Sin querer

En su habitual columna que publica en el diario Nueva Rioja, Julio Aiub Morales analiza el escenario político local y también habla sobre la situación en la UNLaR.

Queriendo, los dos grandes contendientes electorales a nivel nacional, el kirchnerismo por un lado y el radicalismo-macrismo por el otro, plantearon estas elecciones Paso como si verdaderamente fueran las definitorias y las concluyentes respecto de un sistema de gobierno como es el que se está aplicando a nivel nacional. 

El primero en hacerlo fue el Pro-Radicalismo al poner en evidencia que con sólo siete bancas más de diputados, el gobierno se alzaría con la mayoría en el Congreso de la Nación. Cosa que fue tácitamente aceptada por el kirchnerismo que además evidenció que la provincia de Buenos Aires, como sucede desde los tiempos de la emancipación de España, es el principal y más importante Estado argentino, que es el que en definitiva impone el ritmo y el objetivo al gobierno nacional. Porque si no, arde por los cuatro costados.

Por eso es que inteligentemente, el peronismo gobernante en La Rioja, optó por hacer absoluto hincapié en lo local y ni siquiera mencionar al presidente Fernández o a la vice Cristina Fernández, en la propaganda de sus candidatos a diputados nacionales. Es más, hay algunos dirigentes que están arrepentidos de tener que afrontar la elección provincial junto con la nacional, pero ¡bue "alea jacta est"!.

Esto se da prácticamente en todas las provincias. Por ejemplo, en Mendoza, la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti admitió que "las cosas no salieron como esperábamos", en una fuerte autocrítica sobre la gestión del gobierno. Y ayer, Gerardo Zamora, gobernador de Santiago del Estero, que se ha pegado como estampilla al kirchnerismo desde hace décadas, sostuvo que "el país necesita un ajuste. No hay país que pueda funcionar bien con déficit fiscal porque el déficit fiscal te lleva los recursos; al déficit podés cubrirlo con emisión y vas a tener inflación y más déficit fiscal". También criticó el cepo a la carne. Y ya sabemos que la palabra "ajuste" provoca un ataque de caspa (por no decir de ira) en el gobierno nacional.

En La Rioja, siguen intactas las aspiraciones del oficialismo de alzarse con las dos bancas legislativas en juego. Y aunque la foto de este domingo, puede cambiar en noviembre, estiman que la amplia diferencia que obtendrían ahora, les servirá para atraer a los electores renuentes al voto, que todo indica que serán muchos.

Además, el justicialismo irá unificado en noviembre, puesto que los hoy disidentes no lo serán a la hora de emitir el sufragio definitivo. Inclusive ayer se unía al FDT el partido Peronista Federal, que dirige Guito Vergara, quien estaba presentando su renuncia a DDHH de la Municipalidad, fundamentalmente por no estar de acuerdo con la postulación de Teresita Luna a la diputación provincial.

Aunque el novel candidato justicialista Schoeters dice que no apoyará a Pedrali en noviembre, habrá que ver qué piensan y hacen sus votantes. Esta vez tampoco habrá un Beder Herrera que arme una lista por afuera del oficialismo justicialista.

Y por otro lado, la oposición irá fragmentada por lo menos en dos listas tanto a nivel nacional como provincial. Porque con los comicios provinciales en marcha (el miércoles 15 habrá que presentar alianzas en la justicia electoral provincial y el 25, los candidatos) será prácticamente imposible que haya algún tipo de concordancia en el nivel nacional.

 Son tan particulares estas elecciones Paso, que el principal interés está en ver quien resulta segundo, para quedar mejor perfilado como opositor. Y especialmente quien gana en la Capital. El quintelismo también confía en que ganará en Capital. Lo cual sería un golpe muy duro para la intendenta Inés B y Doria, que para colmo, acaba de ser potenciada por Ernesto Sanz, el armador del Radicalismo, quien la mencionó en el diario Clarín, junto a otros nombres como Cornejo, Morales y Valdés. 

Así que ya sabemos a quién le va a poner fichas el Radicalismo en el 2023. Pero claro, le tiene que ir bien en noviembre, por lo menos en la capital riojana. Esa pequeña notita revela también por qué el quintelismo gobernante quiere sacar del juego a la intendenta: porque no es ella sola. Está todo el Radicalismo nacional detrás de ella, aunque esa jugada implique hasta el posible surgimiento de una oposición interna dentro del oficialismo. Lo que tampoco sería muy novedoso, puesto que siempre el principal contendiente del peronista que está en el gobierno ha sido otro peronista.

En octubre también habrá otros comicios importantes que son los de la Unlar. El calderonismo ya ungió a Tania Rogel como candidata, quien tendría vínculos prácticamente directos con la máxima autoridad de la provincia, pero aún falta ver cómo se organizan los opositores. Para armar una lista completa a todos los cargos, se necesitan alrededor de 400 candidatos. Si hay tres listas, serían unos ¡1200 candidatos! La mejor carrera, es la política, ¿no?