La columna de Mattias Meragelman | 30 de SEPTIEMBRE de 2018 | 07:09

El ábaco de la política

La economía y la política construyen un maridaje que determinará las chances electorales de cada sector el próximo año. Inflación, salarios, pobreza y candidaturas, todo se mezcla en el comienzo del último trimestre del 2018. 

El diccionario describe la palabra ábaco como un instrumento que permite realizar operaciones matemáticas y aunque existen versiones contradictorias sobre su origen histórico, algunos investigadores hasta lo llegan a ubicar como un antecesor de las actuales computadoras.

En pleno siglo XXI, la política riojana se maneja como un ábaco de sumas y restas, en parte por las estrategias electorales de cara al año que viene y por otro lado, por el debate sobre la realidad económica que se vive y los costos políticos que el oficialismo provincial y el nacional pueden llegar a pagar.

A menos de un año de votar en la provincia de La Rioja, está claro que la definición electoral dependerá del maridaje en el cual se conjuguen la economía y la política.

Un razonamiento lineal y directo sería: a mayor influencia de la situación económica en la motivación del electorado al momento de sufragar, mayores serán las chances del peronismo; mientras que si la discusión se centra en los más de 30 años de poder del Justicialismo en La Rioja y la baja calidad institucional que vive la Provincia, está claro que las posibilidades de la oposición crecen.

Desde lo económico día tras día los números exponen una realidad que los riojanos ya viven en su cotidianeidad.

Esta semana el INDEC confirmó la tragedia social que implica el crecimiento de la pobreza. Más de 50 mil capitalinos se encuentran por debajo de la línea de pobreza y esos valores corresponden al primer semestre del año, con lo cual esas cifras no reflejan el impacto de la megadevaluación que se concretó entre mayo y septiembre (el dólar duplicó su valor y esa variación se está trasladando a precios).

El organismo nacional mide la pobreza en relación al ingreso que una persona tiene y los costos que debe afrontar para poder sobrevivir. En el INDEC se estudian solamente 31 centros urbanos del país, entre ellos La Rioja Capital.

Si se toma en cuenta que en el interior de la Provincia el sector público tiene una mayor presencia que en la Capital y que los privados con convenio colectivo son los que elevan los salarios en el caso de la principal ciudad riojana, está claro que en el interior los índices de pobreza e indigencia darían resultados todavía peores en caso de ser medidos. 

Ese dato se complementa con la baja constante de las ventas que reflejan todos los rubros de la economía y los reclamos de empleo que ya se comienzan a sentir. En La Rioja más 15 mil personas tienen problemas de empleo, la mayoría de ellos son ocupados demandantes. Es decir, tienen un trabajo pero lo que cobran no les alcanza y demandan otra fuente laboral.

Mientras que el portal Riojavirtual destacó en las últimas horas que desde la secretaría de Trabajo de la Nación informaron que la cantidad de empleo privado en la Provincia disminuyó un 8% en el último año.

Ni el economista más optimista se atreve a decir que en los próximos meses la situación mejorará y es por ello que los más positivos mencionan alguna luz en el comienzo del primer trimestre del año que viene. Aunque tampoco está claro cuánto de deseo y cuánto de realidad tiene esa afirmación.

El dólar a 42 pesos impide pensar en un proceso inflacionario que termine el 2018 por debajo del 40%, y sin tomar en cuenta que en las próximas horas se implementará una suba del 30% en el precio de la tarifa de gas y que la nafta aumentó su precio nuevamente este fin de semana.

Cuando se habla de inflación y su impacto económico, se debe tomar en cuenta que en La Rioja 8 de cada 10 personas que tienen trabajo son asalariados. Es decir, el 80% de los riojanos cobran sueldos y sus ingresos dependen de los aumentos que son otorgados por sus diferentes patronales. 

Cuando el ministro de Economía de la Nación, Nicolás Dujovne, afirmó en el cierre de la semana que este año la inflación estará por encima de la suba a los salarios, está diciendo que este año en La Rioja habrá más pobres.     

 


La carrera de los salarios frente a la inflación determina el momento económico y más riojanos terminarán el año bajo la línea de pobreza. 


 

En ese contexto económico, aparece la discusión política.

El Gobierno provincial está embarcado en el proyecto de re-reelección de Sergio Casas. Podrá ser por enmienda constitucional o por una presentación judicial, pero el casismo jugará a fondo para lograr que su jefe político se quede cuatro años más en el cargo. Ya no es un rumor, una especulación o una operación de prensa, es una intención política concreta.

¿Hay margen social para ese intento? En la Casa de Gobierno creen que sí y esa afirmación la sustentan en dos elementos.

El primero es que el clima social de malestar con el macrismo crece y por primera vez comienza a mostrar algunos indicios de golpear la figura del senador nacional Julio Martínez (que sigue siendo el político riojano con mejor imagen en las encuestas).

El segundo dato es que el peronismo no tiene un candidat@ y entonces la posibilidad de que el movimiento se encolumne detrás del sauceño crece de la mano de la orfandad de liderazgos que provoca esta etapa posbederista.

En este punto se debe hacer un parate y marcar algunas omisiones que la Casa de las Tejas hace al plantear el proyecto de “Casas eterno” y que pueden determinar que el proyecto no sea tan sencillo de concretar.

El primero es que no todo el peronismo piensa igual y que algunos legisladores no están tan convencidos de avanzar en una enmienda constitucional (se necesitan dos tercios de la Cámara de Diputados para aprobar la modificación de la Constitución) y  el segundo es la posibilidad de que un proyecto con esas características logre aglutinar a toda la oposición detrás de un discurso institucional y provocar un escenario electoral muy adverso para el oficialismo.

El tercero elemento es histórico. Desde que el Obispo Piña se levantó en Misiones en el año 2006 contra el proyecto del por entonces gobernador Rovira, nunca más los proyectos re-reeleccionistas ganaron en la Argentina. A veces fue la Justicia y en otras oportunidades el voto popular, pero la re-re hace más de una década que cada vez que fue planteada no logró su objetivo en las diferentes provincias argentinas.

Por otra parte, “Cambiemos La Rioja” sigue construyendo su futuro político con una certeza y dos dudas.

La certeza es que el senador nacional Julio Martínez será su candidato a Gobernador y su imagen ya se encuentra muy instalada en el escenario político provincial. Martínez seguirá hablando de las impunidades de 30 años de peronismo y de la falta de transparencia en el manejo de la cosa pública. En relación a los contenidos de campaña, el radicalismo provincializará la agenda temática de la elección. 

Los dos interrogantes de “Cambiemos” pasan por cuánto impactará la crisis económica nacional en la imagen de las figuras provinciales (en los últimos timbreos los dirigentes ya no fueron recibidos con entusiasmo en los barrios de clase media riojana) y si existe espacio para concretar una alianza política con el intendente de la Capital Alberto Paredes Urquiza.

El Jefe comunal de la Capital sigue recorriendo el interior provincial y hablando de su proyecto político para gobernar la Provincia.

Paredes Urquiza sabe que en el peor escenario peleará por cuatro años más de gestión en el Palacio municipal Juan Ramírez de Velasco y que tiene amplias chances políticas de retener el cargo. 

Sin embargo, la duda es cómo sostendrá su gestión en los próximos meses si su disputa con el Gobierno provincial cada vez incluye más denuncias cruzadas con la Casa de Gobierno y es un hecho notorio que la visita del ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, no incluyó ningún contacto con el equipo de Gobierno capitalino. Un desplante impensado en otro momento.

Paredes Urquiza apostaba a un préstamo por 120 millones de pesos para mejorar su gestión en los próximos meses, pero esa iniciativa se encuentra paralizada en el Concejo Deliberante. En parte esa traba se relaciona con los vaivenes permanentes del cuerpo de concejales, pero también se vincula con las condiciones del sistema financiero argentino.

Con tasas bancarias por encima del 60% y un dólar que supera los 40 pesos, un empréstito de estas características sería muy difícil de cancelar en la actual gestión municipal y ello impediría el tratamiento de la cuestión en el organismo deliberativo, que no estaría dispuesto a condicionar futuras gestiones con esta deuda.

Más de 50 mil capitalinos son pobres y ese número crece mucho más en el interior, mientras que la inflación estará por encima de los salarios y dejará a miles riojanos que serán nuevos pobres. Una tragedia social que se construye día a día, de la mano de pobreza y exclusión.

A pesar del apuro de algunos, el 2019 está lejos y hasta es imposible predecir cómo estaremos en enero. Faltan muchas sumas y muchas restas.     

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