El precio internacional del petróleo superó los 100 dólares por barril en medio de la creciente tensión militar en Medio Oriente, lo que generó preocupación en los mercados energéticos y financieros de todo el mundo.
La suba se produjo tras la intensificación del conflicto en la región, que involucra a Irán y otras potencias, y que alimenta el temor a posibles interrupciones en la producción y el transporte de crudo. Este escenario llevó a una rápida reacción de los inversores y provocó un fuerte incremento en las cotizaciones del petróleo.
Tanto el crudo Brent como el West Texas Intermediate registraron importantes alzas y alcanzaron valores que no se observaban desde 2022. La escalada de precios se vincula principalmente al riesgo de que el conflicto afecte rutas estratégicas para el comercio energético internacional.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel global. Cualquier interrupción en esa zona podría impactar directamente en el abastecimiento mundial.
El aumento del precio del crudo genera inquietud por sus posibles efectos en la economía global, ya que suele traducirse en incrementos en los combustibles, el transporte y diversos costos de producción.
Especialistas del sector energético advierten que, si la situación bélica se prolonga o se agrava, el precio del barril podría continuar en alza durante las próximas semanas, lo que elevaría el riesgo de mayor inflación y presión económica en distintos países.
