La Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) publicó un informe en el que señala que entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular o malo. El estado de las rutas en el país es “la consecuencia directa de una decisión política deliberada: vaciar al Estado de su capacidad vial, paralizar el mantenimiento y degradar una función estratégica que sostiene la seguridad, la producción y la integración territorial del país”, expresa el informe.
FEVEPINA afirma que “desde diciembre de 2023, la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) atraviesa el proceso de desmantelamiento institucional más profundo desde su creación” con el vaciamiento del organismo con “expulsión de personal técnico altamente calificado, congelamiento salarial, retiro voluntario forzado y asfixia presupuestaria sistemática”. “Más de 800 trabajadores especializados ya fueron expulsados del organismo y se proyecta la salida de otros 900” aseguran y menciona el ajuste presupuestario para el 2026 con “una caída real cercana al 75% respecto de 2023, a lo que se suma una subejecución superior al 50% durante 2024 y 2025” y la falta de ejecución de los fondos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos, creado para financiar rutas, pese a que la recaudación existe y los usuarios siguen pagando.
Entre el 65% y el 70% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo. Y el mantenimiento preventivo fue abandonado y reemplazado por bacheos precarios que solo “administran el riesgo” hasta el próximo accidente. La velocidad media cae, los costos logísticos se disparan, la competitividad regional se erosiona y la siniestralidad vial aumenta. Las muertes en rutas no son estadísticas inevitables: son muertes evitables, resultado directo de decisiones políticas.
“Desmantelar la DNV implica más muertes, más desigualdad territorial y mayor dependencia de esquemas concesionados sin control público. La discusión no es peaje sí o no, ni obra pública sí o no: la discusión es si el Estado cumple o abdica de una de sus funciones esenciales. Las rutas no colapsaron por azar. Están siendo abandonadas. Y ese abandono tiene responsables políticos concretos”.
El estado actual de la red vial nacional según el informe:
- Tramos y Secciones en estado malo y regular en las diferentes rutas de todas las provincias del país, aproximadamente en un 60% a 70%, situación que genera altos costos de operación vehicular a los usuarios.
- Secciones altamente congestionadas con bajo ISP: (Índice de Servicialidad Presente) que evidencian una baja calidad de circulación de este flujo vehicular en detrimento de la capacidad y del nivel de servicio (NS) de los tramos afectados.
- Falta de fluidez en la circulación: genera altos costos de operación de recorrido y de tiempo de viaje, a la vez que un reducido grado de confort para los usuarios y un aumento del índice de siniestralidad del camino.
- Tramos que se emplazan en zonas urbanas: el tránsito pesado que circula por el corredor colabora al deterioro prematuro de la calzada principal.
- Baja calidad de circulación del flujo vehicular en detrimento de la capacidad y nivel de servicio: genera altos costos de operación y tiempo de viaje, reducido grado de confort para los usuarios y aumento de la siniestralidad del camino.
- Velocidad media de circulación reducida: (60 km/h), el tránsito pesado que circula por la misma colabora al deterioro prematuro de la calzada principal.
- Banquinas pavimentadas y carencia de control de accesos: los giros se realizan de manera anárquica, aumentando así la potencialidad de ocurrencia de accidentes.
- Ausencia de eficiente Valorización de la red: faltan mediciones de gestión de la red, combinadas éstas con el estado en que se recibe y se entrega el patrimonio vial.
- Las infraestructuras viales desempeñan un papel determinante en la mejora de la seguridad vial ya que su implementación supone la prevención de siniestros de tránsito o al menos, la minimización de sus efectos, especialmente en lo que concierne a la vida y a la salud de las personas.

