
En una entrevista con el licenciado en Psicología Matías Brigido – MP 317, se analizó el impacto de las redes sociales en la adolescencia, un fenómeno que ha transformado radicalmente la forma en que los jóvenes se relacionan con su entorno. Según Brigido, los adolescentes han creado un universo propio, al que los adultos muchas veces no tienen acceso. «Esto ha sucedido a lo largo del tiempo, pero ahora se ve intensificado por el auge de las redes sociales e Internet», explicó en Radio La Red La Rioja.
El experto remarcó la importancia de la comunicación entre padres e hijos, así como la necesidad de una educación digital que brinde herramientas tanto a jóvenes como a adultos para entender los alcances y riesgos del mundo virtual. «Nos encontramos en un contexto en el que la virtualidad ha ganado un espacio inusitado, afectando los espacios de convivencia tradicionales», señaló.
El impacto del celular y la ansiedad digital
Uno de los puntos más preocupantes de esta nueva realidad es la dependencia que muchos jóvenes han desarrollado hacia los dispositivos móviles. «Se han realizado múltiples estudios sobre el impacto de las redes sociales en los jóvenes, y se ha comprobado que pueden generar una especie de encapsulamiento. Pasan gran parte del día conectados, perdiendo espacios de interacción real», advirtió Brigido.
El psicólogo destacó que esta hiperconectividad genera ansiedad cuando el joven no tiene acceso a su celular o a Internet. Sin embargo, aclaró que no es un problema exclusivo de los adolescentes: «Los adultos también han caído en esta dinámica. Es común ver familias reunidas en una mesa donde cada miembro está inmerso en su propio dispositivo, sin interactuar entre sí».
Redes sociales y la configuración de la realidad
Otro de los aspectos abordados en la entrevista fue el papel de los algoritmos en la construcción de la realidad de los adolescentes. «Las redes sociales están diseñadas para reforzar nuestros intereses y filtrar lo que no nos gusta. Esto lleva a que los jóvenes se relacionen solo con información afín a sus gustos y creencias, lo que puede generar una baja tolerancia a la frustración», explicó el especialista.
Brigido también resaltó la importancia de analizar el impacto de la pandemia en esta problemática. «Durante el confinamiento, la virtualidad se convirtió en la única vía de contacto social. Cinco años después, aún hay secuelas, desde personas con síntomas de estrés postraumático hasta quienes adoptaron la digitalización como su nueva normalidad», puntualizó.
Bullying y ciberacoso: una problemática creciente
El fenómeno del bullying ha tomado una nueva dimensión en la era digital. «Antes, el acoso escolar ocurría cara a cara. Hoy, con un solo clic, una burla puede viralizarse en segundos, alcanzando a cientos o miles de personas. Esto tiene un impacto devastador en los jóvenes», advirtió Brigido.
El profesional hizo un llamado a la acción conjunta de familias, docentes y la sociedad en general para trabajar en la educación emocional y digital. «El ciberacoso deja cicatrices profundas en quienes lo padecen. Muchos adultos que fueron víctimas de bullying en su infancia aún arrastran inseguridades y dificultades derivadas de esas experiencias», expresó.
¿Cómo establecer límites al uso de redes sociales?
Cuando se le preguntó sobre el tiempo ideal que un joven debería pasar en redes sociales, Brigido afirmó que no hay un número exacto, pero sí enfatizó en la importancia de establecer espacios de desconexión digital. «Es fundamental generar momentos sin celular, tanto para los jóvenes como para los adultos. La clave está en equilibrar el uso de la tecnología con otras actividades que fomenten el contacto humano y el desarrollo personal», concluyó.