La columna de Mattias Meragelman | 29 de DICIEMBRE de 2018 | 21:12

A votar en ojotas

El Gobierno confirmó el 27 de enero como la fecha para la realización de la consulta popular sobre la enmienda. En medio de dudas y certezas judiciales, los riojanos deberán decir “Sí” o “No” a la modificación constitucional. Mientras tanto, el año cierra con otro capítulo de la pelea entre Provincia y municipio y con una realidad económica acuciante.

Luego de numerosas versiones y especulaciones de todo tipo, la Función Ejecutiva confirmó que el próximo 27 de enero es la fecha elegida para la consulta popular. Allí los riojanos deberán decir “Sí” o “No” a la modificación del artículo 120 de la Constitución provincial.

De esa manera, comenzó una de las campañas electorales más extrañas de los últimos tiempos. Un proceso político que implica una elección clave para el futuro del poder en la Provincia, pero que se realizará en un periodo de tiempo atípico como son las vacaciones y que además será impugnada judicialmente desde la oposición.

En lo legal los cuestionamientos llegarán en dos etapas.

La primera será antes de los comicios. “Cambiemos” trabaja por estas horas en un texto que advertiría ante la Justicia que la sesión de la Cámara de Diputados en la cual se sancionó el proyecto de enmienda habría sido nula.

El principal argumento de la oposición será el rol de la vicepresidenta primera Adriana Olima y la función del vicegobernador Néstor Bosetti. Esa pelea institucional que lleva un año y medio, en este caso sería llevada a Tribunales por los dirigentes opositores, quienes argumentarían que la sesión fue convocada por quien no correspondía y que por ende todo lo sancionado no estaría vigente.

Más allá de la decisión final que tome la Justicia, será interesante ver qué posición asume el Vicegobernador, porque el compañero de fórmula de Sergio Casas viene desde hace 18 meses denunciando la supuesta “usurpación de cargo” y en este caso podría terminar siendo un testigo clave de la denuncia de “Cambiemos” contra la formalidad de la sesión en la cual se aprobó la ley de enmienda.

La segunda etapa de las impugnaciones llegará luego del 27 de enero.

La oposición pondrá en tela de juicio cómo interpretar el resultado electoral y cuántos votos necesita el “No” para que la enmienda no sea parte de la carta magna provincial.

En este sentido, y con las bibliotecas jurídicas aportando numerosos argumentos de un lado y del otro, "Cambiemos" recordará un fallo del Tribunal electoral del año 2007 que resolvió en una consulta popular de una manera diferente a la que el Gobierno entiende  está vigente en la actualidad.

Mientras tanto, el oficialismo sacará a la luz una presentación judicial en la cual los actuales referentes de la oposición criticaron aquel fallo de 2007 e interpretaron la Constitución de la misma manera que lo hace hoy el casismo.

Está claro que los tiempos judiciales son impredecibles, con lo cual es probable que el debate sobre la legalidad de la sesión y del proceso de interpretación del resultado aparezcan en un almanaque paralelo al de los plazos políticos que la realidad riojana tiene.

¿El No puede llegar a 100 mil votos?
En la interpretación que hace el Gobierno provincial, para que la enmienda no sea incorporada en la Constitución el “No” debe alcanzar el 35% de los votos sobre el total del padrón. Como las elecciones de enero van a tener un padrón de aproximadamente 280 mil electores, se estaría hablando de 100 mil sufragios por el “No” para impedir la modificación constitucional.

En el año 2015, el actual senador nacional Julio Martínez fue candidato a gobernador y obtuvo el 40% de los votos emitidos. En aquel momento el padrón era de 269.000 electores y la oposición llegó a 80.230 sufragios.

Comparar ambos procesos electorales tiene varios matices a tener en cuenta.

El primero es que en aquella elección de 2015 la oposición no contaba con el respaldo del peronismo disidente del intendente capitalino Alberto Paredes Urquiza, que en ese ya lejano 5 de julio de 2015 fue candidato a Jefe comunal en la boleta que postulaba a Casas/Bosetti para la gobernación.

Ya en 2017 en la elección de senadores nacionales “Cambiemos” ganó con el apoyo del paredismo y alcanzó los 91.000 votos, con muy buenos resultados en Chilecito y Capital, pero con magros guarismos en el resto de los departamentos. En esta misma línea de sumar espacios alineados en el rechazo a la enmienda, se debe pensar en los partidos de Izquierda y el Frop, que en estos comicios ya anticiparon su voto por el “No” a la enmienda.

Otro elemento -y quizás el más importante- es que en las anteriores elecciones estaban en juego cargos ejecutivos y legislativos, el oficialismo movilizó todo su aparato en el interior y en Capital para pelear las 18 intendencias y las diputaciones. ¿Qué hará ahora el peronismo?

En Casa de Gobierno sostienen que la oposición debe preocuparse por buscar los votos por el “No” para impedir la modificación del artículo 120, que el oficialismo no tiene que trabajar políticamente para impulsar la sanción de la enmienda.

Sin embargo, el razonamiento puede ser engañoso.

Aunque la fecha de enero juegue en contra de la posibilidad de una mayor participación popular por estar la mayoría de los riojanos fuera de su periodo laboral y por ende algunos fuera de la Provincia, está claro que la oposición tiene un piso de votantes propios que no está tan lejos de los famosos 100 mil votos.

Le costará mucho a “Cambiemos” y “Encuentro por La Rioja” llegar a esa cifra para impedir el cambio del texto constitucional, pero observando los procesos políticos anteriores no es una quimera alcanzar los 100 mil votos.

Por otra parte, aun cuando el “No” no logre el piso para rechazar la modificación constitucional, el oficialismo necesita que los comicios del 27 de enero funcionen como un elemento de legitimación del proceso político que encabeza Sergio Casas buscando un nuevo mandato.

Dicho más claro, el “Sí” requiere ganar para que la modificación en la Carta Magna cuente con un amplio respaldo social que disminuya el costo político del cambio de posición que tuvo el peronismo en este tema.

La enmienda es un mecanismo de democracia semi-directa, una instancia del sistema cuya utilización implica que el peronismo resolvió con la opción más democrática su necesidad de que Sergio Casas pueda ser candidato. 

Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que en diciembre de 2015 pensaban de otra manera sobre la continuidad de los mandatos y que convocar a votar en pleno periodo de vacaciones es una jugada legal, pero que dificulta la participación popular.

 


Este esquema de aumentos de tarifas parece indicar que “Cambiemos” seguirá aplicando la misma receta económica que hasta ahora no le resultó. 


 

Otra vez
Nuevamente la Provincia y el municipio están enfrentados por el envío de recursos a la comuna capitalina por parte del Gobierno de Sergio Casas.

El paredismo se movilizó el jueves pasado advirtiendo –ya lo habían hecho por nota a la autoridades del Ministerio de Hacienda- que la Provincia recibió un incremento en los recursos nacionales por encima del 46%, mientras que en el mismo periodo de tiempo a la Municipalidad los fondos solamente se le aumentaron un 29%.

Esa comparación derivó en la cifra de 150 millones de pesos que el intendente Alberto Paredes Urquiza mencionó que la Provincia les adeuda en su discurso en la “Plaza 25 de mayo”.      

Desde la Casa de las Tejas niegan todos los argumentos municipales.

Aseguran que les enviaron la totalidad de los recursos coparticipables en diciembre y que lo mismo ocurrirá en enero. Inclusive, sostienen que en los fondos correspondientes a diciembre hubo un extra en el cual reconocieron a los trabajadores de planta que no están admitidos dentro de la ley de coparticipación municipal sancionada en el año 2015.

El principal problema que enfrenta la comuna capitalina es la discrecionalidad en el manejo de los recursos que llegan a los municipios.

 La Rioja es una de las tres provincias del país que en el envío de fondos a los municipios tiene un régimen en el cual un 50% de las transferencias es mediante su ley coparticipable pero el otro 50% a través de mecanismos discrecionales del Ejecutivo. 

Es real, como dice la Provincia, que están cumpliendo con el envío de fondos coparticipables según la ley. Es verdad, como plantea la Municipalidad, que en el manejo del restante 50% la discrecionalidad los está perjudicando y favoreciendo a otros municipios con una menor cantidad de habitantes pero alineados políticamente con el oficialismo.

Dentro de este debate técnico/económico, el paredismo cometió un error político: la movilización del jueves pasado.

En la Argentina la legitimidad de las protestas se mide por la cantidad de gente que participa. Ese criterio -que deja de lado los argumentos del reclamo- se centra en lo cuantitativo despreciando lo cualitativo. Se puede coincidir o no con la validez de ese paradigma, pero es una realidad que todos los protagonistas del sistema político riojano conocen.    

El jueves pasado “Encuentro por La Rioja” movilizó menos gente de lo esperado. El espacio político que Gobierna la ciudad quedó expuesto en una marcha que no debía haber realizado, porque existían muy pocas posibilidades de masividad en diciembre, con semejantes temperaturas y con una pelea con la Provincia que por su reiteración ya tiene cansados a la mayoría de los riojanos.

En 2017 el paredismo celebró la multitud que los acompañó en las calles en una recordada marcha contra el Gobierno provincial. En diciembre de 2018 se auto expusieron de manera innecesaria.

No hay un mango
El último comentario político del año de este espacio periodístico debe cerrar haciendo mención a los datos de la economía. 2018 fue de los peores periodos para la economía argentina en general y riojana en particular desde la salida de la crisis del año 2001.

El 30% de los comercios minoristas riojanos cerraron sus puertas este año, la inflación terminará por encima del 47% y será la más alta desde el año 2002. Según datos oficiales en La Rioja se perdieron más de 2.500 puestos de trabajo en el sector privado, el consumo bajó en todos los rubros y en el caso de los supermercados riojanos la disminución fue superior al 20%.

Está claro que en tres años el Gobierno nacional no resolvió ninguno de los problemas económicos que le dejó el kirchnerismo; que profundizó los inconvenientes ya existentes desde la gestión anterior y que generó algunos nuevos (el del endeudamiento externo el más preocupante en el corto y mediano plazo).

Esta última semana del año trajo la mala noticia del anuncio del tarifazo para el primer semestre del 2019 que realizó el renunciado secretario de Energía Javier Iguacel. Este esquema de aumentos de tarifas parece indicar que “Cambiemos” seguirá aplicando la misma receta económica que hasta ahora no le resultó. 

La gran duda es qué pasará en 2019, un año que claramente estará atravesado por lo electoral y que tiene como protagonista a una sociedad que reclama imperiosamente una respuesta económica que la aleje de la pobreza.

El macrismo comienza su último año de gestión con su promesa de “pobreza cero” como una lejana utopía. Ojalá 2019 nos acerque unos pasos hacia ella, porqué 2018 nos distanció varios kilómetros de aquel compromiso electoral.

   

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