Las situaciones de violencia que atraviesan las mujeres van a en aumento. Lo acredita la estadística elaborada por el Observatorio de Violencias de Género de la Secretaría de la Mujer y Diversidad de La Rioja. En el 2025, de enero a diciembre, 1569 personas fueron asistidas por el organismo protección. La cifra corresponde solo a la Capital.
A nivel provincial, desde al 2015 hasta al 2023 la estadística fue en aumento. En 2015 se registraron, 404 situaciones, en el 2016, 373, en 2017, 397 y en el 2018, 333. Luego, en el 2019 el registro subió a 374, en el 2020 (inicio de la Pandemia), 401, en el 2021, 1104 y en el 2022, 798 personas asistidas. En total, en este periodo, hubo 5.664 situaciones de violencias por razones de género. En el año 2023 hubo 1480 personas asistidas por situaciones de violencias de género. En 2024, 1.509 personas fueron asistidas por violencia de género o discriminación (981 de la Capital y 528 del interior provincial)
En el 2025, el 86% de las personas asistidas realizó la denuncia ante situaciones de violencia de género, mientras que un 14% no logró concretarla y el 70% accedió a medidas de seguridad y protección. En este sentido, el 70% llega a la secretaria por oficios judiciales el porcentaje restante, por demanda espontanea o derivación de otras instituciones.
De acuerdos a los tipos de violencias, el 91% de las situaciones analizadas atraviesan violencia psicológica, seguida por la violencia física (61%), la violencia simbólica (47%), la violencia económica y patrimonial (34%) y la violencia sexual (15%).
Intentos de femicidios
Mas del 50% de las mujeres que padecen violencias están dentro de los niveles de riesgo alto y altísimo, es decir, tienen riesgo de vida ( 47% riesgo alto y el 11%, riesgo altísimo).
Durante el período analizado intervinieron en 35 situaciones de violencia extrema, caracterizadas por un riesgo de vida inminente para las mujeres involucradas, es decir, intento de femicidio. El dispositivo de Atención Integral Yanapay y el Hogar de Protección Integral “Un Nuevo Camino”, son dispositivos especializados destinados a la intervención urgente para el resguardo integral y la protección inmediata de la vida.
Variables socioeconómicas en mujeres en situación de violencia
Nivel de instrucción: un 38% alcanzó estudios superiores y un 32% nivel básico, sin que ello garantice inserción laboral formal con procesos de subempleo y desajuste entre formación y mercado de trabajo.
Situación laboral: la población relevada presenta una alta participación económica (63%), atravesada por niveles de informalidad laboral en un 56%,
Situación habitacional: solo el 41% cuenta con vivienda propia y el porcentaje restante alquila o reside en viviendas prestadas por personas cercanas. La titularidad compartida con el agresor, en un 10%, condiciona la autonomía y dificulta la salida de situaciones de violencia.
Convivencia y vínculos familiares: el 67% de mujeres refiere contar con lazos comunitarios y un 33% con redes sociales frágiles que limitan el acceso efectivo a apoyos comunitarios e institucionales.
El 82% de las mujeres en situación de violencia tiene hijos/as en común con el agresor, lo que implica la persistencia del vínculo a través de responsabilidades parentales. En este marco, son las mujeres quienes asumen mayoritariamente las tareas de cuidado y crianza, concentrando la carga cotidiana vinculada a las infancias.
En relación con la provisión de alimentos, se observa que en el 54% de los casos la responsabilidad recae exclusivamente en la madre, mientras que sólo un 8% es asumida por el padre. Un 18% refiere una provisión compartida entre ambos progenitores, y en un 20% no se cuenta con información disponible.
De acuerdo con análisis de la distribución geográfica la demanda por situaciones de violencia están concentradas en las zonas este y sur.
Entre los agresores, 69% que ejercen violencia son las ex parejas.
Consecuencias de las violencias de género
Las intervenciones realizadas por la Secretaría de la Mujer y Diversidad permitieron identificar múltiples secuelas físicas, psicológicas, psicosociales y vinculadas a la salud sexual y reproductiva, derivadas de las situaciones de violencia abordadas.
Secuelas físicas: hematomas en el 29% de los casos y cicatrices en el 13%. Asimismo, se identificaron fracturas en el 4% de las situaciones y quemaduras en el 1%,
Salud sexual y reproductiva: abortos provocados por golpes en el 3% de los casos y embarazos no deseados en el 2%.
Salud mental: la depresión estuvo presente en el 27% de las situaciones relevadas. De manera particularmente alarmante, se registró que el 15% de las mujeres ideó, planificó o intentó suicidarse.
Por su parte, la categoría “otros”, que representa el 35% de los registros, agrupa múltiples manifestaciones psicosociales, tales como miedo persistente, ansiedad, aislamiento social, alteraciones del sueño que afectan de manera significativa la vida cotidiana, los vínculos y la capacidad de las mujeres para ejercer sus derechos.


