Durante el período 2019–2024 se notificaron en Argentina 143.803 casos confirmados de sífilis a través del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, con un ascenso sostenido a lo largo del período, interrumpido temporalmente en los años 2020 y 2021, en coincidencia con la pandemia por COVID-19. La información fue publicada en el Boletín Epidemiológico Nacional N°782 del Ministerio de Salud de la Nación.
La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Su transmisión ocurre principalmente por contacto directo con lesiones infecciosas durante relaciones sexuales sin protección —anales, vaginales u orales— y, en menor medida, por vía transplacentaria o transfusión sanguínea. La enfermedad evoluciona por estadios clínicos (primaria, secundaria, latente y terciaria), y presenta alta transmisibilidad en sus fases iniciales.
En los últimos años se ha registrado un incremento sostenido en las tasas de notificación de sífilis en la población general en Argentina. especialmente entre adolescentes y personas jóvenes.
La tasa nacional de notificación pasó de 56,1 casos cada 100.000 habitantes en 2019 a 93 en 2024, lo que representa un incremento del 65,8% en ese período. Luego del descenso registrado en 2020 (23,3) y 2021 (26,5), en 2022 se observó una reversión de la tendencia con un incremento de la tasa a 57,6, superior a los valores previos a la pandemia. Esta tendencia se acentuó en los años subsiguientes, con una tasa de 69,2 en 2023 y 93 en 2024, el valor más alto del período.
Datos del 2025
Según la información oficial, durante las 44 semanas epidemiológicas de 2025, se notificaron al Sistema Nacional de Vigilancia un total de 36.702 casos de sífilis en población general, lo que representa un incremento del 20,5 % respecto del mismo período de 2024 (n=30.445). La región Sur presenta la mayor variación relativa en las tasas, con un crecimiento del 32 %, seguida por la región Cuyo (24 %) y NOA (20%) y Centro. Por su parte, el NEA presentó una variación menor, con un aumento del 6 % respecto del año anterior.
En el análisis por jurisdicción, se destacan Neuquén (110 %), Entre Ríos (72 %), y Tierra del Fuego (57 %) como las provincias con mayor aumento porcentual interanual en sus tasas. En contraste, se observan descensos relevantes en Formosa (42 %), San Luis (18 %), La Pampa (14 %), y Santa Fe (2%), aunque en general se trata de jurisdicciones con menor volumen absoluto de casos. Cabe señalar que los datos correspondientes a 2025 son preliminares y podrían modificarse conforme avancen los procesos de carga, validación y consolidación de información en el sistema nacional.
Personas jóvenes con predominio de mujeres
La mayor carga de enfermedad se concentró en personas de entre 15 a 39 años representando un 76% del total de casos (n=27.910). En el rango etario donde se observaron las tasas más elevadas del período analizado corresponden al grupo de 20 a 24 años con 228,2 casos cada 100.000 habitantes y en el de 25 a 29 años con 207,7. En ambos grupos, las tasas fueron considerablemente más altas en mujeres (287,9 y 243,1 respectivamente) que en varones (170,9 y 173,2).
En segundo lugar, el grupo de 30 a 34 años presentó también una carga elevada con una tasa general de 146,7 por 100.000 habitantes, seguido por el grupo de 15 a 19 años con una tasa general de 108,2 por 100.000 habitantes. A partir de los 35 años se observa una disminución progresiva tanto en casos como en tasas, patrón que resulta más marcado en mujeres.
A partir de los 40 años, se registró un descenso progresivo en las tasas de notificación, patrón que fue más marcado en mujeres. Por ejemplo, en el grupo de 40 a 44 años, la tasa fue de 87,4 en mujeres y 77,9 en varones, mientras que en el grupo de 45 a 49, las tasas descendieron a 65,4 y 62,1, respectivamente.
Esta tendencia se invierte a partir del grupo de 50 a 54 años, donde las tasas comienzan a ser mayores en varones. Por ejemplo, en el grupo 55 a 59 años, los varones alcanzan una tasa de 57,7, superando a las mujeres (41,7). Esta diferencia se acentúa en los grupos de mayor edad: en 65 a 69 años, la tasa en varones (30,0) duplica la observada en mujeres (12,8), mientras que, en los mayores de 80 años, las tasas son de 9,7 y 2,9, respectivamente.
Este patrón etario y por sexo sugiere una alta exposición o detección en mujeres jóvenes, seguido de una inversión del perfil en adultos mayores, donde las tasas masculinas superan a las femeninas. Estas diferencias deben interpretarse considerandos variables como el acceso al sistema de salud, el tipo de diagnóstico y los comportamientos asociados al riesgo de infección según grupo etario.


