La columna de Mattias Meragelman | 20 de OCTUBRE de 2019 | 07:10

Estamos ganando

Tod@s creen que dentro de una semana estarán festejando, pero dentro de siete días la realidad de los votos se impondrá sobre las especulaciones. 

La revista "Gente" hizo famosa la frase "Estamos ganando". La referencia aparecía como volanta en todas las notas sobre la Guerra de Malvinas y se impuso definitivamente en el imaginario colectivo con la tapa del 6 de mayo de 1982, contando un supuesto triunfo de los soldados argentinos en aquellas tierras heladas.

La mentira mediática quedaría en evidencia cuando la derrota se impuso un mes después. Entonces a la debacle militar y el dolor de las pérdidas humanas, se sumaría el desconcierto por un resultado que la sociedad no vio venir.

Este proceso fue muy bien explicado por la semióloga Lucrecia Escudero, quien detalló el rol de los medios y del Gobierno militar en ese proceso informativo y político. Qué pasaba socialmente cuando una mentira colectiva caía de un día para el otro como ocurrió con Malvinas, se preguntaba la autora.   

Haciendo todas las salvedades del caso y teniendo en claro que vivimos en democracia, esta referencia histórica bien podría aplicarse al clima interno de los tres principales búnker de campaña de cara a las elecciones provinciales que ocurrirán dentro de una semana.

Tod@s están convencidos que ganan, tod@s muestran argumentos y números para sostener su ilusión.

En el oficialismo aseguran que las encuestas vienen confirmando la misma tendencia de las últimas semanas. El informe final que les presentó la encuestadora IOPSS destaca que "no se observa tendencia al corte de boleta" y que Ricardo Quintela estaría por encima del 45% de los votos, en un fenómeno de arrastre de la boleta larga donde Alberto Fernández se impondría para la presidencia y Teresita Madera en la intendencia de Capital.  

De la mano de esos datos, en el peronismo creen que la elección marcará un triunfo amplio en todo el territorio provincial, con la Capital como uno de sus principales bastiones.

Sin embargo, en el peronismo reconocen que existe un problema: el temor a la traición de algunos dirigentes. Sobre ese punto trabajaron mucho y en ese marco la semana que pasó dejó dos hechos para destacar.

El miércoles el gobernador Sergio Casas convocó al gabinete ampliado en el Salón Blanco de Casa de Gobierno, los obligó a dejar los celulares antes de ingresar al evento y bajó un mensaje fuerte: "Veo a muchos especular y no trabajar para la fórmula".

Aunque nadie lo dijo, entre much@s dirigentes el malestar es que el casismo se puso a militar plenamente para la candidatura a gobernadora de Florencia López por una línea que se había bajado desde la propia Casa de las Tejas. Ahora temen que en la próxima gestión -si el quintelismo gana- no haya espacio para ell@s.

Fue por eso que en la reunión Casas sostuvo que habrá contención para toda la dirigencia y en el mismo sentido se expresó la candidata a diputada nacional suplente y referente del quintelismo, Luz Santangelo Carrizo.

"Ricardo dijo muchas veces que va a trabajar con todo el peronismo, tiene su gente de confianza pero se necesita de tod@s para gobernar. Ricardo ya dijo que el quintelismo ya no existe, existe el Justicialismo", afirmó la dirigente y candidata a diputada nacional.

En cada visita al interior el postulante del oficialismo intenta compartir la misma cantidad de tiempo con cada uno de los espacios políticos, buscando que nadie crea que existe un favorit@ en el armado del aparato.

La realidad es que el peronismo entiende que habrá "travesuras menores" en algunos departamentos del interior provincial, pero que el aparato se impondrá el 27 de octubre, con triunfos de Quintela en la Provincia y Teresita Madera en la Capital.   

En el bederismo el clima es similar al oficialismo, pero opuesto en el resultado.

Internamente aseguran que los números que ellos manejan marcan un triunfo del actual diputado nacional en el estamento Gobernador y destacan que varias colectoras del oficialismo en Capital ya se pasaron públicamente a trabajar para ellos.

El discurso de las últimas horas apuntó a instalar una renovación de la dirigencia y es por eso que Beder Herrera planteó que en caso de ganar echará a tod@s los funcionari@s.

Las mediciones que manejan en el espacio del ex gobernador son opuestas a la del oficialismo. Observan un triunfo de Beder Herrera en la Provincia, victoria que se construiría más desde el interior que desde la Capital.

Sin embargo, también sostienen que en sus encuestas Alberto Paredes Urquiza está por encima de los otros postulantes para buscar la reelección en el Palacio municipal Juan Ramírez de Velasco.

Mientras tanto, en el radicalismo construyen su ilusión desde la lógica matemática: el voto peronista se divide, el de ellos no. Y le suman el impacto de la polarización de la elección presidencial. 

La razón de la esperanza de “Juntos por La Rioja” es que en su boleta no habrá cortes, es decir que el escenario nacional los arrastrará y que en todos los estamentos obtendrán resultados similares.

“Hace varias elecciones que no bajamos en el total provincial del 30%, reteniendo lo propio y sumando un poco más por la polarización de la elección presidencial, podemos ganar. Cada voto que suma Beder Herrera se lo saca a Quintela, no a nosotros”, especulan.

Ese mismo razonamiento matemático se extiende a la Capital.

Inclusive, en el círculo más cerrado del poder de “Cambiemos”, analizan que hay muchas más chances de un triunfo de Inés Brizuela y Doria en la Capital de la mano de la presencia de tres candidatos a intendentes peronistas que se dividirán los sufragios.

Entre los boinas blancas y sus aliados entienden que el presidente Macri podría crecer un poco en la intención de voto en relación a las PASO. Para ellos las Primarias habrían funcionado como una primera vuelta y este 27 de octubre aparecería un "voto útil" de quienes rechazan al peronismo y ese fenómeno les permitiría captar votantes de Roberto Lavagna, José Luis Espert o Juan José Gómez Centurión.

Está claro que ninguno de los sectores en pugna podría reconocer públicamente que está perdiendo, porque tendría un impacto negativo en las chances de los comicios de la próxima semana.

Sin embargo, el problema es que puertas adentro está repitiendo lo mismo que nos dicen a los periodistas. El discurso de triunfo no es solamente una operación de prensa, es un convencimiento interno.

Varias décadas antes de la Guerra de Malvinas se planteó la idea del diario de Yrigoyen. Ese mito instalado por los golpistas de 1930 sostenía que al presidente constitucional se le imprimía un diario exclusivo para él, lleno de buenas noticias que evitaban contar la realidad de la Argentina posterior a la crisis de 1929.

Dentro de una semana, cuando las primeras estrellas de la noche aparezcan, algun@s se darán cuenta que hace un par de semanas están creyendo en una realidad que no existe. 

Sancor Seguros

Internet para todos
Osunlar
Apos