
Los nacimientos se redujeron un 36% en apenas siete años. En paralelo hubo un aumento de la oferta, impulsado por una ley de 2014, que permitió avanzar en la cobertura. Según un cálculo de Unicef, en 2026 las vacantes actuales alcanzarían para todos los niños de 3, 4 y 5 años.
En Argentina el 91% de los chicos de 4 años asisten al jardín de infantes, según los últimos datos oficiales. Hace diez años, asistía el 83%: desde 2014 se sumaron 100.000 alumnos. El incremento de la cobertura se vio acompañado de una reducción de las brechas de asistencia por nivel socioeconómico y por provincia. Estos avances forman parte del balance de 10 años de obligatoriedad de la sala de 4, establecida por ley en 2014.
Las leyes, las políticas y la inversión nacional y provincial fueron fundamentales para aumentar la cobertura del jardín de infantes en la última década, sobre todo en las salas de 4 y 3 años (la de 5 ya estaba casi universalizada). Sin embargo, la demografía también tuvo un papel clave. La caída de la tasa de natalidad, sobre todo a partir de 2016, implicó un descenso en la demanda de vacantes.
Mientras que en 2014 hubo 777 mil nacimientos, en 2022 se registraron 495 mil: un 36% menos. En los últimos 10 años, la cantidad de chicos en sala de 5 disminuyó un 8%, pero la tasa de asistencia –el porcentaje de niños de esa edad que están escolarizados– se mantuvo estable en el 98% (o sea que hay un 2% que aún no asiste).
La caída de los nacimientos en Argentina implica que en 2026 el sistema educativo podría ofrecer vacantes para todos los niños de 3, 4 y 5 años, sin necesidad de aumentar la inversión, sino apenas manteniendo la misma cantidad de vacantes que en 2023, estima el informe 10 años de la obligatoriedad de la sala de 4 en Argentina, publicado esta semana por Unicef. Para lograr esa meta, es necesario un trabajo de análisis para “reestructurar” y “relocalizar” la oferta educativa, y así asignar los recursos y los cargos docentes a las salas y jardines donde sean necesarios. Varias provincias ya están haciendo esos movimientos de “reorganización”.
El informe de Unicef, enfocado en los avances y desafíos en la cobertura del nivel inicial, fue elaborado por Leandro Bottinelli, coordinado por Yamila Sánchez y dirigido por Cora Steinberg. Los autores lo presentaron, junto con un grupo de especialistas y de funcionarios de nivel inicial de la Nación y las provincias, en una jornada coorganizada con el BID que abarcó temas como las políticas provinciales de expansión de la cobertura, la cuestión de la calidad educativa en la primera infancia y la articulación entre servicios de educación y espacios de cuidado.
“El documento presenta una estimación alentadora: señala que, según las proyecciones de natalidad, con solo mantener el volumen global de 1,56 millones de vacantes del jardín de infantes de 2023 bastaría para poder ofrecer una vacante a cada uno de los niños que tendrán 3, 4 o 5 años en 2026″, afirmó Cora Steinberg, especialista de Educación de Unicef Argentina.
“En el actual contexto, se requiere estudiar y diagnosticar con precisión las necesidades de reestructuración o relocalización de los recursos disponibles y acercar la oferta a aquellos territorios y grupos sociales en los que aún se registran déficits en la asistencia al jardín de infantes, para que ningún niño quede atrás”, dijo Steinberg a Infobae.
La especialista de Unicef enfatizó la necesidad de una mirada integral sobre la primera infancia: “El avance progresivo de los sistemas de información nominalizados posibilitará a las áreas de planificación tener mejor información para esta tarea. Invertir en estos procesos de planificación en articulación con los otros sectores de gobierno, como Desarrollo Social y Salud –que atienden a niñas y niños pequeños en distintos servicios y espacios de cuidado–, es clave para garantizar el derecho al desarrollo integral de las infancias”.
10 años de sala de 4 obligatoria
¿Cuál es el saldo de 10 años de obligatoriedad de la sala de 4? Los datos muestran que la sanción de la Ley Nº 27.045 favoreció un aumento de la matrícula, aunque la tasa de asistencia ya superaba el 80%. La normativa nacional, que obligó al Estado a ampliar la oferta, permitió avanzar con la inclusión del “núcleo duro” de estudiantes que seguían fuera del sistema, según explicó Leandro Bottinelli al presentar el documento.
“La sanción de normativas redunda en la incorporación de los sectores más relegados o difíciles de alcanzar como, por ejemplo, la población rural o de menores ingresos”, indica el informe de Unicef. Además de la ley nacional, 16 provincias tienen sus propias normas referidas a las salas de nivel inicial, algunas previas y otras posteriores a 2014.
Fuente: INFOBAE