En el marco de la preparación para la próxima temporada turística 2025/2026, Radio La Red visitó Miramar de Ansenuza, una de las localidades más emblemáticas del noreste cordobés. Durante la recorrida, el equipo dialogó con la secretaria de Turismo local, Silvina Rieta, quien destacó el buen presente del destino y el crecimiento sostenido que viene experimentando en los últimos años.
Rieta subrayó que Miramar tuvo una de las aperturas de temporada más anticipadas de la provincia de Córdoba. “Aprovechamos estas fechas para realizar la Fiesta Provincial de la Nutria, que es un ícono de Miramar. Además, nuestra apertura de temporada fue de las más tempranas, junto a algunas zonas serranas”, explicó. En ese sentido, remarcó que noviembre fue un mes “muy, muy bueno” gracias a la gran cantidad de eventos realizados en la localidad.
Según detalló, Miramar se consolidó como sede de eventos, especialmente aquellos vinculados al agua, impulsados por la Ruta del Agua y la presencia de la laguna Mar Chiquita. “El sector privado tuvo muy buenos resultados. Hacía muchos años que no teníamos un noviembre con una ocupación tan alta: los fines de semana alcanzamos casi el 75,3 %”, precisó.
El resurgimiento turístico de Miramar tiene un fuerte anclaje en su historia reciente. Entre 1977 y 1984, el avance del agua de la laguna inundó gran parte del pueblo, dejando 37 manzanas bajo el agua, 102 de los 110 hoteles inutilizados y casi 200 viviendas afectadas. “Esto se explica, en primera instancia, por una política pública clara del Estado provincial, que decidió recuperar un destino turístico después de más de 30 años”, señaló Rieta.
Pero también destacó el rol clave de la comunidad local. “Hay algo fundamental que es la resiliencia del pueblo. Hubo gente que se quedó, que apostó nuevamente, que volvió a construir. Incluso algunos se inundaron otra vez en 2003 y, aun así, volvieron a apostar”, afirmó. Ese proceso permitió luego el acompañamiento del Estado con obras estratégicas, como la costanera, el hotel casino o el Hotel Viena, además de una política municipal orientada a reposicionar a Miramar como destino turístico provincial.
En cuanto a la oferta actual, la funcionaria remarcó la diversidad de propuestas, especialmente pensadas para el público joven. “Hoy Miramar tiene noche, casino, una gran oferta gastronómica, chiringuitos sobre la costanera con música en vivo, pubs y actividades nocturnas muy agradables. Durante el día, la playa ofrece opciones como carros a pedal, hidropedales, kayak, parapente, paratrike y mucho más”, enumeró. A esto se suman propuestas organizadas desde el área de Turismo, como senderismo, cicloturismo y astroturismo.
Por otro lado, La Red dialogó con Matías Carpinetto, intendente del Parque Nacional Ansenuza, quien explicó el rol que cumple su gestión en la protección del área. “Gestionamos el manejo del área protegida: recursos humanos, financieros y todas las acciones vinculadas a la conservación”, indicó.
Carpinetto destacó la enorme biodiversidad del parque y de toda la región de Ansenuza, especialmente en aves. “El Parque Nacional Ansenuza protege el 85 % de todas las aves de Córdoba, el 36 % de las aves del país y el 66 % de las aves migratorias y playeras registradas en la Argentina. La diversidad es enorme”, afirmó. Además, mencionó la presencia de especies emblemáticas como el aguará guazú, el ñandú, el chancho de monte, el pecarí y la tortuga terrestre.
También advirtió sobre la necesidad de cuidar la fauna silvestre. “Son animales muy sensibles, que no están acostumbrados al contacto humano. Hay que tener mucho cuidado para permitirles regresar a su hábitat natural”, remarcó.
En relación con la laguna Mar Chiquita, Carpinetto explicó que alberga la mayor población de flamencos de Sudamérica, con censos aéreos que han registrado hasta 500.000 individuos. En particular, la laguna contiene tres de las seis especies de flamencos que existen en el mundo: el flamenco austral, la parina chica y la parina grande.
Finalmente, detalló una de las características más singulares del espejo de agua: su condición de laguna endorreica. “El agua ingresa, pero no tiene salida. Tiene más de 70.000 años de antigüedad y, con el paso del tiempo, los minerales se fueron acumulando, aumentando la salinidad”, explicó. Actualmente, el nivel del agua se encuentra entre cuatro y cinco metros más bajo que años atrás, alcanzando una salinidad de entre 100 y 110 gramos por litro, casi cuatro veces más que el mar, lo que impide hoy la vida de peces y la pesca.
Con una combinación de historia, resiliencia, naturaleza y una oferta turística en expansión, Miramar de Ansenuza se posiciona como uno de los destinos más atractivos de Córdoba de cara a la próxima temporada.


