Opinión | 04 de OCTUBRE de 2015 | 19:10

La violencia de género no admite interpretaciones políticas

Los medios de comunicación tenemos la responsabilidad de generar buenas prácticas de comunicación con perspectiva de género. No se trata de una moda, se trata de una descontrucción històrica para implementar el ejercicio igualiario de derechos. Peli Mercado, Romina Ríos y la docente agredida por Oscar Morenos somos todxs. 

Las prácticas discriminatorias a través de chistes,  canciones y comentarios, que suelen aparecer en los medios de comunicación, son el reflejo del comportamiento de una sociedad que construye sus modelos también con el lenguaje.Y aunque el lenguaje parece ser una cuestión menor en la comunicación, es lo más importante. Cuenta y describe desde que lugar se habla o se escribe y si los estereotipos aparecen.

El ejemplo más claro, y que merece repudio,  fue el de la semana pasada cuando se conoció la violencia mediática y simbólica ejercida por el conductor Oscar Moreno.  Con al ánimo de la búsqueda de la verdad - creyendo a lo mejor que los medios somos el cuarto poder-  incurrió en la peor de las metodologías para tratar a una docente,  una mujer.  

Moreno, como no pudo evacuar sus dudas ante un problemática social, en lugar de evaluar alguna alternativa para llegar a la información, la redujo a la docente un objeto y relativizó su idoneidad a su vida sexual. “seguro sos una mal atendida, ni novio debe tener”.  Traducido al lenguaje machista: el hombre es el centro de todas las cosas y ejerce el poder desde el lugar que sea, más aún con un medio de comunicación.

Moreno no advirtió o a lo mejor no leyó que en nuestro país la legislación sobre violencia de género que va desde la muerte de mujeres hasta discursos estereotipados y machistas avanzó. Y hay una serie de regulaciones establecidas en la Ley Integral para Erradicar la Violencia contra las mujeres y que tiene su correlato en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Cuando hablamos de violencia simbólica  decimos que son patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos  que transmiten dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad. Y la violencia mediática es reproducir modelos discriminatorios en este sentido.

Por lo tanto, los que trabajamos en los medios de comunicación, no debemos manejar el lenguaje con cierto voluntarismo, estamos obligados a tener buenas prácticas de igualdad, equidad y buen ejercicio de la ciudadanía porque somos parte de la sociedad y construimos sentidos.

El abordaje de la perspectiva de género debe ser desde es un abordaje transversal que va desde la normativa hasta el cambio del lenguaje que permita el ejercicio pleno de derechos para la construcción de una democracia más igualitaria y participativa. Porque a pesar de las normas internacionales, nacionales y locales, la realidad marca otra cosa.

Por ello la importancia que actúen los organismos que correspondan que la ley marca y que la docente reciba la rectificación correspondiente y no relativizar un hecho que fue concreto a cuestiones políticas. En todo caso la perspectiva de género es política.  Una reflexión es para los medios y no queda fuera la reflexión que debe hacer la sociedad cuando ratificamos discursos anclados en la permanente discriminación.

La opinión de mujeres políticas y organismos estatales, salvo el INADI, bien gracias.

 

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