La columna de Mattias Meragelman | 15 de SEPTIEMBRE de 2019 | 07:09

Vivir de la política

El cierre de listas expuso un nivel de participación que impacta y al mismo tiempo expresa una sociedad que ve en los recursos del Estado su principal fuente de financiamiento. La cantidad de candidat@s a concejales son en esta nota sólo una excusa para pensarnos como sistema económico.

El fin de semana pasado el mundo político asistía al cierre de listas con la expectativa de conocer qué nueva traición o reconciliación traía aparejada la presentación de las diferentes expresiones electorales que buscarán quedarse con el voto de l@s riojan@s el próximo 27 de octubre.

Sin embargo, con el correr de las horas otro dato se apoderaba de los comentarios de las mesas de café, las redes sociales o las reuniones familiares: la cantidad de postulantes.

Aunque todavía restan conocer las definiciones finales sobre impugnaciones y renuncias, el número de ciudadan@s que se anotaron ya marca una señal de la realidad que vivimos.

Por tomar un ejemplo, en el estamento concejales de la Capital se anotaron más de 60 listas. Esa cifra debe ser multiplicada por 15 candidatos a titulares más 8 suplentes, lo que implica que más de 1.500 personas estarán presentes en los cuartos oscuros con la intención de integrar el Concejo Deliberante, casi el 1% de l@s capitalin@s quiere ser electo concejal en el próximo comicio.

En este sentido, está claro que la mayoría de l@s dirigentes que se anotaron para participar en esta contienda son conscientes que no tienen chances reales de ser elect@s y que de l@s 1.500 anotad@s solamente 15 ocuparán una banca desde finales de este año.

Entonces qué buscan tantos candidat@s.  

Una gran parte de ell@s intentan obtener la mayor cantidad de sufragios posibles para poder sentarse en la mesa de negociación posterior a las elecciones con el próximo Gobernador/a, intendente/a o diputado/a y decirle: “Yo tengo tantos miles de votos”. Luego, con ese respaldo político/electoral negociar algún espacio dentro del próximo esquema de Gobierno.

Ese razonamiento no se aplica a quienes ocupan los últimos lugares suplentes y fueron convocad@s para completar listas, ni tampoco a quienes llevan años de militancia en diferentes ámbitos de las problemáticas de la ciudad y seguirán trabajando en los barrios más allá del resultado. Pero cuesta creer que 1.500 personas sintieron de golpe la necesidad de aportar a la comunidad desde una banca deliberativa. 

En este sentido, es interesante observar las propuestas de quienes buscan llegar al recinto “Centenario Santo Tomás Moro”: son casi todas iguales. Inclusive, las pocas que sorprenden son iniciativas que no están dentro del ámbito de competencia del cuerpo deliberativo.

Sin embargo, el razonamiento podría ir más allá y dejar de lado a l@s 1.500 candidat@s a concejales de la Capital. Y preguntarnos: ¿Quién vive en La Rioja fuera de los aportes estatales?

En la semana que pasó la Unión de Industrias Riojanas (UNIR) se reunió con el candidato a presidente del “Frente de Todos” Alberto Fernández y le planteó la necesidad de que el Norte argentino, con La Rioja incluida, tenga el beneficio de una política impositiva diferenciada por parte del Estado nacional.

El pedido es lógico y necesario: las condiciones económicas para producir a 1.200 kilómetros del puerto y  principal centro urbano del país no son las mismas que tienen las empresas radicadas en el Gran Buenos Aires. Ahora, deberá quedar claro que el desarrollo industrial de la Provincia depende de que el Estado nacional nos otorgue beneficios impositivos.

O como no pensar en la cantidad de oportunidades en las cuales las principales empresas riojanas debieron pedir el aporte de los Repro, es decir que el Gobierno nacional les pague parte de los salarios a sus trabajadores.

Y sin dejar de mencionar que los medios de comunicación en los cuales trabajamos la mayoría de l@s periodistas riojan@s (quien esto escribe incluido) no sobrevivirían sin la existencia de la pauta oficial.

¿Cuántas empresas constructoras habría en La Rioja si el Estado no realizara obra pública? Esta pregunta se respondió esta semana con los cientos de trabajadores de la UOCRA reclamando en las calles por la falta de empleo que viven ante la ausencia de obras financiadas con recursos públicos.

Y así el recorrido podría seguir con cada uno de los principales sectores de la economía riojana.

Solamente por poner un dato: los trabajadores vinculados al ámbito público duplican al privado. El Estado riojano abona cerca de 70 mil haberes, entre salarios, programas sociales y beneficios de otro tipo. Mientras que el empleo privado en nuestra Provincia oscila entre los 30 y 35 mil trabajadores registrados dependiendo de la gravedad de la crisis económica.  

Hace unos años el pensador español Fernando Savater dijo: “En la democracia políticos somos todos”. Aunque la frase incluye el riesgo de diluir responsabilidades, al mismo tiempo nos provoca en la necesidad de entender que la casta dirigencial es una parte del problema, la otra somos nosotros.

Es sencillo hoy criticar a una gran parte de la dirigencia que vive las candidaturas como una forma de trabajo, que no piensa en el bien colectivo ni cree en políticas públicas para mejorar la calidad de vida del conjunto de nuestros comprovincianos.

También son responsables porque las acciones que implementaron en la función pública no potenciaron el desarrollo del sector privado de la economía y con el paso del tiempo se fortaleció el ámbito público. 

Sin embargo, es necesario pensar un poco más allá de nuestro malestar con las incongruencias, incapacidades y errores de nuestra clase dirigente para poder intentar comprender mejor lo que nos pasa y recién allí estar en condiciones de buscar un cambio.

A lo mejor el título de este comentario debería ser: de los recursos del Estado vivimos todos. 

 

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