El mapa de la vitivinicultura argentina entra en una nueva etapa. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) aprobó un nuevo Digesto Normativo que unifica y actualiza toda la legislación del sector. La medida, formalizada por la Resolución 37/2025 y publicada en el Boletín Oficial, comenzará a regir el 1° de enero de 2026, y será obligatoria para bodegas, viñedos, laboratorios, fraccionadoras, exportadores e importadores en todo el país.
El texto consolida décadas de normativa dispersa y establece, según se conoció, un sistema de control moderno, basado en riesgos y gestión digital de trámites, en línea con los estándares internacionales y con las políticas de modernización y desregulación del Gobierno Nacional, impulsadas por el presidente Javier Milei.
Ante este nuevo escenario, La Rioja prepara una respuesta institucional de fondo. El Ministerio de Producción y Ambiente, a cargo de Ernesto Pérez, confirmó este jueves, que se trabaja en la creación de un Instituto Provincial de Vitivinicultura, que será establecido por ley mediante un proyecto que ingresaría a la Cámara de Diputados provincial antes de fin de año.
El nuevo organismo que podría tener un carácter mixto, con participación pública y privada, buscará proteger el prestigio internacional y la identidad de los vinos riojanos, en un contexto de creciente liberalización nacional. “La Rioja ha construido, durante décadas, un nombre propio en la vitivinicultura argentina. Nuestros vinos son embajadores de la provincia en el mundo, y debemos garantizar que sigan siendo sinónimo de calidad y origen”, sostuvo Pérez.
El ministro explicó que el Gobierno provincial abrirá una ronda de consultas con intendentes de los departamentos que contengan producción de vid, bodegas, y exportadores de vinos, para definir el diseño final del Instituto, que se orientará a preservar los estándares de calidad, trazabilidad y certificación que hoy aseguran la confianza de los mercados internacionales.
“La desregulación nacional puede dejar a los productores sin marcos de control sólidos. Por eso, avanzamos en un esquema propio que mantenga la competitividad y la identidad de los vinos riojanos”, agregó. Y agregó: “Defender nuestra producción es defender el trabajo riojano, la historia de nuestras bodegas y el futuro de un sector que genera desarrollo, arraigo y oportunidades”.
