Un profundo malestar atraviesa a vecinos y vecinas de Las Padercitas, quienes vienen manifestando su preocupación por la situación actual de la iglesia del lugar. La falta de apertura del templo para celebraciones religiosas, sumado a la utilización del espacio —según denuncian— para otros fines, encendió el reclamo comunitario que este miércoles volvió a expresarse en un abrazo simbólico frente al edificio.
En diálogo con Radio La Red, la ingeniera y vecina del sector, Andrea Carrizo, describió el clima que se vive en la zona: “Hay un malestar muy, muy grande, doloroso malestar en estos momentos en la zona de Las Padercitas y en la iglesia, por sobre todo entre todos los vecinos”.
Carrizo planteó que la situación genera impotencia entre los habitantes, no solo por la falta de respuestas, sino por la forma en que se tomaron decisiones: “Te quieren imponer algo que en realidad no corresponde que te lo impongan. Nos hemos sentido destratados, no personalmente, sino como comunidad”, expresó.
Uno de los puntos más cuestionados es el convenio entre el Municipio y la orden franciscana, el cual —según la vecina— se realizó sin participación ciudadana: “No hay una licencia social para operar. Nos enteramos después de mucho tiempo de la firma de un acuerdo para desnaturalizar el lugar”, sostuvo.
Desde comienzos de año, la iglesia permanece cerrada, lo que obligó a trasladar las celebraciones religiosas a otro espacio. “Desde el comienzo de este año la iglesia está sellada y, oh sorpresa, en marzo fue abierta para un corto publicitario, lo que nos causa muchísima tristeza”, denunció Carrizo.
Actualmente, las misas se realizan al aire libre, en una gruta cercana: “Se está dando misa en una gruta, a un kilómetro, al aire libre, en medio de las piedras. Eso no está bien”, afirmó, remarcando la importancia del templo para la vida espiritual de la comunidad.
En esa línea, subrayó el rol central de la iglesia: “La misa dominical es esencial para nosotros. Es un derecho defender el templo y que esté abierto”.
El conflicto no solo involucra lo religioso, sino también la preservación del patrimonio. Carrizo recordó que el lugar forma parte de la identidad local: “Las Padercitas es patrimonio histórico nacional. Es un patrimonio de todos los riojanos”.
En ese sentido, cuestionó las intervenciones proyectadas: “No se puede tocar un monumento histórico como se les antoja a cualquiera”, advirtió, al tiempo que pidió mayor transparencia: “Nunca nos han acercado el proyecto. Queremos saber qué es lo que van a hacer”.
Además, criticó el estado actual del predio y reclamó participación comunitaria en su mantenimiento: “Está lleno de yuyo, pero queremos hacerlo nosotros con especies autóctonas, respetando el entorno natural”.
La vecina insistió en la falta de instancias de diálogo reales con las autoridades: “Buscamos el diálogo, pero no hay un canal abierto. Nos sentimos mal informados y avasallados”, señaló.
También apuntó a lo que considera un uso inapropiado del templo: “Hay que respetar el templo, es un lugar sagrado, no se puede hacer cualquier cosa adentro”, dijo, en referencia a eventos realizados en el lugar.
En un contexto social complejo, Carrizo lamentó la ausencia de la institución religiosa en la comunidad: “En los tiempos donde más se necesita la fe, la iglesia debe estar más cerca. Hoy nos sentimos sin pastor”.
Tras el abrazo simbólico realizado este miércoles, los vecinos convocan a un nuevo encuentro para este sábado a las 10 de la mañana, en el mismo predio, donde esperan la visita de un representante de la orden franciscana. “Vamos a estar defendiendo nuestros derechos como católicos y como ciudadanos, defendiendo nuestro patrimonio”, concluyó Carrizo, reafirmando la continuidad del reclamo.
El conflicto sigue abierto, con una comunidad que exige participación, respeto y la reapertura de un espacio que consideran esencial tanto para la fe como para la identidad colectiva.
