¿Habrá un cuarto aumento?

El proceso inflacionario ya superó en los primeros siete meses del año las expectativas que existían para todo el 2021. De esa manera, el incremento anual para los empleados públicos provinciales no tuvo hasta ahora el efecto esperado. ¿Qué hará el Gobierno? ¿Cuáles son las alternativas que se manejan?

En los últimos días del 2020 el gobernador Ricardo Quintela realizó el anuncio salarial más importante en lo que va de su gestión: se precisaba un año antes de cuánto serían los incrementos de haberes para los empleados públicos y en el caso de los trabajadores de planta permanente se pretendía que sus sueldos queden 21 puntos por encima de la inflación.

El dato que manejaba en ese momento los equipos técnicos de la administración provincial era el siguiente: el presupuesto nacional 2021 determinaba una inflación anual del 29%. Es decir, que con el 50% de incremento que proponía la Provincia, los salarios recuperarían un 21% de su poder adquisitivo que habían perdido en el pandémico 2020. Sin embargo, la realidad económica no está siendo la deseada por la “Casa Rosada” y por ende por la “Casa de las Tejas” provincial.

Con los datos oficiales del INDEC, la inflación acumulada hasta el mes de julio llegó en la región NOA que integra La Rioja al 29,4%, es decir en los primeros siete meses ya se tiene el mismo valor que se preveía para todo el año. 
Y con esos números: ¿Cómo les está yendo a los salarios estatales hasta ahora con respecto a la inflación?

Entre diciembre del 2020 y agosto de este año el salario mínimo estatal pasó de 25.300 pesos a 33.200 pesos con el último aumento otorgado por el Gobierno provincial. Es decir, que la categoría más baja de la Administración pública provincial subió sus ingresos hasta ahora un 31,1%. 

Mientras tanto, en diciembre pasado una categoría 21 (con antigüedad de 10 años y título profesional), cobraba con quincenita incluida y bono 40.050 pesos y ahora 50.500 pesos. Porcentualmente su sueldo creció un 26%. Ese porcentaje se repite en cifras similares en el resto de las categorías de la Administración pública provincial, aunque en las categorías superiores es un poco inferior.

Donde más se siente la inflación es entre los trabajadores precarizados. En este sector la suba fue con montos fijos y llevan 4 mil pesos acumulados de incremento desde que comenzó el año, cuando la canasta básica ya superó los 16 mil pesos de aumento en los primeros siete meses del año. 

El esquema original determinado por el Gobierno provincial eran tres incrementos: con los salarios de febrero, junio y septiembre, para llegar a un 50% acumulado de suba salarial. “Todo trabajador de bolsillo cobrará un 50% más de lo que cobraba en diciembre del 2020”, afirmaron ante todos los micrófonos los funcionarios provinciales por aquellos días.    
En ese contexto, surge la pregunta que da título a esta nota: ¿Habrá un cuarto aumento?

Dentro del Gobierno existen dos posiciones: hay quienes afirman que no existen las condiciones financieras para otorgar una nueva suba y quienes sostienen que si esas condiciones no existen, se deben generar desde la política. 

En un punto todas las fuentes consultadas coinciden: la inversión en planes sociales, viviendas, obras públicas, ayuda al sector privado por la pandemia y la propia grilla salarial de los empleados públicos, provoca que las cuentas provinciales hoy no tengan margen para una nueva suba. 

Es por ello que existen dos alternativas para poder financiar un nuevo incremento a los estatales. 
La primera opción es que se reasignen partidas dentro del presupuesto provincial. Es decir, que en la segunda parte del 2021 los gastos previstos en otras áreas se reorienten hacia los salarios. 

La otra posibilidad es gestionar ante el Gobierno nacional una ayuda extra para poder concretar un nuevo incremento. En ese sentido, varios funcionarios riojanos tienen guardados los links de las noticias de todas las paritarias que se reabrieron por el proceso inflacionario, aunque son conscientes que la mayoría de ellos no cerraron por encima del 50% anual que propuso La Rioja. 
En muchos aspectos políticos, sistema electoral y nombres de funcionarios que ocupan lugares del gabinete, la actual gestión provincial aparece como una  continuidad de otras administraciones peronistas. 

Sin embargo, hay una cuestión medular en la que tiene otra lógica: este Gobierno está convencido que el Estado como motor de la economía provincial debe gastar los recursos que tiene. 

Puesto en términos más concretos. La administración que encabeza Ricardo Quintela cree que si el Estado tiene 10 pesos los debe gastar a los 10 pesos en la economía para dinamizarla y si necesita un peso extra, será la política la encargada de generar la forma de obtener ese peso extra que le está faltando. 

Se vienen meses de muchos viajes a Buenos Aires, de revisar varias veces el presupuesto, pensar ideas innovadoras y de encontrar la forma de generar nuevos recursos.