
En el marco de una creciente preocupación por la problemática de las drogas en La Rioja, el secretario de Seguridad de la Provincia, Pedro Fuentes, mantuvo este martes una reunión con el obispo Dante Braida.
En diálogo con La Red, Fuentes brindó detalles sobre la reunión y expresó su preocupación tras la infiltración del narcotráfico en la fuerza policial: «Lo que más me duele y preocupa es que esta sustancia se ha enquistado e ingresado en mi querida policía de la provincia. Somos los responsables de controlar, diagramar y prevenir el movimiento de sustancias problemáticas en todo el ámbito de nuestra provincia», afirmó.
El secretario reconoció que “hay policías involucrados en el tráfico de drogas”, lo que calificó como “inadmisible”: «Aunque quisiéramos minimizar el tema, tenemos policías que venden droga. Esto no debería suceder en nuestra fuerza».
Actualmente, cinco efectivos policiales están bajo investigación por la Justicia Federal, junto con un joven que completó la carrera de oficial pero aún no fue nombrado, y tres aspirantes a agentes en la sede de Chilecito. «Es inadmisible que estas situaciones ocurran, y ya están a disposición de la Justicia Federal», aseguró.
Sobre las razones detrás de esta problemática, Fuentes apuntó: «Quizás una falta conducción, falta control, falta compromiso. No creo que ningún jefe inmediato de estos policías desconociera el cambio en el estatus social de un agente que recién se inicia. Tenemos que comprometernos y asumir nuestra responsabilidad».
El funcionario también destacó la complejidad del impacto de las drogas en la comunidad, señalando que la problemática atraviesa todas las edades y contextos sociales. «Hemos recorrido barrios y mantenido reuniones vecinales junto con el Ministerio de Educación, y ahí encontramos la verdadera realidad. Por ejemplo, hay calles donde en una cuadra tenemos hasta siete kioscos de venta de sustancias problemáticas», explicó Fuentes.
En sus recorridos, el secretario se encontró con familias devastadas por el consumo: «La droga ha destruido tres generaciones: abuelos, padres e hijos. Incluso los nietos ya no quieren vivir con ellos. Es una realidad muy dura».
Lo más alarmante, según Fuentes, es la temprana edad en la que comienzan los problemas de adicción: «Hemos encontrado que la sustancia está presente en niños de apenas 8 años. Para entender esta realidad, hay que salir a los barrios, convivir con las personas y estar en contacto directo con ellos».
Para Fuentes, combatir esta problemática requiere un esfuerzo conjunto y un enfoque integral: «El diálogo se tiene que dar en todos los ámbitos sociales. Tenemos que involucrar a todos los organismos del Estado en esta lucha», enfatizó.