La columna de Mattias Meragelman | 14 de ABRIL de 2019 | 08:04

Entre ceja y ceja

El escándalo del Concejo Deliberante muestra una de las peores caras de la política riojana, mientras que la Ley de Lemas genera más dudas que certezas y el fallo en la Megacausa II siembra el temor de volver a caer en la impunidad de la obediencia debida.

Desde el retorno de la democracia el Concejo Deliberante de la Capital mantuvo dos constantes: es el espacio donde las internas se manifiestan de manera más explícita y los escándalos lo vienen condicionando en su funcionamiento de manera sistemática. Sin embargo, el actual cuerpo de concejales fue un poco más lejos que sus antecesores.

La semana que pasó, el concejal opositor Raúl Larraín y el oficialista Andrés Cejas protagonizaron un confuso episodio de violencia física durante un cuarto intermedio de la última sesión, del cual derivaron sendas denuncias policiales/judiciales cruzadas por supuestas agresiones de uno sobre el otro.  

Cuando los ediles salieron de una reunión llevada a cabo durante un cuarto intermedio, Larraín tenía una lesión en una parte de su labio y Cejas dijo que tenía golpes en la zona de la ingle, ambos se acusaron mutuamente de ser los autores de las agresiones físicas del otro y se presentaron ante la Justicia para que constate las lesiones recibidas.

En ese marco, ya se sabe que en la próxima sesión del cuerpo ingresará un pedido de destitución de Cejas por parte de su ex socia política Lucía Ávila, y aunque hasta el momento no se conoce una situación similar en relación a Larraín, es probable que ocurra algo que vaya en el mismo sentido.

El reglamento de funcionamiento del cuerpo deliberativo determina que primero tomará parte la comisión de juicio político y que ella resolverá la procedencia o no del pedido de destitución, pudiendo avanzar en la suspensión provisoria o no de los ediles involucrados en el escándalo.

La pelea de esta semana se suma a los hechos que viene protagonizando un cuerpo de concejales que lleva un derrotero de tres años penosos, en donde sólo por mencionar algunos datos se puede recordar:

# A poco de asumir el concejal del Pro Enrique Cabrera debió renunciar en medio de la polémica por un audio en el cual se lo escuchaba ofrecer a la edil Alcira Brizuela cambiar de bloque a cambio de beneficios económicos. En ese caso Brizuela –quien grabó la conversación- también estuvo en el centro del debate, pero finalmente continuó en su cargo.

# El concejal del Pro Khalil Aleua también renunció a su banca. El edil protagonizó un confuso incidente en un restaurante del centro capitalino, en donde las imágenes lo mostraron golpeando al propietario del lugar junto a miembros de su familia y el escándalo derivó en su dimisión.

# La  Justicia provincial dijo hace más de un año que Alfredo Menem debe asumir como concejal número 15, pero una parte del cuerpo deliberativo encontró mil estrategias para evitar que asuma y de esa manera el Concejo está incompleto en su conformación. El día que Menem le inicie acciones legales al Estado por los sueldos adeudados, los riojanos deberemos pagar una cifra millonaria.

# Durante varios meses el recinto deliberativo estuvo tomado porqué los concejales no se ponían de acuerdo en la designación de los secretarios deliberativos posteriores a la salida del ex vice intendente Felipe Álvarez, y entonces, un grupo de empleados se apoderó del lugar como una forma de respaldo a uno de los sectores.

La realidad política del Concejo Deliberante de la Capital quizás sea la punta del ovillo para empezar a entender la profunda crisis que vive este organismo de la democracia.

Larraín fue elegido por una de las numerosas colectoras que apoyaron a Alberto Paredes Urquiza para llegar a la intendencia, pero cuando el Jefe comunal se distanció del oficialismo provincial el edil se transformó en oposición a la gestión municipal. Mientras que Cejas llegó de la mano del ambientalismo y “Fuerza Cívica Riojana”, pero a poco de asumir se convirtió en uno de los votos seguros con los que cuenta el Palacio municipal en cada discusión.

En ese marco, la destitución o renuncia de cualquiera de ellos cambiaría la realidad del cuerpo deliberativo, que hoy se encuentra en un extraño juego de suma cero, donde ni oficialistas ni opositores pueden avanzar mucho más allá de vetos y presiones por ordenanzas que no terminan de cambiarle la vida a los 200 mil riojanos que viven en el Departamento.

A esta altura de la polémica hay una mayoría de ediles que quieren la salida de Cejas del cuerpo, eso quedó claro cuando el concejal radical Sebastián Cutrona se solidarizó en las redes sociales con Larraín y varios de sus pares acompañaron su posteo.  Por ahora, no está claro que esa mayoría termine de inclinar la balanza.

Mientras tanto desde el Ejecutivo municipal dicen que serán prescindentes de la discusión y que no harán nada para salvar a “su concejal”. Sin embargo, los funcionarios paredistas reconocen que si Cejas deja el cuerpo ingresaría la dirigente Karina Tejada -lejana de "Encuentro por La Rioja"- y entonces quedarían complicados en el juego político de cada sesión.

El paredismo se ilusiona con la destitución de ambos concejales o con la posibilidad de que el tiempo determine el famoso efecto del hecho consumado y que nadie sea destituido.

Hay un punto que no se debe pasar por alto, en las acusaciones cruzadas de agresión que ambos concejales realizan,  coinciden en algo: el resto del cuerpo fue testigo de lo que ocurrió. Si ello es así, los ediles no pueden evitar tomar postura.

Más allá de Cejas y Larraín la sociedad riojana necesita un gesto concreto de su clase política, una señal de que no todo es lo mismo y que algunas acciones tienen consecuencias.

La crisis de representación de la política riojana se construyó sobre la base de la distancia de sus representantes con la comunidad, y solamente se solucionará con acciones políticas que no dejen dudas sobre qué tipo de funcionamiento del sistema democrático queremos tener.

Concejales que llegan por un espacio y se cambian de bando, peleas públicas, grabaciones de ofrecimientos de dinero y varios meses sin sesionar los vienen definiendo. El cuerpo tiene la posibilidad de mostrar otra imagen, la sociedad los tiene entre ceja y ceja.  

 


La aplicación de la Ley de Lemas como sistema político puede solucionar la interna del peronismo, pero también la de la oposición. 


 

¿Lemas?
Desde hace varias semanas un tema se viene instalando en el debate político provincial: regresar o no a la Ley de Lemas como sistema electoral.

En los últimos días dos hechos fueron en ese sentido: el presidente del bloque de legisladores Justicialistas, Hugo Páez, consideró que esa opción podría ser la solución al conflicto de la interna del peronismo y el diputado Jorge Salomón fue más allá y presentó en la última sesión un proyecto de ley para que modifique el sistema electoral provincial incorporando la propuesta de la Ley de Lemas para los cargos de Gobernador y Vice.

La duda del peronismo sigue siendo la misma de los días posteriores al mazazo que les asestó la Corte Suprema de Justicia: cómo resolver la interna, encolumnarse detrás de un/a candidat@ y dejar la menor cantidad de heridos posibles.

Quienes impulsan aplicar la Ley de Lemas sostienen que ese sistema electoral resuelve los inconvenientes. “Nadie tiene el consenso que tenía Casas para postularse, entonces todos se presentan en la elección y no hay necesidad de una interna, todos suman votos para el mismo Lema del peronismo y además deja abierta la posibilidad para que dirigentes como Paredes Urquiza, si quieren, se presenten dentro del peronismo”, dicen en la Casa de las Leyes algunos de los que miran con buenos ojos esta idea.

Sin embargo, los que se oponen marcan un dato no menor: “La Ley de Lemas le soluciona la interna a la oposición también, porque Paredes Urquiza y Julio Martínez se presentan los dos bajo el mismo Lema y entonces no hay división del voto de la oposición, entonces solucionamos el problema nuestro pero también el de ellos y las chances de perder crecen”. Éso aseguran en la Casa de Gobierno, en donde varios dirigentes de peso miran con mucho recelo la propuesta de los legisladores.

Lo cierto es que por ahora el peronismo no resolvió su interna, mientras ello no ocurra sobre la mesa seguirán surgiendo nombres, estrategias políticas y especulaciones. Cuando el Justicialismo no tiene claro quién será su líder navega en una incertidumbre que no tiene un destino final preciso.

Un retroceso peligroso
El fallo del Tribunal en la denominada periodísticamente "Mega Causa II" dejó siete absoluciones y un mensaje muy preocupante en la lucha por Memoria, Verdad y Justicia que llevan adelante los organismos de Derechos Humanos de la Provincia desde hace más de cuatro décadas.

“Es lamentable lo que pasó, porque se vuelve para atrás en el proceso de Memoria, Verdad y Justicia. Se aplicó la teoría de que los subalternos estaban cumpliendo órdenes que creían eran legales y en otros casos fueron absueltos por el beneficio de la duda, aunque había muchísima prueba. El fallo tiene que ver con el clima de época y que este Gobierno nacional no apoyó las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, ya que desde el propio Gobierno se cuestionó la cantidad de desaparecidos”, sentenció la abogada querellante Adriana Mercado Luna.

Aunque todavía no se conocen los fundamentos del fallo y ya se confirmó que habrá apelación por parte de los querellantes, genera temor entre los abogados representantes de las víctimas que la idea de la obediencia debida vuelva a instalarse como un criterio judicial válido y que este caso siente un peligroso precedente.

En pocas semanas comenzará en La Rioja la causa contra el ex Jefe del Ejército durante el kirchnerismo César Milani, y aunque todas las causas que implican delitos de Lesa Humanidad tienen una gravedad incuestionable, la situación de Milani implicará una repercusión social, mediática y política mucho mayor.

El antecedente de la Mega causa preocupa, porqué como sociedad habíamos avanzando hacia la certeza de las responsabilidades de superiores y subalternos. Nunca Más.  

  

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