La presidenta de la Fundación Praolini, Carmen Cocha, alertó sobre el aumento sostenido de la demanda alimentaria y lanzó una colecta solidaria para asistir a familias que atraviesan situaciones críticas.
En diálogo con La Red, Cocha explicó que la fundación viene registrando un crecimiento significativo en la cantidad de personas que se acercan en busca de ayuda. “La necesidad está aumentando y lo que tenemos no nos alcanza. Hay familias que a los pocos días de cobrar ya no tienen con qué comer”, sostuvo.
Actualmente, la organización brinda asistencia diaria a unas 80 personas, entre niños, adultos y adultos mayores. El trabajo se centra principalmente en la contención de los más chicos, quienes reciben desayuno, almuerzo y merienda, además de apoyo escolar. También se entregan viandas a personas en situación de vulnerabilidad, como adultos mayores o adolescentes que atraviesan contextos familiares complejos.
La presidenta de la fundación describió con crudeza las realidades que enfrentan a diario: “Es muy duro escuchar a una mamá que te dice ‘por favor, dame algo para cocinar’. Muchas veces tienen algo, pero les falta lo básico para completar una comida”.
Entre las principales causas de esta situación, Cocha mencionó la pérdida de fuentes laborales, especialmente en sectores como el trabajo doméstico y las tareas rurales temporales. “Muchas personas que tenían ingresos hoy ya no los tienen. O trabajan por horas, lo que no alcanza para sostener una familia”, explicó.
Frente a este escenario, la fundación impulsa una campaña para recolectar alimentos no perecederos con el objetivo de conformar un “banco de alimentos” que permita responder a emergencias cotidianas. “Queremos tener un stock para cuando una familia se queda sin nada ese día, poder darle una mano”, indicó.
Además de alimentos, también se solicita la colaboración con ropa de abrigo, calzado, medias y frazadas, ante la llegada de las bajas temperaturas.
Quienes deseen colaborar pueden acercar sus donaciones directamente a la sede de la fundación en el barrio Aguadita de Vargas, o comunicarse telefónicamente para coordinar el retiro de los aportes. “A veces un pequeño gesto hace una gran diferencia. Invitamos a la comunidad a sumarse y también a conocer el trabajo que hacemos”, concluyó Cocha.
