
Parafraseando a Chespirito, del recordado Chapulín Colorado, es lo que está mascullando internamente por estos días todo el Justicialismo de La Rioja. Y como tradicionalmente ocurre desde hace muchas décadas, la decisión final está en el máximo conductor gubernamental y partidario obviamente. Que hoy es Ricardo Quintela.
Ya todos los interesados en la política, que en La Rioja no son pocos, pues muchos vivimos de ella, estamos anoticiados de la importancia de las elecciones de este año que sin duda marcarán las proyecciones hacia las del 2027.
Hay dos cuestiones fundamentales que Quintela tiene que terminar de definir, o mejor dicho, anunciar públicamente. Una es quien encabezará la lista de diputados nacionales y la otra cuestión es en qué fecha y cómo se realizarán las elecciones provinciales. Pero vamos por partes.
En octubre se pondrán en juego las diputaciones nacionales de Gabriela Pedrali y del chileciteño Ricardo Herrera. Pero como a nivel nacional se aplica el sistema de mayoría y minoría, teóricamente correspondería una banca para el Justicialismo y otra para La Libertad Avanza. Para obtener los dos diputados, el ganador tendría que reunir alrededor del 70 por ciento de los votos válidamente emitidos.
La diputada Pedrali acaba de manifestar en una entrevista que a ella le gustaría continuar como diputada nacional. Porque Riky Herrera, chau picho! Pero no se preocupen que no va a quedar en la calle. O sea que en principio, ella encabezaría la lista. ¿Pero su postulación asegura el triunfo justicialista? Porque no es lo mismo seguir en el Parlamento nacional, ganando que perdiendo.
Por eso esta duda se engancha en la falta de definición sobre si las elecciones provinciales se realizarán juntas o separadas de las nacionales. El gobierno insiste en que se harán juntas, sobre todo el jefe de gabinete Juan Luna. Y también convocó a un “primer” congreso de intendentes específicamente para que los jefes comunales repitieran a coro: queremos las elecciones nacionales y provinciales juntas. Por más que eso signifique casi un harakiri para ellos.
Obviamente todo esto entra en el terreno de las especulaciones, pero si las elecciones se hacen juntas, habrá dos urnas en cada mesa. Una para la boleta única nacional, en la cual deberán marcarse los candidatos y otra urna, para las boletas provinciales, que todavía no se sabe cuántas serán, sobre todo en la capital riojana, donde se eligen ocho diputados. Como se imagina estimado lector, parece algo complicado y lento.
A ello hay que agregar que la logística estaría a cargo de Gendarmería y que el control del acto comicial estaría compartido entre el juez federal y el Tribunal Electoral provincial, lo cual no deja de ser una complicación. Por algo Kicillof en la provincia de Buenos Aires, se hace eco de cuarenta y pico de intendentes que le piden SEPARAR las elecciones provinciales de las nacionales, al contrario de lo que quiere Cristina Fernández.
Entonces, ¿por qué el gobierno riojano insiste en hacer juntas las elecciones? Es cierto que hacer las elecciones juntas tiene la ventaja aparente de que se hace un solo esfuerzo partidario y del aparato, pero corriendo serio riesgo. A no ser que… cha chan cha chan! Y aquí es cuando aparece el Chapulín Colorado: No contaban con mi astucia!! Porque al parecer la última y genial ocurrencia de la conducción justicialista sería volver a la idea original. Es decir, Quintela candidato a diputado provincial. ¡Sí, señor!
La que deschavó la cosa fue Teresita Luna, sin querer queriendo en el Parlamento del Norte Grande, al decir que Quintela era el mejor candidato. Pero ayer me confesó una dirigente justicialista: necesitamos sí o sí un triunfo! Y el único que puede asegurar eso es Ricardo! Nadie más. Ya varios dirigentes importantes se lo habrían planteado al jefe: la gente anda bárbaro contigo, pero con los otros aspirantes es muy difícil… ¿Y qué hacemos con Gaby? No hay problema, se le da o crea un cargo importante en la provincia, para que siga manejando el plan Angelelli y pueda hacer camino a la gobernación del 2027. Con todo el apoyo del quintelismo puro.
Las malas lenguas dicen o se esperanzan en que el radicalismo saque un candidato o una candidata propia para la diputación nacional, lo cual ayudaría a dividir el voto opositor en La Rioja. Sueñan que la UCR conserve el piso histórico del 20/25% de los votos. Además la postulación de Quintela tiene a favor que LLA no tiene un candidato de fuste para estas elecciones, porque Martín Menem piensa en el 2027. Y entonces el oficialismo provincial hasta sueña meter los dos diputados nacionales.
Quintela asumiría como diputado nacional recién en marzo del 2026, con cual Tere Madera podrá tomar su cargo de gobernadora sin ningún problema. Y Quintela, una vez instalado como diputado nacional, podrá ir y venir por todo el país y salir en los medios nacionales, cosa que parece le encanta, abonando así su carrera hacia la Rosada.
Eso sí, si se cumple este vaticinio de que Quintela sería finalmente el candidato a diputado nacional y gana, el lunes 27 de octubre, empieza a escribirse otra historia respecto de la gobernación riojana, a la que le sobran aspirantes: Tere Madera, Gaby Pedrali, Florencia López y Armando Molina.