La columna de Mattias Meragelman | 16 de DICIEMBRE de 2018 | 07:12

Una grieta inesperada

El paso en falso del oficialismo en la Cámara de Diputados dejó expuesta una diferencia interna que no estaba en los planes de nadie. El fallo de la Corte Suprema sobre Santa Cruz incluyó una aclaración que complica las chances de “Sergio Sigue” y genera dudas sobre lo que se viene. Horas claves. 

La palabra desorientados es la que mejor describe la realidad del oficialismo en las últimas horas. Luego del inesperado rechazo de un grupo de legisladores peronistas a la posibilidad de aprobar una enmienda constitucional en la sesión del jueves pasado, por estas horas hay diálogos de todo tipo y versiones encontradas sobre qué fue lo que realmente pasó.  

Desde hace tiempo en el Gobierno existen dos posiciones contrapuestas sobre cómo buscar un nuevo mandato para Sergio Casas: la primera es presentarlo como candidato y que después la Justicia interprete el sentido del artículo 120 de la Constitución provincial; y la otra alternativa es buscar una enmienda constitucional que modifique el texto de la carta magna riojana.

La primera opción tiene como destino final la Corte Suprema de Justicia, en donde el máximo organismo judicial del país debería resolver sobre la postulación casista y especialmente sobre su habilitación o no para postularse para un tercer mandato.

En la semana que pasó, el cuerpo que comanda Carlos Rosenkrantz emitió un fallo en el cual determinó que no era de su competencia intervenir en el proceso sobre la aplicación de la ley de Lemas como sistema electoral en la provincia de Santa Cruz.

En un primer momento en la "Casa de Todos" riojana tomaron el fallo como una buena noticia: la Corte no se metía en un tema provincial. Sin embargo, cuando leyeron los detalles de la resolución algo comenzó a oler mal en la “Casa de las Tejas”.

La Corte Suprema de Justicia dijo que no se metía en el caso Santa Cruz porque no correspondía a su ámbito, pero aclaró: “La intervención de este Tribunal debe estar por lo tanto rigurosamente limitada a una evidente y ostensible apartamiento del inequívoco sentido de las normas de derecho público local del que resulten lesionadas instituciones fundamentales de los ordenamientos provinciales que hacen a la esencia del sistema representativo republicano que las provincias se han obligado a asegurar. Este fue el excepcional supuesto que se identificó en el fallo Unión Cívica Radical de la Provincia de Santiago del Estero. Será solo ante este tipo de situaciones que la actuación de esta Corte no avasalla las autonomías provinciales sino que procura la perfección de su funcionamiento”. 

Pasando en limpio, la Corte dijo que si se repiten presentaciones judiciales como la ocurrida con Santiago del Estero (en donde el gobernador Gerardo Zamora se encontraba en una situación judicial análoga a la del sauceño Casas) el tema sería de su competencia. Esa aclaración del máximo organismo judicial era innecesaria en  relación al caso Santa Cruz, pero pareció dirigida a futuras situaciones como las que podrían vivir La Rioja y Río Negro en los procesos electorales que se le avecinan. 

En ese marco, el sector del Gobierno que propulsaba la enmienda de la Constitución para que la ciudadanía vote una modificación constitucional y el Gobernador quede habilitado como candidato, tomó impulso. 

Con el secretario general de la Gobernación, Gastón Mercado Luna, como principal referente, pero con varios ministros acompañando y con el respaldo de algunos referentes de los legisladores provinciales, el operativo “Casas 2019” se encaminaba hacia la enmienda constitucional en la última sesión ordinaria del año. 
Hasta existió un encuentro de los diputados con el propio Sergio Casas.
 
Inclusive, en la mañana del día de la sesión ya circulaba un borrador del texto que debería haber aprobado el  bloque Justicialista y hasta fechas tentativas para determinar una elección general en donde la población ratificaría la enmienda para quedar incorporada en la carta magna.

Sin embargo, desde las últimas horas del miércoles había rumores de que no todo marchaba sobre ruedas. 

Un grupo de legisladores, que tuvo como referente al capitalino Ricardo Quintela, pero que también contó con la postura explícita del costeño Marcelo Del Moral, aseguraron que ese texto no era el camino correcto. Esos diputados planteaban que  no se los había consultado, no entendían la premura del oficialismo y que el tema merecía un debate más profundo. 

Hay numerosas versiones sobre cuántos fueron los diputados que realmente estaban en contra. Lo cierto es que el peronismo no tenía los dos tercios del cuerpo necesarios para aprobar la enmienda y que hasta existieron algunos contactos con diputados de la oposición, pero la cuestión no prosperó.

La última sesión ordinaria del año pasó y el texto no se trató en el recinto. 

 


En el comienzo de la semana habrá una reunión clave, porque el casismo instalará la posibilidad de una sesión extraordinaria para tratar la enmienda y allí se sabrá la verdad. 


 

Cómo sigue:
En el peronismo hay múltiples interpretaciones sobre qué pasó. 

Una primera opción habla de que el cuerpo fue la expresión de la propia interna del oficialismo, muchos legisladores y algunos funcionarios de primera línea del Gobierno creían que la enmienda era muy arriesgada, que el texto presentado como propuesta no era claro, que unificaría a la oposición en un discurso democrático anti re-reelección y que se debe insistir en el camino de la interpretación.

Otra versión habla de intereses personales políticos para el 2019 de varios de los dirigentes que tuvieron un rol clave en el rechazo al tratar la enmienda el pasado jueves. Es decir, que no todos estaban tan convencidos del proyecto “Sergio Sigue” y que trabar la enmienda fue la forma que encontraron para expresarlo. 

Finalmente, hay quienes mencionan un pase de facturas dentro de la propia Cámara y con algunos funcionarios del Ejecutivo. Algunos legisladores sintieron que nos lo consultaron. “Creen que la Cámara es una escribanía, nos tienen que consultar, nosotros somos los que después tenemos que salir a buscar los votos mientras ellos están sentados en sus despachos “, fue una de las frases estelares de la tensa reunión del jueves por la mañana.

En ese contexto no fue casual que el viernes los intendentes se reunieran con el Gobernador y le dejaran en claro que siguen alineados con su proyecto político. Esa foto y su posterior difusión tuvo un claro destinatario: el bloque oficialista de la Casa de las Leyes. 

En público y en privado todos los diputados dicen lo mismo: “El candidato es Sergio, no tenemos plan B. Lo que estamos pidiendo es que nos escuchen, que consulten y que dejen abierto dentro del peronismo el espacio para que todos puedan partcipar. No es una interna, ni metió la cola nadie de afuera para que no se trate la enmienda”. 

El Gobierno de Sergio Casas había renacido políticamente luego de su distanciamiento del bederismo y la salida del ex ministro de Hacienda Ricardo Guerra. La gestión casista había navegado casi tres años en un doble comando que los expuso en una incertidumbre permanente.

Sin embargo, había copado la agenda política de los últimos meses. El bono y el aumento de fin de año, el pase a planta de los Pil, la audiencia pública de la tarifa eléctrica, la selección argentina de básquet en el Domo y el operativo “Sergio Sigue” expresaron un proceso de “triunfos” políticos que habían reposicionado al Gobernador en el centro de la escena política.

Pero el jueves pasado inesperadamente tropezaron. 

En el comienzo de la semana que arranca habrá una reunión clave, porque el casismo instalará la posibilidad de una sesión extraordinaria para tratar la enmienda y allí se sabrá la verdad. 

Si los diputados díscolos acompañan la enmienda y avanzan en una modificación constitucional, lo que ocurrió habrá sido solamente una escaramuza innecesaria que sirvió para posicionar a algunos diputados y mostrar el poder de negociación de los legisladores con el oficialismo. 

Si por el contrario la situación se dilata y reunir 24 legisladores (dos tercios del cuerpo) que levanten la mano se transforma en una quimera para el casismo, entonces todo se habrá modificado.      

Surgió una grieta inesperada. De cómo se resuelva dependerá el futuro de Sergio, Gastón, Teresita, Ricardo, Adriana, Marcelo, hasta de Julio y Alberto, más el porvenir de 300 mil riojanos que el año que viene irán varias veces a las urnas. 

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