La columna de Mattias Meragelman | 02 de DICIEMBRE de 2018 | 07:12

Proclamado y cuestionado

El peronismo determinó que su candidato a gobernador en 2019 será Sergio Casas, con lo cual el proceso político provincial entra en su etapa judicial y nadie tiene certezas sobre cómo terminará. Mientras los indecisos comienzan a ser un ítem a seguir con atención, habrá una pelea intensa por el postulante a vice y a la oposición la une el enfrentamiento con la re-re.

La política argentina tiene una velocidad mayor a la de cualquier otra parte del mundo. Pero esa realidad nacional en La Rioja es llevada todavía más lejos, con una intensidad y dinámica que nos deja expuestos a la mayoría de los analistas políticos locales. Nuestras verdades de hoy son desmentidas por el propio devenir de los hechos.

En los primeros meses de este año, la intendenta de Arauco, Florencia López, dijo públicamente que ella consideraba que Sergio Casas debía quedarse un mandato más como gobernador de la Provincia.

Aquella afirmación –que sonó descabellada e inverosímil- ocurría cuando el casismo apenas contaba con el apoyo de un puñado de legisladores en la Cámara de Diputados y cuando las principales decisiones de Gobierno se realizaban con un doble comando, en donde la mayoría de los propios funcionarios del Gobierno reconocían que consultaban al diputado nacional Luis Beder Herrera antes de tomar una determinación importante sobre la gestión.

Inclusive, hasta existían numerosas versiones que ponían en duda la posibilidad de que Casas pudiera finalizar su mandato en diciembre de 2019. 

Sin embargo, a finales de mayo y con el escándalo de los incidentes del día de la Policía como excusa política/institucional, todo cambió.

La salida de Ricardo Guerra del ministerio de Hacienda, de Juan Del Moral de Juventud, de Diego Mazzuccelli de la secretaría de Gobierno y del presidente del bloque de diputados peronistas, Marcelo Del Moral, fueron las modificaciones que marcaron en el gabinete el distanciamiento casista del bederismo.

En estos seis meses la situación política tuvo un giro de 180 grados. 

El oficialismo logró que el peronismo se encolumne detrás del Gobernador, al punto de que el pasado jueves la nota pidiendo al Congreso provincial del Partido Justicialista que lo proclame para su re-reelección lleva la firma de 16 intendentes y la totalidad de los diputados justicialistas, algo absolutamente impensado meses atrás.

Hay un dato más que no se debe pasar por alto: la carta solicitando la re-reelección de Casas incluye la firma de intendentes históricamente alineados con el bederismo, como la jefa comunal chileciteña Silvia Gaitán y de los diputados que supuestamente respondían al bederismo. También está la rúbrica de quienes habían dicho públicamente que buscaban ser candidatos a Gobernador/a, como los casos de Marcelo Del Moral, Ricardo Quintela o Teresita Madera.

Ya no se escuchan en el peronismo disidencias con la postulación del actual Gobernador. El Justicialismo se verticalizó detrás de "Sergio sigue".

El otro elemento a considerar es que el Congreso determinó la postulación solamente del candidato a Gobernador, dejando abierto el debate sobre quién será su compañer@ de fórmula.

Una pelea que será intensa porque el proceso político que se avecina incluirá muchas dudas judiciales sobre la postulación de Casas y siempre estará presente la chance de que no pueda ser candidato si la Justicia falla en su contra, con lo cual la determinación del candidat@ que lo acompañará en la fórmula será un tema a seguir con atención.  

En la mente de quienes pergeñaron el proyecto “Sergio Sigue” había cuatro etapas: romper de manera pública con el bederismo, alinear al peronismo detrás de Casas, impulsar la re-reelección del Gobernador y ganar las elecciones en el primer semestre del año que viene.

En esa ruta de trabajo que se propusieron sentados en unos cómodos sillones, esta semana cerraron la etapa dos y comenzaron la tres (la más impredecible).

 


¿Habrá acuerdo en la oposición para ir juntos en 2019? Sigue pareciendo difícil, pero el espanto los puede unir más que el amor y el avance del peronismo los está acercando. 


 

Dos caminos
No hay ninguna duda que este proceso tendrá dos caminos: uno política y otro judicial.

En el aspecto judicial el primer punto a seguir con atención será cuándo se volverá formal ese debate. Es decir, cuando se presentará ante la Justicia la impugnación de la postulación del Gobernador.

Existen dos opciones: pedirle al Tribunal Superior de Justicia de la Provincia una acción declarativa de certeza sobre la situación de Casas y el artículo 120 de la Constitución provincial o esperar a que su candidatura sea oficializada ante la Justicia electoral e impugnarlo. 

En la oposición la decisión ya está tomada y cuando se presente la candidatura ante la Justicia electoral riojana, irán directamente a la Corte Suprema.

Los abogados del espacio ya están analizando el caso Santiago del Estero y determinaron concurrir al máximo organismo judicial del país planteando que el tema es una competencia originaria de la Corte. En este sentido, plantean que hacer un amparo en el ámbito local podría correr la misma suerte que el realizado por el diputado provincial electo no asumido Felipe Álvarez (que lleva un año sin que la Justicia se expida sobre el tema).

Es por ello que se presentarán ante la Corte y buscarán que allí se resuelva el proceso político/judicial que se avecina en la Provincia. Inclusive, especulan que si la candidatura de Casas se cae más cerca de la fecha de los comicios será peor para el peronismo, porque no tendrá tiempo de salir a buscar un/a reemplazante.

No fue casual la foto de esta semana de la oposición unida rechazando la re-reelección del Gobernador. El senador nacional Julio Martínez, el intendente de Capital Alberto Paredes Urquiza, la senadora Inés Brizuela y Doria, Felipe Álvarez, la ex vicegobernadora Teresita Luna y el concejal del Pro Renzo González, fueron parte de una imagen que tuvo como único ausente al diputado nacional del Pro Julio Sahad.

Y esa foto dice mucho del momento de la oposición: los une el rechazo a la candidatura de Casas, pero los distancian los posicionamientos electorales para el próximo año. La interna del Pro dejó una herida tan profunda, que por ahora ciertos sectores no pueden compartir ni una mesa.  

¿Habrá acuerdo en la oposición para ir juntos en 2019? Sigue pareciendo difícil, pero el espanto los puede unir más que el amor y el avance del peronismo los está acercando. 

Mientras tanto, en el terreno político es donde el Gobierno provincial se siente más seguro de sacar ventajas.

En la Casa de las Tejas destacan que el aumento salarial, el pase a planta permanente de los PIL, el bono de fin de año a los estatales y los créditos del Banco Rioja, son todas medidas que mejoraron el humor social ante la grave crisis económica que se vive.

En el casismo están convencidos que la gestión de Gobierno de los próximos meses los posicionará de cara a un triunfo electoral en 2019 y juegan al fenómeno social de “La Rioja de los hechos consumados”. Entienden que haber planteado con tanta anticipación la candidatura de Casas provocará que la sociedad se “vaya haciendo a la idea y los cuestionamientos queden en el olvido”, afirman.

Desencanto
Sin embargo, un dato político que se deberá seguir con mucha atención será la decepción social de amplios sectores.

La propuesta del "Cambio" del Gobierno nacional había despertado mucha expectativa en La Rioja, tanto que en los últimos procesos electorales el peronismo obtuvo sus peores resultados (en porcentajes) desde el retorno de la democracia.

Pero esa "ilusión amarilla" está disminuyendo de manera proporcional a los despidos, la devaluación, la caída en las ventas y el proceso inflacionario que se vivió en estos tres años de macrismo.

No se debe caer en el error de creer que esa "decepción" se transformará automáticamente en votantes peronistas, porque amplios sectores sociales siguen responsabilizando al Justicialismo de los problemas locales, especialmente los vinculados al manejo transparente de los recursos públicos en estos 35 años de gestión.

En ese sentido, en los principales despachos políticos circula una encuesta sobre más de 400 casos en Capital realizada a finales de octubre y menciona un dato alarmante para la clase política en general: los indecisos para la elección de Gobernador superan el 30%. Esos decepcionados no encuentran dónde canalizar sus votos.

Justicia, política, apelaciones, proclamación, cuestionamientos e impugnaciones. Los próximos meses serán un círculo vicioso de esas palabras.

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