
El Senado enfrenta un debate de alto voltaje político y económico: desde este martes, las dietas de los legisladores quedaron formalmente descongeladas, lo que abre la puerta a un salto de casi 100% en sus ingresos, de $4,5 millones a $9 millones mensuales a partir de mayo. La vicepresidenta Villarruel busca frenar el incremento, pero el descongelamiento automático ya está en marcha. El reloj corre: los legisladores en abril deben decidir si aceptan la suba o la postergan.
El incremento automático se activó porque la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien en enero había extendido el congelamiento por decreto, no logró consenso para prorrogarlo nuevamente. Según confirmaron fuentes parlamentarias a la Agencia Noticias Argentinas (ANA), el tema será puesto sobre la mesa en la próxima reunión de Labor Parlamentaria, aunque con un panorama complejo: varios bloques ven con reticencia aprobar una suba millonaria en medio de la crisis económica.
El intento fallido de Villarruel y la pulseada interna
La titular del Senado ya había intentado tratar el tema en diciembre, durante la sesión en la que se expulsó al senador Edgardo Kueider, pero la discusión quedó opacada por el escándalo político. Ahora, con el tema nuevamente en agenda, Villarruel insiste en congelar las dietas todo 2025 y consolidar el «desenganche paritario» (que desvincula los aumentos de los legisladores de los del resto del Estado), aprobado en su momento sin debate y a mano alzada.
Sin embargo, no todos en el Senado están de acuerdo. Algunos legisladores, incluso dentro de su propio espacio, presionan para que se aplique el aumento, argumentando que la inflación licuó sus ingresos.
En este mismo orden, el Senado tiene tiempo hasta la tercera semana de abril para definir si interviene o deja que el aumento se concrete. Si no hay cambios, en mayo los senadores cobrarán el doble de lo que perciben hoy, en un contexto donde el salario mínimo ronda los $400.000 y el poder adquisitivo de los argentinos sigue en caída.
¿Qué pasará? Todo indica que la decisión dependerá de la presión política y mediática. Con el debate por los nuevos jueces de la Corte Suprema acaparando la atención, algunos senadores podrían preferir evitar el costo de aprobar un aumento millonario en silencio. Pero si no actúan, el incremento *llegará por default*.