La columna de Mattias Meragelman | 09 de SEPTIEMBRE de 2018 | 07:09

Transporte, el problema que se viene

La eliminación de los subsidios nacionales sobre el transporte profundizará el impacto económico del ajuste, con un proceso de baja en el consumo que ya se siente de manera intensa. Mientras tanto, Mercado Luna lanzó una bomba política pero en el peronismo hay dudas.

En los próximos meses dos procesos económicos impactarán de manera negativa sobre la realidad de los riojanos: la menor presencia del Estado nacional y el aumento de los precios. La sinergia entre ambos puede ser la conjunción más peligrosa.

El Gobierno anunció que en el marco de la baja del déficit fiscal comprometida con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se eliminarán los subsidios al transporte público de pasajeros. Estos aportes estaban compuestos de tres ítems; el principal de ellos es el que les permitía a las empresas una tarifa diferenciada al momento de cargar el combustible.

Estos mecanismos sumaban -antes del último incremento en las estaciones de servicio- un total de 15 millones de pesos mensuales, recursos que eran aportados de manera directa por el Gobierno nacional y que en el total anual rondaban los 180 millones de pesos.

Ese beneficio llegaba a todo el sistema de transporte público provincial que cumplía con las reglamentaciones nacionales vigentes, especialmente las que tienen relación con las condiciones laborales de los trabajadores y su afiliación a UTA. 

Desde el Gobierno provincial son contundentes: "Hasta el momento no tenemos ninguna comunicación oficial sobre el tema. Ahora, si Nación no manda esa plata, nosotros no estamos en condiciones de pagarlo". Es decir, que en los próximos meses la eliminación de este subsidio impactará de manera directa en el valor de la tarifa del transporte urbano e interurbano de pasajeros.

El caso emblemático es la empresa de colectivos de la ciudad Capital, San Francisco. Los empresarios sanjuaninos cobran actualmente un boleto de 12 pesos, pero cuentan con dos subsidios: los fondos nacionales ya mencionados y un aporte de 1,8 millones de pesos mensuales que realiza el Gobierno provincial.

Allí surge otro problema, la empresa de colectivos tiene garantizado ese subsidio provincial hasta diciembre de este año, pero no existen certezas sobre qué ocurrirá en el futuro con ese aporte que la Provincia concretó hace más de un año y que tiene como objetivo que la concesionaria pueda garantizar una mayor cantidad de colectivos en la calle.

Finalmente, tampoco se puede dejar de mencionar que la empresa de transporte tomó un préstamo por 50 millones de pesos con el Banco Rioja, entidad financiera estatal que le permitió la compra de nuevas unidades.

La pregunta que surge de manera urgente es a cuánto se irá el pasaje. Los funcionarios provinciales explican que sin subsidio nacional el valor de la tarifa no se podrá mantener. Lo cierto es que a cuánto ascenderá no se puede precisar y en estos momentos aseverar una cifra es temerario.

En el transporte público se debe tener en cuenta que se está haciendo referencia a usuarios que corresponden al sector con menores ingresos de la Provincia. Más de 25 mil capitalinos viajan por día en los colectivos de San Francisco. Cuando se concrete la eliminación del subsidio esos riojanos sentirán el impacto directo en sus bolsillos.

En este sentido, también se debe mencionar la realidad del transporte hacia el interior provincial. Más allá del conflicto de esta semana en la entrada de la Terminal, el problema de fondo es otro: las condiciones de las unidades. Desde hace años en el transporte estamos al borde de la cornisa.   

El Gobierno provincial lleva mucho tiempo evitando hacerse cargo del peligro que implica la calidad de los vehículos que recorren el interior de la Provincia, la mayoría de las cuales no cumplen con los requisitos legales para hacerlo.

Por otra parte, el momento económico no es el mejor. Esta semana se conocieron nuevos datos negativos y la baja del consumo es un tema recurrente en la mayoría de los comercios riojanos.

El anuncio del equilibrio fiscal y el déficit cero implicará una nueva reducción de la obra pública financiada por el Gobierno nacional. El problema es que hoy la realidad del sector ya es acuciante.

"Hay poca obra pública. En La Rioja lo que impulsaba mucho el empleo de la construcción eran las viviendas, es donde más influencia tiene y es lo que tuvo un parate más grande, las pocas obras que se están haciendo de viviendas se hacen con fondos provinciales", dijo esta semana en “Radio La Red” Daniel Andrade, flamente presidente de la Cámara de la Construcción.

Por otra parte, se confirmó que por tercer mes consecutivo el consumo de combustibles en la provincia bajó.

"En junio pasado se consumieron en La Rioja 11.304 metros cúbicos, tanto de gasoil como de naftas, lo que marcó una baja del 4,9% con respecto a igual mes del año pasado y una disminución del 5,7% en relación a mayo de este año", publicó el viernes el sitio Economía Riojana.

Es decir, que por el aumento de los precios los consumidores cargan menos nafta, un proceso que mes a mes se profundiza.

Mientras que esta semana habrá un encuentro del presidente Mauricio Macri con los gobernadores para definir los últimos detalles del presupuesto nacional del año 2019. Uno de los puntos centrales será qué pasará con la tarifa social, que es otro subsidio nacional que está en duda y cuyo impacto en la comunidad es alto (más del 15% de los clientes de EDELaR lo reciben).  

En la semana que pasó la Nación anunció la eliminación de ese beneficio y dos días después dio marcha atrás con la medida. Hoy es imposible pronosticar su futuro.

Más allá de los números, hay una realidad social que está agravándose de la mano de este proceso económico.

Lo puso en palabras el presbítero Roberto Enrique Queirolo, quien es el administrador diocesano de La Rioja. La máxima autoridad de la Iglesia en la Provincia dijo que la demanda de ayuda social en los comedores creció y que los pedidos de ayuda son mayores a la capacidad de respuesta de la institución.

En economías como la riojana, donde el Estado es omnipresente, solamente una mayor intervención oficial podrá contener un caldo de cultivo que se está calentando día a día. Ojalá las autoridades provinciales y nacionales tomen nota.

 


En el peronismo tod@s se miran de reojo, porque nadie está dispuesto a salir a enfrentar al Gobernador si es que finalmente Casas decide jugar su propia re-reelección. Pero hay dudas. 


 

Operativo clamor
“La opinión de la gente es la que vale. No es un capricho de un dirigente, no lo puede ser, nunca lo fue. El Gobernador no está habilitado para ir a una reelección. Pueden pensar lo que quieran, pero la gente es la que decide, hay que ser democráticos en ésto”, dijo en la semana el secretario general de la Gobernación y designado Juez del Tribunal Superior de Justicia, Gastón Mercado Luna, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que el gobernador Sergio Casas vaya por un nuevo mandato.

Tal como se adelantó periodísticamente hace un par de semanas, el casismo ya trabaja por un nuevo mandato del sauceño.

En ese escenario, hay dos opciones: la primera es forzar por parte del Tribunal Superior de Justicia una interpretación del artículo 120 de la Constitución provincial (que prohíbe expresamente la posibilidad de un nuevo mandato para Casas), y la otra avanzar hacia una enmienda constitucional.

La primera opción tiene menos chances de llegar a ser la elegida, porque no son pocos los que recuerdan el caso Santiago del Estero, en tanto que la posibilidad de una modificación de la Constitución vía enmienda de la Cámara de Diputados debe ser ratificada electoralmente en forma previa a los comicios de Gobernador y Vice. Habría que desdoblar los comicios provinciales.

En el peronismo tod@s se miran de reojo, porque nadie está dispuesto a salir a enfrentar al Gobernador si es que finalmente Casas decide jugar su propia re-reelección. Sin embargo, son varios los dirigentes de peso que creen que sería un error.

Esta semana lo decía con claridad alguien con votos propios: “Suponete que vamos por la enmienda, vamos a la elección y la gente vota que no y pierde la opción de habilitar la re-re, cómo vamos a hacer campaña tres meses después por otro candidato o candidata peronista. Es cierto que Casas es el que tiene mejor imagen en las encuestas, pero es muy arriesgada la apuesta por el alto nivel de rechazo social que el tema tiene”.

En este punto es importante sentar una postura: si finalmente se avanza en la modificación de la Constitución provincial, el peronismo nuevamente habría puesto sus propias necesidades político/partidarias por encima de las normas constitucionales. Un error político que ya cometió en otras etapas históricas y que siempre terminó redundando en un distanciamiento electoral con una parte de la sociedad que le demanda calidad institucional.  

En definitiva, en las próximas horas se confirmará la salida de Griselda Herrara del Ministerio de Desarrollo Social, con el regreso a la escena política del diputado nacional Luis Beder Herrera, el escenario económico del que nadie tiene certezas, el casismo jugando a una autonomía política que no tenía hace dos meses y con un clima social enrarecido, son los ingredientes que marcan la turbulencia en la cual transcurre la realidad riojana. 

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