En un contexto de desaceleración inflacionaria a nivel nacional, el mercado de alquileres en la provincia de La Rioja presenta una particularidad: si bien los precios se mantienen relativamente estables en los últimos meses, cada vez son más las familias que encuentran dificultades para acceder a una vivienda debido a la baja capacidad de pago.
Así lo explicó Luciana Porras Luján, referente del sector inmobiliario, en diálogo con Radio La Red, al analizar la situación actual del mercado local. Según indicó, el principal problema no es el aumento de los alquileres sino la brecha entre los valores de las propiedades y los ingresos de gran parte de la población, especialmente de los empleados públicos.
“Los precios hoy están tendiendo a estabilizarse. Si uno compara valores de octubre o noviembre con los actuales, prácticamente son los mismos. Las variaciones en seis meses no superan los 50 mil pesos”, señaló.
Sin embargo, remarcó que el verdadero obstáculo aparece al momento de iniciar un nuevo contrato. Muchas personas, explicó, presentan compromisos financieros previos, como créditos o compras en cuotas, que reducen su capacidad real de pago y dificultan el acceso a un alquiler.
Ante este escenario, se observa un cambio en las decisiones de los inquilinos. Cada vez más personas optan por contratos de menor duración, priorizando compromisos más flexibles. “Hay gente que antes alquilaba por tres años y ahora busca hacerlo por dos, o incluso por un año. Prefieren evaluar su situación económica antes de asumir compromisos más largos”, detalló.
No obstante, la especialista advirtió que los contratos extensos suelen resultar más convenientes en términos económicos, ya que evitan volver a afrontar gastos iniciales como honorarios inmobiliarios, depósito y costos de mudanza.
En cuanto a los valores actuales en la capital riojana, señaló que existen distintas opciones según la zona y las características de la propiedad. En barrios cercanos a la Universidad Nacional de La Rioja o zonas periféricas, los alquileres pueden encontrarse desde 250 mil pesos, mientras que en el microcentro los departamentos parten aproximadamente desde 500 mil o 600 mil pesos.
A pesar de la disponibilidad de propiedades, el número de contratos concretados no es tan alto como en otras provincias. “Hay movimiento y consultas, pero muchos no llegan a cerrar el contrato por la situación salarial, que en La Rioja es particularmente baja”, explicó.
Respecto a los gastos asociados al alquiler, aclaró que los servicios, como luz, gas, expensas o tasas municipales, suelen quedar a cargo del inquilino, mientras que el impuesto inmobiliario provincial corresponde al propietario, ya que es quien figura como titular del inmueble.
Una realidad marcada por los ingresos
Desde el sector inmobiliario sostienen que la oferta de propiedades no es el principal problema en la provincia. La dificultad central radica en la capacidad económica de los inquilinos. En otras provincias los inquilinos eligen entre distintas opciones según su presupuesto. En La Rioja el condicionante principal son los bajos salarios”, concluyó.
De esta manera, el mercado de alquileres riojano muestra un escenario particular: precios relativamente estables, disponibilidad de viviendas, pero con un acceso cada vez más condicionado por la situación económica de los inquilinos.
