Alumnos del Instituto Manuel Belgrano reflexionaron sobre la ola de intimidaciones públicas, el bullying y la brecha digital con el mundo adulto. Advierten sobre el alto costo de los operativos policiales y la necesidad de mejorar la escucha por parte de docentes y padres.
Mientras las autoridades provinciales avanzan en la implementación de protocolos ante la ola de amenazas en establecimientos educativos, la palabra de los protagonistas directos del sistema —los adolescentes— aporta una perspectiva necesaria. Estudiantes de cuarto y quinto año del Instituto Privado Manuel Belgrano analizaron la problemática y señalaron que, aunque en su institución no se registraron incidentes, el fenómeno se ha vuelto una preocupante «moda» en el ámbito escolar.
Marcos Chanampa y María Juárez, voceros del grupo, coincidieron en que estas acciones, que suelen iniciarse como una broma pesada, tienen consecuencias reales. «No es tan chiste, sobre todo por el gasto que se genera en los operativos de seguridad», explicaron. Para los jóvenes, la prevención en su colegio se basa en los valores inculcados por ser una «Embajada de Paz», aunque reconocieron estar al tanto de hechos similares en instituciones como la Dante Alighieri o el IEP.
Al abordar el acoso escolar y el ciberbullying, los estudiantes destacaron que el avance tecnológico es un «arma de doble filo». «Vemos un aumento considerado porque la tecnología, así como beneficia, también perjudica. Se está apoderando poco a poco de la mente de los chicos», reflexionó Chanampa.
Respecto al uso del celular en el aula, los alumnos se mostraron a favor de las restricciones recientes: «Nos están sacando los celulares en hora de clase y siento que es un buen acto. Se usan para cuestiones que están fuera de lo áulico».
La falta de escucha del mundo adulto
Uno de los puntos más críticos de la charla fue la percepción de una desconexión entre las adolescencias y los adultos (padres y docentes). Los estudiantes identificaron un «problema de escucha» en el sistema educativo general.
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El rol docente: «Hay escuelas donde los profesores a cargo de los grupos no se hacen cargo de lo que pasa. Nosotros tenemos fácil acceso a los directivos, pero en instituciones grandes es muy complicado llegar a las autoridades», señalaron.
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El rol de los padres: Los jóvenes advirtieron que muchos progenitores desconocen la vida digital de sus hijos o, en casos de bullying, «no deciden poner un límite».
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Brecha digital: María Juárez explicó que existe una creencia instalada entre los jóvenes de que los padres «no entienden la tecnología y por eso no deben meterse». Esto genera un mundo paralelo en las redes sociales que los adultos muchas veces no logran supervisar, afectando la autoestima y los vínculos de los adolescentes.
