La columna de Mattias Meragelman | 07 de OCTUBRE de 2018 | 08:10

¿A quién le echarán la culpa?

No hay dudas que la situación económica empeora semana a semana y la clave política a menos de un año de las elecciones es a quién responsabilizarán los riojanos. Apuntes para entender la realidad en tiempos de redes sociales, posverdad y poca plata.

Quizás en el único punto que oficialistas y opositores, ateos y creyentes, maradonianos y antimaradonianos coincidimos, es en que la situación económica es mala. Inclusive, el propio ministro de Economía de la Nación, Nicolás Dujovne, mencionó que la Argentina ya se encuentra en recesión y se necesitarán varios meses para salir de esta realidad.

Los indicadores económicos no dejan margen a dudas, solamente por mencionar algunos datos de la economía local se podría decir: los niveles de pobreza aumentaron, la inflación está en una espiral que nadie se anima a decir dónde se detiene, el endeudamiento del Estado provincial y nacional crecieron, en lo que va del año se vendieron 4 mil toneladas menos de cemento, los salarios estatales están siendo vapuleados en su poder adquisitivo por el aumento de precios y la compra de autos y motos 0km se desplomó luego de la devaluación.

En una encuesta que el oficialismo provincial realizó a mediados de septiembre, dos temas se imponían en la agenda de situaciones que más preocupan a los riojanos: trabajo y pobreza. Esa misma medición en marzo del año pasado presentaba como principal respuesta a la misma pregunta a la inseguridad, que hoy bajó al cuarto lugar en el interés de los habitantes de la Capital.

En este sentido, la última reunión del Centro Comercial e Industrial fue muy tensa, especialmente porque los comerciantes coincidieron en describir una situación alarmante. El aumento de los costos combinado con la baja de las ventas los expone al peor de los escenarios. 

En un momento del encuentro, un empresario recordó el compromiso del presidente de la Nación de superar la crisis en los próximos trimestres y dejó traslucir cierto optimismo en ese planteo, pero otro de los presentes le respondió: “Hay que ver si seguimos abiertos para esa altura”.

Esta semana lo puso en números la referente del sector Irma Dueñas, quien en declaraciones a “Radio La Red” sostuvo que las ventas en los comercios riojanos bajaron entre un 20% y un 40%, dependiendo del rubro. "Los riojanos solamente compran alimentos”, explicitó.

Por su parte, la Cámara Inmobiliaria Riojana advirtió que las operaciones del sector están paralizadas, y en este punto remarcó un dato bancario no menor: los créditos UVA dejaron de ser motivo de consulta.

Esa medida del Gobierno nacional era la única que había favorecido el desarrollo del sector inmobiliario, pero desde mayo casi nadie se anima a tomar un empréstito de estas características en La Rioja por la inestabilidad económica que implica la volatilidad del sistema financiero.

No hay dudas que la economía es el tema del momento. Sin embargo, pensar lo político a partir de los números es un poco más complejo.

En épocas de debate sobre posverdad y redes sociales, Noam Chomsky brindó una entrevista al diario "El País" de España en marzo pasado y puso en claro: "La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie".

Quizás sea solamente una fase superior de lo que hace casi dos siglos ya había planteado Friedrich Nietzsche al decir que "no existen hechos, solo interpretaciones”.

Entonces no alcanza con marcar los problemas económicos que el país y la Provincia viven para saber cómo será el futuro político riojano, se deberá bucear en las interpretaciones que los votantes otorguen a esos datos para saber dónde termina esta historia en el ámbito político.

 


A menos de un año de los comicios la dirigencia se preocupa por mediciones, enmiendas y postulaciones, quizás deberían ocuparse más de saber a quién le van a echar la culpa los votantes.


 

Ya hace muchos años que en las ciencias sociales quedó claro que los votos son multicausales, no hay una sola razón que explique por qué se vota a uno u otro postulante.

Sin embargo, el futuro político de la Provincia se definirá por esa responsabilidad, por cuál de esas causalidades se impone al momento de elegir a quién responsabilizar de lo que nos toca vivir.

Sería simplista caer en la tentación de mencionar la famosa "grieta" como único elemento para explicar este proceso a nivel local.

En primer lugar porque existen más de 30 años de gestión del peronismo en La Rioja, más de tres décadas que implican errores y aciertos que exceden ampliamente los últimos años de política nacional marcados por kirchneristas y macristas.

Tampoco se puede pasar por alto que en el caso de nuestra provincia existen por lo menos tres opciones políticas principales peleando la gobernación: Peronismo, "Cambiemos La Rioja" y el paredista “Encuentro Por La Rioja”.

En ese escenario, la clase dirigente local aparece atrapada en la necesidad de definir quiénes se postularán, si habrá enmienda constitucional o no, si la alianza entre el paredismo y el radicalismo llegará a buen puerto y numerosas operaciones de prensa más que circulan por estas horas. Están enroscados en la propia rosca de sus intereres.

Sin embargo, cometen un error clave: no visualizan el malestar social.

Un enojo que a nivel nacional va desde los bolsos de López hasta el enésimo aumento en este año del precio de la nafta. Y que en lo local recorre desde la falta de transparencia en el manejo de los recursos estatales hasta la incapacidad de la oposición de dejar de ser solamente una máquina de pronunciamientos mediáticos que nunca se concretan en acciones políticas que transformen la realidad.  

A menos de un año de ir a votar, quizás deberían ocuparse más de saber a quién le van a echar la culpa los riojanos. Porque la crisis de representación se los va a llevar puestos a todos (y en este punto del texto es muy tentador escribir nos llevará puestos a todos, porque los medios de comunicación también caerán en la volteada).

Hay mucho enojo y las esquirlas de este proceso son impredecibles, el riesgo de caer en el que se vayan todos no está tan lejos.

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