

El posteo del Vicerrector José Gaspanello expuso un debate que se nacionalizó, pero que al mismo tiempo sirve para repensar la libertad de expresión, el reconocimiento de la diversidad y la necesidad de avanzar hacia una sociedad que sea capaz de aceptar la otredad.

 

La revolución de la diversidad que estamos viviendo tiene una dinámica que supera ampliamente cualquier otro proceso político que hayamos experimentado en los últimos años. Estamos en un tiempo de transformación de paradigmas -que de la mano de la velocidad de las redes sociales- adquiere una inmediatez apabullante.

El vicerrector de la Universidad Nacional de La Rioja, José Gaspanello, compartió en su cuenta personal de facebook una imagen que descalificaba explícitamente a la actriz Florencia de la V. por su condición de transexual y que cuestionaba su apoyo a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Gaspanello está en contra de legalizar el aborto y ese posteo buscaba cuestionar el proyecto de ley que tiene media sanción en la Cámara de Diputados. 

A las pocas horas el funcionario universitario borró la publicación, aunque ya existían cientos de capturas de pantalla que lo dejaban expuesto en su planteo discriminatorio.

Con el correr de las horas el conflicto fue subiendo en intensidad y llegó el posicionamiento de la propia Florencia de V., quien determinó concretar una denuncia por discriminación ante el INADI, marcando que no solamente quería un pedido de disculpas, sino también la renuncia del funcionario universitario.

Ese pedido de la artista contó con el respaldo de un colectivo de actrices y de la propia Asociación Argentina de Actores, quienes se sumaron con sendos comunicados a los reclamos de la artista.

Mientras tanto, a nivel local la Comisión de Género de la UNLaR expuso su posición, rechazando el posteo y reclamando un pedido de disculpas del Vicerrector, al mismo tiempo aclarando que los dichos del funcionario no expresaban la política que tiene la Casa de Altos estudios frente a la diversidad sexual.

Por su parte, Gaspanello realizó un nuevo posteo en el cual reconocía el error y finalmente se presentó ante la sede local del INADI poniéndose a disposición del organismo y proponiendo una audiencia de conciliación con la actriz para pedirle disculpas de manera personal.

Mientras que el jueves por la tarde un grupo de manifestantes se expresaron en la sede de la UNLaR pidiendo que los organismos universitarios activen de oficio el proceso del protocolo de género y que Gaspanello renuncie.

 

 


Acciones como la de Gaspanello abren la oportunidad de debates más profundos, sin dejar de analizar el caso en particular, pero tratando de pensar de que manera nos describen como sociedad. 


 

Lo personal es político
Acciones como la de Gaspanello abren la oportunidad de debates más profundos, sin dejar de analizar el caso en particular, pero tratando de pensar de que manera nos describen como sociedad.

El Vicerrector cometió un error, una equivocación personal pero que tiene implicancias públicas y legales.

El posteo de Gaspanello está violando abiertamente la ley vigente en materia de diversidad sexual, pasa por alto que la normativa deja en claro que cada uno se define por su auto percepción y negar esa condición es un acto ilegal.

El funcionario universitario sostuvo posteriormente que no tuvo la intención de ofender o descalificar la elección sexual de Florencia de la V., pero no hay margen para entender la imagen que compartió en la red social de una manera que no sea descalificativa de la condición sexual de la persona. La publicación es clara y es discriminatoria.  

Es un punto a tener en cuenta que se trataba de la cuenta personal en redes sociales del funcionario universitario, pero la identidad virtual de las personas también es parte de la identidad física. Somos una sola persona, somos responsables de lo que decimos de manera virtual al igual que en el resto de nuestras acciones.

Y ese proceso es mucho más claro cuando se trata de una autoridad pública como Gaspanello, porque su comportamiento termina siendo funcional a la posible discriminación que podrían sufrir estudiantes, docentes, no docentes o egresados que integren cualquier minoría sexual. 

Tampoco puede el funcionario argumentar que se le cercenó la libertad de expresión, porque la libertad de expresión no es un derecho absoluto. Las leyes regulan el ejercicio de esa libertad y establecen claramente que no se puede negar la auto percepción de género de las personas ni mucho menos descalificarlas por su elección sexual.

Sin embargo, el tema va mucho más allá de Gaspanello y nos describe como sociedad.

En las redes sociales, en los mensajes que llegan a las radios y hasta en los comentarios que aparecen debajo de las publicaciones en los medios que hablan de este tema, la mayoría de los riojanos defienden al Vicerrector.

Entonces el debate es otro.

Estamos inmersos en una sociedad que todavía no entendió la necesidad de reconocer al otro, de aceptar que cada uno puede construir su identidad como quiera (siempre y cuando que no viole las leyes vigentes).

La ley de identidad de género es la 26.743 y fue sancionada en mayo del 2012, pero el problema no es la norma, sino que la sociedad todavía no se la apropió. Una gran parte de la comunidad riojana sigue atrapada en esquemas binarios para pensar lo sexual y no logra avanzar hacia el reconocimiento de la diversidad y la libertad.

“Hay una ignorancia sobre lo que la ley está normando, toda persona tiene derecho a ser tratada por el sexo por el cual se auto percibe. Vemos que en las redes sociales se cultiva un discurso de odio que siempre termina en un hecho de violencia, enfrentar la discriminación es trabajar por una sociedad más pacífica", dijo esta semana Aníbal Gutiérrez, Director de promoción y desarrollo de prácticas contra la discriminación del INADI nacional.

La afirmación del funcionario nacional parace ideal para pensar este caso.

Bajar un cambio
Gaspanello no renunciará al cargo de Vicerrector y tampoco existe la decisión política de pedirle que lo haga (el oficialismo universitario no le soltará la mano, aunque en las próximas semanas dejarán en claro muchas veces que la publicación fue un error).

¿Es un posteo en redes sociales del cual una persona luego se arrepiente un motivo suficiente para que deje su cargo un funcionario? Es compleja la situación y el autor de este texto varía minuto a minuto en la respuesta a esa pregunta.

Y quizás allí comience otro debate, el de empezar a entender que estamos ante una transformación que no permite este tipo de "errores".

Quienes tenemos varias décadas de vida encima fuimos educados de manera homofóbica, con miedo a lo diferente y actuamos de manera discriminatoria muchas veces. Creíamos que eran graciosas y normales cosas que hoy nos damos cuenta atentaban contra minorías y las descalificaban por su condición sexual.

Estamos aprendiendo a reeducarnos, a dejar atrás mandatos y paradigmas que nos sellaron fuertemente durante la niñez y la adolescencia. Tenemos que entender lo que esta nueva etapa demanda.

La mayoría de las escuelas de La Rioja no están enseñando educación sexual de manera integral como lo plantea la ley del año 2008, ocho de cada diez embarazos adolescentes en la Provincia no son deseados, la comunidad trans tiene un promedio de vida de entre 35 y 40 años y las redes sociales son la expresión de miles de riojanos que no aceptan la elección sexual de otras personas.

La publicación de Gaspanello es un emergente de lo que somos. Aceptar nuestros errores, reconocer las elecciones de los otros y avanzar hacia una sociedad más igualitaria sería un gran paso.

Debemos aceptar la libertad de decisión de cada uno, éso nos hará más libre a cada uno de nosotros.

andina
sidiunlar