Un nuevo escándalo de corrupción y las acusaciones de manipulación del Poder Judicial han puesto al presidente Volodimir Zelensky bajo una fuerte presión política, casi cuatro años después del inicio de la invasión rusa.
El ministro de Justicia y exministro de Energía, German Galushchenko, fue suspendido de su cargo este miércoles tras ser vinculado a una presunta red de sobornos por 100 millones de dólares en el sector energético estatal. La primera ministra, Yulia Svyrydenko, confirmó la medida y anunció que será reemplazado de forma interina por Lyudmila Suhak, actual viceministra de Justicia para la Integración Europea.
El propio Zelensky exigió la renuncia de su ministro. “Es absolutamente inaceptable que sigan existiendo tramas de corrupción en el sector energético cuando los ucranianos enfrentan cortes diarios por los bombardeos rusos”, expresó el mandatario a través de sus redes sociales.
En un comunicado, Galushchenko dijo aceptar la decisión del gobierno, aunque negó las acusaciones. “No me aferro al cargo. La suspensión mientras dure la investigación es una solución civilizada y correcta”, afirmó.
La investigación también involucra a Timur Mindich, un aliado cercano de Zelensky y copropietario de la productora audiovisual fundada por el presidente antes de su llegada al poder. Su presunta implicación ha generado indignación en la opinión pública, especialmente en medio de los constantes ataques rusos contra la infraestructura energética del país.
Los fiscales ucranianos identificaron además a seis sospechosos más, entre ellos Ihor Myronyuk, asesor del ministro suspendido.
Pese a que Zelensky mantiene un alto nivel de popularidad desde el inicio del conflicto con Rusia en febrero de 2022, varios casos recientes han generado dudas sobre el uso del aparato judicial para perseguir opositores o críticos del gobierno.
Uno de los más resonantes fue el arresto en octubre de Volodimir Kudritski, exdirector de la empresa estatal Ukrenergo, acusado de malversación de fondos. Kudritski, que se encuentra en libertad bajo fianza, asegura ser víctima de una persecución política.
“Es puramente político. No podría haber sucedido sin la participación de la oficina presidencial”, declaró el exfuncionario, quien sostiene que su detención fue una represalia por haber cuestionado la estrategia oficial para proteger la red eléctrica de los bombardeos rusos.
El escándalo estalla en un contexto delicado: las fuerzas rusas avanzan en el este del país, mientras Ucrania intenta sostener el apoyo internacional y mantener la moral interna frente al agotamiento social y económico.
El caso Galushchenko se suma a una serie de investigaciones por corrupción que golpean al gobierno ucraniano, justo cuando Zelensky busca reafirmar su liderazgo y preservar la imagen de transparencia ante sus aliados occidentales.
