Río o montaña

En su habitual columna que publica en el diario Nueva Rioja, Julio Aiub Morales analiza el momento delicado que atraviesa la alianza radical de cara a las PASO y también la oportunidad que significa la bajante del río Paraná.

Sin dudas que la decisión de la Cámara Electoral, que obliga a la alianza UCR-Norte Grande a adoptar un nuevo nombre y color y por lo tanto una nueva boleta, es una de los correctivos más duros de los últimos tiempos que ha tenido que soportar sobre todo el Radicalismo, que para colmo tiene varios abogados en su primera línea.

Este error de apreciación política es grave porque si hubieran cambiado cuando lo ordenó el juez Herrera Piedrabuena, no le hubieran dado tanto pasto para comer a los operadores del oficialismo. Pasa que el nombre de la alianza es importante para este sector pues Juan Amado no es una persona con un amplio conocimiento de la ciudadanía, especialmente de la capitalina, por más que desde el Municipio se insista en que sí.

En realidad, muy poca gente conoce los nombres de las alianzas, por lo cual la foto y el nombre del candidato en el voto, son claves. Pero hay una gran distancia comunicacional entre Amado y Pedrali obviamente. Igual con Sahad. Tanto Sahad como Amado no se destacan por su enjundia, es decir que les cuesta levantar el entusiasmo del elector. 

Los dos son empresarios, aunque Amado tiene más años de oficio radical. Pero es evidente que el objetivo de las críticas de Sahad no son el gobierno provincial, cosa que sí ataca Amado. Ambos son lógicos. Teniendo en cuenta estos débiles parámetros, cobran más importancia los aparatos a la hora del voto. Eso lo sabe muy bien el quintelismo. Desde hace añares.
Otra cosa serán las elecciones de noviembre con Tere Madera, Felipe Álvarez y Teresita Luna en la cancha. Felipe y Teresita prometen un espectáculo aparte. Teresita tiene mucho training y en el debate suele moverse como pez en el agua. Además, Felipe tendrá que demostrar que efectivamente piensa permanecer en la banca de diputado nacional y que no será candidato testimonial como se murmura por ahí. Yo no creo que vaya a defeccionar porque si aspira a ser gobernador en el 2023 no puede cometer ese error. 

Pero si quiere ser gobernador, tendrá que centrar su discurso en críticas hacia el quintelismo. Entonces ¿dónde quedará el presunto acuerdo que dicen los maledicentes que tiene con el oficialismo vía un encumbradísimo funcionario del gobierno provincial? Porque si hay algo de lo que estamos seguros es que el quintelismo vino para estar ocho años -o más- a cargo del gobierno de La Rioja. Por supuesto, que uno propone y el soberano dispone…

Y ya se sabe que los acuerdos políticos duran lo que un puñado de agua. Hace apenas dos años atrás, ni Felipe ni la UCR ni el propio Paredes Urquiza, a la sazón mentor de Felipe, se imaginaron que hoy estarían así. Divorcio del cual ya no hay retorno, por lo menos con los radicales. Julio Martínez y Álvarez volvieron en el mismo avión de Buenos Aires y ni una mirada cruzaron.
Un aspecto importante para el oficialismo será la diferencia con que piensa ganar estas Paso. Si la diferencia sobre el segundo (sea Sahad o Amado) es realmente importante, tendrá más aire para poner los cuatro primeros candidatos a diputado provincial por la capital riojana. 

Pero si la controversia Amado-Sahad hace el voto opositor se acerque peligrosamente al oficialismo, la mesa chica del quintelismo deberá recurrir a los/las pesos pesados/as del espacio (ya casi no usan esta palabra tan linda que rememora a libertad) para ponerlos en primera línea a fin de lograr un triunfo neto en Capital que real y lamentablemente es lo que importa de estas elecciones provinciales.

Mientras tanto el río Paraná subió alguito en Entre Ríos, pero los científicos estiman que seguirá la bajante que es la más importante desde 1944. Pero ¿qué tiene que ver el Paraná con La Rioja? bastante más de lo que creemos. Porque esa bajante, si se plantea bien, significa una oportunidad histórica para insistir a nivel nacional en la posibilidad del paso hacia Chile.
Una persona de reconocido conocimiento del tema minero me confió que la empresa que gestiona el yacimiento Josemaría, quería sacar lo producido por Pircas Negras (construyendo un camino desde su ubicación en San Juan hacia el paso riojano) y desde un puerto chileno hacia extremo oriente que es el gran consumidor.

Pero desde la Nación, los "convencieron" de que lo hicieran por el Paraná, con la consiguiente elevación de tiempo (porque el costo es casi el mismo en ese nivel de operaciones). Pero en el Paraná utilizarán los mismos puertos que se usan para sacar granos. Es decir, se mezclarán elementos sucios como son los minerales con alimentos, con el consiguiente riesgo.
De esto habría estado informado el gobierno riojano, pero así es nuestro federalismo: Dios atiende en Buenos Aires.