El contador Rubén Galleguillo, candidato a diputado nacional por la alianza “Provincias Unidas”, espacio que a nivel nacional lidera Juan Schiaretti, analizó el panorama político y social de La Rioja de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre, y aseguró que su espacio “representa una alternativa real de cambio” frente a los modelos que hoy gobiernan el país y la provincia.
“En estas elecciones se juegan mucho más que bancas legislativas. Comienzan a perfilarse dos modelos de país y de provincia: uno que pelea por los privilegios, la caja y el poder, y otro que apuesta por la producción, la inversión, el trabajo y la calidad de vida. Ese es el proyecto de Provincias Unidas”, sostuvo en diálogo con La Red.
En este sentido Galleguillo compartió un diagnóstico sobre la situación social que observa durante sus recorridas por los barrios y el interior provincial: “Una de las cuestiones que uno recibe prácticamente como un eco generalizado es la demanda de trabajo. La gente nos dice literalmente: tenemos hambre, y muchas veces con lágrimas en los ojos. Los jóvenes piden trabajo, no bolsones, porque tienen hogares que sostener y no tienen los medios para hacerlo”, relató.
El candidato también cuestionó la desigualdad territorial dentro de la propia provincia: “Hay un federalismo que se declama pero que muy poco se practica. No sólo entre Buenos Aires y las provincias, sino también entre la capital y el interior riojano, que está prácticamente olvidado”, afirmó.
Galleguillo aseguró que el clima social es de enojo y desilusión con las principales gestiones políticas: “Con el gobierno provincial hay enojo, y con el nacional hay mucha desesperanza. Por eso decimos que es necesario canalizar ese malestar y convertirlo en participación, en voto y en compromiso ciudadano. Provincias Unidas es, hoy, la única alternativa real de cambio”, manifestó.
Además, subrayó que el 26 de octubre no será un punto de llegada, sino de partida: “Para nosotros, esa fecha es apenas una base para comenzar a construir un proyecto de desarrollo nacional y provincial, con equipo, trayectoria y compromiso efectivo”.
Consultado sobre su paso por los gobiernos justicialistas, Galleguillo reconoció que su alejamiento del oficialismo no responde a una cuestión de oportunidad, sino de convicción: “Hace más de dos años que vengo planteando la necesidad de reestructurar al justicialismo. No integré el gobierno de Ricardo Quintela porque no compartía su visión de provincia ni sus objetivos. Fue un proceso de maduración”, explicó.
El candidato también advirtió sobre el deterioro institucional y económico de La Rioja: “La provincia está en default, con un juicio en Nueva York por más de 350 millones de dólares. Le debemos a CAMMESA más de mil millones de pesos, los servicios se deterioran y los salarios públicos son de los más bajos del país. Todo esto, agravado por un enfrentamiento sin tregua con el gobierno nacional, del cual dependemos en un 90% de los recursos”, señaló.
Galleguillo consideró que el gobernador Ricardo Quintela comete un error político al romper todo canal de diálogo con la Nación: “No se puede ser un opositor acérrimo cuando se depende tanto de los recursos nacionales. Aun con diferencias profundas, hay que mantener el diálogo. No se puede hacer pagar a los riojanos el costo de un capricho personal o político”, expresó.
En esa línea, agregó que “la responsabilidad institucional exige poner por delante los intereses superiores de la provincia”.
Finalmente, Galleguillo cuestionó tanto al gobierno nacional como al kirchnerismo y al mileísmo, a los que calificó como “dos caras del mismo populismo”: “Hay un gobierno nacional que vive en una burbuja, con una lógica monetaria y financiera que nada tiene que ver con la producción, el trabajo y el federalismo. Y en el otro extremo, un populismo de pseudoizquierda agotado. Provincias Unidas viene a romper esa lógica, con una mirada federal, republicana y de desarrollo humano”, afirmó.
“El desarrollo no es solo estabilidad económica. Es educación, salud, calidad de vida. Hay que hablar de los problemas reales de la gente y dejar atrás los antagonismos estériles de la grieta”, concluyó.
